En miras de un periodismo deformado por el sensacionalismo y el clickbait, el periodismo cultural se afianza como una herramienta testimonial de la capacidad humana de crear, sentir y transmitir.
El cobijo que México ofreció a Joan Tomàs como exiliado durante la Guerra Civil de España fue correspondido con creces, pues el periodista legó lo que posiblemente sea el segundo fondo documental más grande sobre arte en México, fuera del país.
Joan Tomàs i Rossich, testigo de la convulsión
Nacido en Igualada, España en 1892, fue testigo del convulso desarrollo del inicio del siglo. Tan sólo en el año de su nacimiento, España perdió sus últimos vestigios de lo que había sido su imperio. Con la Guerra Hispano-Estadounidense, Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam comenzaron a transitar un nuevo camino fuera de la corona.
Desde muy joven, descubrió su talento por el periodismo, lo que lo hizo parte de la fundación del semanario humorístico Gatzara. Además, colaboró en otros medios locales como fueron: Pàtria, Joventut, L’Igualadí y Diari d’Igualada.
Al llegar a la juventud, decidió estudiar periodismo y gracias a su inexorable sensibilidad, comenzó su formación como especialista en las artes, escribiendo sobre distintas disciplinas y formándose como crítico a su vez. Durante este periodo, colaboró en otros medios en la ciudad de Barcelona, tales como: La Publicitat, El Diluvio, El Poble Català, El be negre y L’Opinió.
Su devenir profesional, como el de toda una nación, se vió afectado de golpe por el estallamiento de la Guerra Civil Española. Como consecuencia del inicio del conflicto armado, Joan Tomàs se exilió primero a la ciudad de París, misma que conocía bien, y en la que se relacionó con otros compatriotas en la misma situación. Pero otro conflicto bélico ya asomaba su ferocidad sobre toda Europa. En 1939, tras un periodo de tensión internacional y zozobra, detonó finalmente la Segunda Guerra Mundial.
Coleccionista imbatible
En 1942 Tomàs emprendió un nuevo viaje lejos de casa. Marchó a México, una tierra de acogida, la cual recibió a alrededor de 20,000 a 25,000 exiliados españoles, víctimas del periodo franquista. La mayoría de ellos eran intelectuales, científicos, artistas y familias que buscaban un nuevo comienzo lejos de la represión. Éste fue el caso del periodista, quien atendió la invitación del presidente Lázaro Cárdenas, respaldado por el escritor mexicano Jaime Torres Bodet.
El pueblo mexicano encabezado por el presidente Cárdenas, hizo gala de solidaridad y empatía, ofreciendo refugio e integrando a la vida cotidiana, académica y cultural a las y los ciudadanos españoles. Es así que participan de importantes aportes a la cultura, la educación y las ciencias en México.
Joan Tomàs, se integró a las filas de diversos medios mexicanos como reseñista y crítico de actividades artísticas, entre ellos se puede mencionar El Redondel, Mañana o Esto. Además, aún en la incertidumbre de no tener claro el regreso a casa, el periodista contribuía desde su trinchera a la reivindicación de la cultura catalana, con su participación en las revistas Nostra Revista y Pont Blau. Ambas editadas en México y en lengua catalana.
Durante su estancia en México, de 1942 a 1968, pudo atestiguar un periodo todavía exultante de las artes en el país, en donde se disfrutaba de espectáculos de primer nivel, como la visita de la soprano catalana Montserrat Caballé o de la soprano griega María Callas; y en el cual también se estrechaba la relación entre las distintas capitales culturales del mundo, como con el Concurso Internacional Pau Casals. Pero no es todo, ya que además, gracias al trabajo de investigación que se realiza en el Arxiu Joan Tomàs (MAE-Institut del Teatre), encabezado por la investigadora mexicana Enid Negrete, hoy en día hay indicios de su posible participación como funcionario de comunicación en el Instituto Nacional de las Bellas Artes de México.
El legado: un acervo documental invaluable
De acuerdo con una carta escrita a su amigo Sebastià Gasch -crítico de arte, escritor y periodista catalán- Joan Tomàs en 1968 tenía intenciones de vender su amplia colección hemerográfica y regresar a la ciudad condal. Sin embargo, murió al poco tiempo, por lo que su colección es legada en 1970 al Museu d’Arts Escèniques, adscrito al Institut del Teatre, al cual ya había hecho una donación, en 1939.
En su invaluable labor como coleccionista, se dió a la tarea de recopilar contenidos periodísticos que obtenía de la prensa internacional, publicada tanto en México, como en España, Francia y Estados Unidos. Recortaba cada material, lo catalogaba con la fecha y el medio y agrupaba de acuerdo al tema.
Gracias a la encomiable tarea, en la ciudad de Barcelona se dispone de un acervo documental que permite conocer la vida cultural de México a mitad del siglo XX, con un nutrido archivo que bien podría disponer de más de 60 mil documentos. Además de su valía histórica, también consta en él el transitar de un periodismo cultural que implicaba análisis, reflexión y un panorama documentado del mundo de las artes.
Pamela García Maldonado
Ciberografía
Jané y Romeu, Jordi. Sin fecha de publicación. Barcelona, España. Institut del Teatre: https://publicacions.institutdelteatre.cat/pl5/enciclopedia-arts-esceniques/id2278/joan
-tomas-rosich.htm

















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