Las nueve musas
Jaume Nuno

Jaume Nunó

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La triste historia del compositor de los dictadores mexicanos en su bicentenario de nacimiento

Jaime Nunó (1824- 1908) es uno de los casos más interesantes de la injusticia histórica en el arte musical. Nacido en Sant Joan de las Abadesas, educado en Italia donde fue alumno de Saverio Mercadante (1795-1870), uno de los compositores más importantes de la época y llevado por los azares del destino a un México convulsionado.

Su preparación como compositor y director de bandas sinfónicas fue reconocida en su país natal, con el nombramiento de director de Banda de Música del Regimiento de la Reina, la cual hace una gira por Cuba en 1853. Ahí conocerá al general Santa Anna, cuando el dictador mexicano se hallaba exiliado en Cuba; éste, al saber que el partido conservador lo vuelve a llamar para retomar el poder,  lo invitó, en principio, a dirigir la banda de música de su estado mayor y lo llevó a la ciudad de México a principios de 1854, pero en realidad le daría el puesto de director de todas las bandas militares de México, con un sueldo de doscientos pesos mensuales. Ese mismo año ganó el concurso a que convocó el gobierno para componer el Himno nacional, cuya letra era del poeta mexicano Francisco González Bocanegra (1824-1861).

general Santa Anna

Hay que agregar aquí un dato curioso: tres países latinoamericanos (México, Chile y Argentina) tienen himnos nacionales compuestos por catalanes. El de Chile fue escrito por Ramón Carnicer y Batlle (1789-1855), Blai Parera (1776-1840) escribió el de Argentina ¿Es esto un signo del amor por la independencia de España del pueblo catalán?

dictadores mexicanos
Ramon Carnicer i Batlle

Regresando a Nunó, con el derrocamiento final de Santa Anna, quien fue considerado como uno de los peores traidores y gobernantes de la historia mexicana, al perder la mitad del territorio nacional.  Evidentemente el ambiente no era propicio para su trabajo, ni tampoco para el pago de su premio. En 1856 regresó a La Habana y luego a USA, donde registró el himno nacional y durante muchos años cada vez que se tocaba se pagaban derechos a EU.

Regresó a la ciudad de México en 1901, invitado por el Ayuntamiento capitalino, que le ofreció un homenaje en el teatro Arbeu, pero no el pago de su premio. Con su visita renacieron críticas y agresiones en su contra, originadas en la idea de que su himno había sido compuesto por un extranjero contratado por Santa Anna, el gran traidor de la patria.

Las hostilidades las encabezó Melesio Morales (1838-1908), uno de nuestros grandes compositores quien, como muchos otros mexicanos de la época, consideraba que el himno nacional mexicano por derecho propio debía ser la Marcha Zaragoza de Aniceto Ortega, compuesta algunos años después,  en 1867, pero para celebrar el triunfo de la República juarista, uno de los pasajes de mayor orgullo patrio de la historia mexicana oficial.

Nunó regresó entonces a USA, pero en 1904, al cumplirse el cincuentenario del himno, regresó una vez más a México, esta vez invitado por el general Porfirio Díaz, el segundo dictador más odiado del país.

El círculo de amigos del General Díaz, que celebraba la reelección presidencial de ese año, aprovechó la estancia de Nunó para darle realce a sus fiestas. Con objeto de que el compositor permaneciera en el país desde mediados de septiembre y hasta inicios de diciembre, se le organizaron giras por el centro del territorio nacional, dirigiendo algunas de las bandas mexicanas más importantes. Pero en cada uno de los sitios a donde llegaba se le ofrecía un concierto de beneficencia, lo cual reportaba buenas ganancias, pero nunca se habló del pago del premio adeudado.

Fue entonces cuando Nunó ofreció la creación de una Marcha Heroica dedicada al presidente,  estrenándose la música bajo la dirección del autor el día de la toma de posesión y Díaz la escucharía desde el balcón presidencial. La propuesta fue aprobada para que la pieza figurara como inicio de la gran serenata que tendría lugar en la plaza de la Constitución, frente al Palacio Nacional. Pero, esta vez el compositor decidió hacer un cobro previo (cosa que no puede reclamársele, dada la deuda que el gobierno mexicano tenía todavía con él), así fue que poco antes del estreno, los organizadores enfrentaron la exigencia del compositor que exigía el pago de doscientos pesos por su marcha. Dicho monto se le pagó en los días siguientes, pero la exigencia dio pie a protestas fundamentadas en que Nunó había sido beneficiario económico del Himno Nacional, sin haber compartido créditos con González Bocanegra. La realidad era que nunca se les había pagado por el Himno a ninguno de los dos creadores.

El ambiente se tornó tan hostil al compositor, que ya en el estreno de su Marcha se lanzaron los fuegos artificiales, impidiendo escuchar la música y haciendo que ésta se interrumpiera y volviera a ejecutarse completa.

Nunó regresó a USA, desde donde escribió en 1905 una inexplicable carta al gobierno mexicano, solicitando que se le diera un empleo como profesor de música, se entiende que para buscar una ocupación que sostuviera sus últimos años, pero es incomprensible después de lo sucedido con su última composición, que creyera que México tendría las intenciones de apoyarlo. La carta no fue contestada, como era de esperarse, por un disgustado gobierno porfirista.

En 1906 se muda con su hijo, pero morirá dos años después. Nuestro país vivió una revolución dos años después de su muerte, lo que haría que se olvidara y se satanizara su figura, como un compositor a favor de Santa Anna y Díaz.

Es hasta 1942 sus restos y los de González Bocanegra, fueron reclamados por México y trasladados a la Rotonda de hombres ilustres. Increíble, pero cierto, en ese momento fue pagado el premio a sus herederos ochenta y ocho años después de haberlo ganado.

Fuentes:

Casares R (2000) Diccionario de la música española e Hispanomericana. Sociedad general de autores y editores. Madrid.

Caton Ferrer, Tovar Abad, Jaume Nunó. Un santjoaní a Amèrica. Fundació Casa Amèrica Catalunya i Ajuntament de Sant Joan de las Abadeses. Barcelona (2010) 216 pàgines.

Pareyón , G 2007 , Diccionario Enciclopédico de Música en México . vol. 2 vols. , 2nd edn ,Universidad Panamericana , Guadalajara, México.

Enid Negrete - Ópera

Enid Negrete

Enid Negrete se ha formado profesionalmente tanto en el medio musical como en el ámbito teatral. Es Doctora en Artes Escénicas por la Universidad Autónoma de Barcelona. Reside en esta ciudad desde hace quince años, donde ha trabajado como productora y directora de escena de teatro y ópera, así como especialista en archivos operísticos, crítico, profesora y articulista.

Como investigadora fue la primera en estudiar los archivos históricos de los dos teatros más importantes de ópera de España: El teatro Real de Madrid (actualmente consultable en el Institut del Teatre) y el Archivo histórico de la Sociedad del Gran Teatro del Liceo de Barcelona (en proceso de digitalización por la UAB). De 2013 a 2016 fue investigadora invitada del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información “Carlos Chávez” del Instituto Nacional de Bellas Artes de México, donde realizó el diseño de la primera línea de investigación de la ópera en México.

Desde el año 2006 ha colaborado en diferentes publicaciones especializadas en ópera, música clásica y artes escénicas, tales como Ópera Actual, Opus Musica, La onda, Revista ADE de la Asociación de Directores de Escena de España, Heterofonía y Recomana.cat.

Actualmente es la presidenta de la Fundación Arte contra Violencia dedicada a apoyar a los artistas de escasos recursos, dar formación profesional y difundir el arte mexicano en Cataluña.

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