Las nueve musas
Donna Baier Stein
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DONNA BAIER STEIN (Kansas City). Novelista, cuentista y poeta laureada. Vive en Nueva Jersey y escribe a tiempo completo.

Es autora de The Silver Baron’s Wife, galardonado con el premio PEN/New England Discovery, el bronce en Prólogos, libro del año 2017, y finalista del premio Paterson de ficción. También escribió Sympathetic People, finalista del premio de ficción de Iowa y del premio Libro independiente de próxima generación 2015, además de otros reconocimientos en ficción corta.

Ha publicado los poemarios Sometimes You Sense The Difference y Let The Rain Have Its Say.

Fue editora fundadora de Bellevue Literary Review y Tiferet Journal.

Entre sus múltiples reconocimientos, ha recibido la beca Bread Loaf, una beca para seminarios de escritura de la Universidad Johns Hopkins, subvenciones del New Jersey Council on the Arts y de la Poetry Society de Virginia, además de la beca de los Summer Literary Seminars. Sitio web: https://donnabaierstein.com

WATCHMAN OF THE NIGHT

An insomniac, he feels night’s muzzle tighten
as he sits on the porch under one bare bulb
like a close moon.
Soon, someone signs his name in a foreign tongue
while crickets, elusive as lost eyelashes or Andalusian gypsies,
chirr in the country beyond the porch.

Bruised by near shadows,
he decides to stuff his guilt once and for all
into the o-shaped mouths of blossoms.
But he’s still awake an hour later
and watches a sad-faced rabbit bed in jungle grass,
rediscovers that mounds of ivy breathe.

As the moon glints off the birdbath
and dogs howl two doors down
he watches his wife inside the house
lift her hand to the phone before it rings.

Finally he burrows in bed beside her,
listens—this time for the sound
of fences coming down.

VIGILANTE DE LA NOCHE

Un insomne siente el bozal de la noche apretarse
mientras toma asiento en el porche bajo una bombilla desnuda,
como una luna cercana.
Pronto, alguien firma su nombre en una lengua extraña
mientras los grillos, elusivos como pestañas perdidas o gitanos andaluces,
chirrían en el campo más allá del cobertizo.

Magullado por las sombras cercanas,
decide embutir su culpa de una vez por todas
en las bocas de las flores.
Pero sigue despierto una hora después,
y observa a un conejo triste acostarse en la hierba alta,
redescubre que los montículos de la hiedra respiran.

Mientras la luna brilla sobre la pileta de los pájaros
y los perros aúllan a dos puertas de distancia,
observa cómo su esposa, dentro de la casa,
levanta la mano hacia el teléfono antes de que suene.

Por fin, se acurruca a su lado en la cama,
y escucha, esta vez, el sonido
de las vallas derrumbándose.

EVEN HIS RED HEART

If I launch a thread toward him
it will pull me to the hinterlands,
into the place of green-jeweled towers.

Once when I looked into my husband’s eyes,
I saw my real self,
or no self,
in a pool of recurring reflections.

Now, if I cast a baited line
through the gill of his eye,
he might imagine pain for an instant
crossing the well-protected border
of his mind. After that, it would be different:

wind blowing through his chest
until even his red heart
glows transparent in my hand.

HASTA SU CORAZÓN ROJO

Si lanzo un hilo hacia él,
me llevará a tierras lejanas,
a un lugar de torres adornadas con joyas verdes.

Una vez, al mirar a los ojos de mi esposo,
vi mi verdadero yo,
o tal vez ningún yo,
en un estanque de reflejos insistentes.

Ahora, si arrojo un sedal con cebo
a través de la branquia de su ojo,
quizás imagine el dolor por un instante
cruzando la frontera bien custodiada
de su mente. Todo cambiaría después de eso:

El viento soplaría a través de su pecho,
hasta que incluso su corazón rojo
brille transparente en mi mano.

THIS MEDITATION

On the oval leaves of the azalea bush,
their edges curl so each one becomes a cup,
a prayer, ready to receive.

On the tufted titmouse skittering inside those branches,
looking for all the world as though all the world
is a leafy, verdant playground.

On the wind chime hanging from the rafter,
its five thin copper tubes like fingers,
reaching, shimmering in the whisper of a wind, silent.

Beyond all this, a hill slopes,
dry leaves and fallen branches
form the visual field’s coat
of one color, brown, in all its variations.
Tulip poplars, red oak rise to sky.

I could go on: meditating on the flat stones laid as a low wall,
the moss green bird feeder, a tower of well-seasoned wood
chopped after last year’s storm.
All this and more within the frame of my window!

Outside the frame, books on shelves, rows
of signatures, cities, dates. A leather chair.
A slice of lemon floating in water.

Even further, through a different kind of sight,
I see my dog sleep on the couch in the room behind me,
happy in the silence of dreams.

ESTA MEDITACIÓN

En las hojas ovaladas del arbusto de azalea,
curvando sus bordes hasta que cada una se vuelve un cáliz,
una oración, lista para recibir.

En el carbonero que salta entre sus ramas,
como si el mundo entero fuera un reino
de hojas, un patio de recreo verde.

En el carillón colgado del alero,
sus cinco delgados tubos de cobre, como dedos
extendidos, brillando en el susurro del viento, en silencio.

Más allá de todo esto, una colina desciende.
Hojas secas y ramas caídas
forman el abrigo visual de color
marrón, en todas sus variaciones.
Tulipanes y robles rojos se elevan hacia el cielo.

Esta meditación podría continuar: en las piedras planas dispuestas
como un muro bajo, el comedero verde musgo, una torre de madera
curtida y resquebrajada por la tormenta del año pasado.
¡Todo esto y más dentro del marco de mi ventana!

Fuera de él, libros en estantes, filas
de firmas, ciudades, fechas. Un sillón de cuero.
Una rodaja de limón flotando en el agua.

Aún más lejos, desde otro ángulo,
mi perro duerme en el sofá detrás de mí,
feliz en el silencio de los sueños.

WAITING

Beyond the window
white dogwood blossoms wail.
There is grace in this world.
I think of our last look before we parted,
the penetration into woods
untrod since your last stay.

The flowering that takes place
when you arrive. I didn’t expect it:
this benediction of blossoms.
Their brief beauty hangs exposed;
is it too late?

On pleasure and pain’s
twin branches, white
becomes more than mere background.
Maybe this is the way to live.
So it’s desire that really counts,
that answers what’s deep inside my woods.
Leaving the rest only a show—
some passing marvel of white.

LA ESPERA

Más allá de la ventana,
las blancas flores de cornejo.
Hay gracia en este mundo.
Pienso en nuestra última mirada antes de separarnos,
la inmersión en bosques
que no se han pisado desde tu última estancia.

La floración que ocurre
cuando llegas. No la esperaba:
esta bendición de flores.
Su breve belleza cuelga expuesta;
¿es demasiado tarde?

En las ramas gemelas
del placer y el dolor, el blanco
se convierte en más que mero fondo.
Quizá esta sea la forma de vivir.
Entonces, lo que de verdad importa es el deseo,
aquello que responde a lo profundo de mis bosques
y deja el resto apenas como un espectáculo:
una maravilla blanca y pasajera.

BETWEEN SEASONS

You think of the moment
between the asking and the answer.
That spasm of celebration
when your drink arrives
and you glance out the window to see
a boy and his sneakers
quizzing the outer ledge of the bridge.

Three friends sprout from the sidewalk.
Below, a creek shrinks to a thin line.
Near the boy’s head
branches ache to cradle him.
His friends wear giddy smiles,
tiny perfect images of the sun
caught in each eye.

Further on, the creek
becomes a river,
frozen silver and radiant
with sun-tossed coins.

Now, before the fall
that may or may not happen,
the tree on the bank
stands black, bare, wary.

ENTRE ESTACIONES

Piensas en el momento
entre la pregunta y la respuesta.
Aquel espasmo de celebración
cuando llega tu bebida
y miras por la ventana
a un niño y sus tenis
explorando el borde exterior del puente.

Tres amigos brotan de la acera.
Abajo, un arroyo se reduce a una fina línea.
Cerca de la cabeza del niño,
las ramas anhelan acunarlo.
Sus amigos sonríen alegres;
Pequeños y perfectos reflejos del sol
brillan en cada ojo.

Más allá, el arroyo
se convierte en un río;
plata congelada y radiante
con monedas lanzadas al sol.

Ahora, antes de la caída
que puede o no suceder,
el árbol en la orilla
se mantiene desnudo, negro, expectante.

María Del Castillo Sucerquia

María Del Castillo Sucerquia

María Del Castillo Sucerquia (Barranquilla, Colombia - 1997). Poeta, traductora (francés, inglés, italiano y griego), agente literaria, terapeuta en medicina oriental (Escuela Neijing, España). Aprendió idiomas en la Universidad del Atlántico. Estudiante de idioma hebreo. Estudiante becada de la Southern New Hampshire University (Manchester, Estados Unidos).

Ganadora del premio de poesía Naji Naaman, categoría Creativity prize, (Líbano, 2022); del premio “Un poema para Meira Delmar – 2022 (Biblioteca Meira Delmar, Barranquilla, Colombia); del premio Golden Heart, que otorga la Fundación Internacional Rahim Karim Karimov (Rusia – Kirguistán, 2022), en reconocimiento a su obra literaria y de traducción; del primer puesto del VII premio Mesa de Jóvenes “Jorge García Usta” (Festival Internacional PoemaRío – Biblioteca Piloto del Caribe) con su libro “El tren silenciado”; del segundo puesto del certamen de poesía Paz en Femenino, 2023, Universidad del Magdalena, entre otros reconocimientos.

Sus poemas han sido traducidos al chino, inglés, canarés, bengalí, polaco, entre otros, y publicados en antologías y medios digitales e impresos nacionales e internacionales.

Directora de la revista Read Carpet Colombia. Curadora y traductora de revistas literarias y medios nacionales e internacionales. Ha traducido textos de más de 90 autores alrededor del mundo.

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