Me llamó mi hermana, mi media hermana, la hija mayor de T. Me dijo que T había sido internado: hipertenso, con taquicardia.
La arritmia se disparó, eso le dijo ella, su hermana mayor, su media hermana.
Llegó al sanatorio con rapidez, le gustó que su hermana mayor, su media hermana, lo llamara, después de todo él también es hijo de T, es hijo ilegítimo, extramatrimonial…, pero es el único varón que lleva el apellido de T.
La hermana mayor lo había llamado y él fue al sanatorio. Ahí está. Ahí están las otras hermanas, las más grandes, pero también la que es más chica que él. Todas, todas lo saludan casi, podría decirse, con amor fraterno.
Él es el ilegítimo, el extramatrimonial… pero es el único varón… y lo llamaron. Él fue. Está ahí, en familia, casi velando al padre.
Él está allí, es el hermano, es un hijo más. Pensó que se enojaría… pero lo llamaron y él fue a acompañar a un padre siempre ausente y ahora moribundo.
No puede odiarlo, está ahí, en coma, viejo y mudo. T es apenas un hilo de baba que da pena. Qué hijo de puta, piensa, antes no me quiso, no me cuidó. Antes lo quise, lo quería cerca de mí. Y ahora, ahora que está cerca ni siquiera puedo hablarle, ni siquiera sirve odiarlo, como siempre, no me ve. Padre ausente. Padre muerto. El desamor.








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