“No nacemos como mujer, sino que nos convertimos en una”
Simone de Beauvoir
“El arte es una forma de libertad, en él puedo ser yo misma sin restricciones ni juicios”.
Rosa Bonheur
Maria Freser. Una familia de artistas
Con motivo de los 150 años del nacimiento de la artista Maria Freser el Museo Monjo de Vilassar de Mar, localidad cercana a Barcelona, realiza una retrospectiva sobre su trabajo comisariada por Mireia Freixa, catedrática emérita de Historia del arte por la Universidad de Barcelona.

Se trata de una pintora, grabadora y dibujante que en su época no tuvo el reconocimiento que merecía, tanto por su condición de mujer artista como por ser hermana del arquitecto modernista Eduard Ferrer i Puig (Vilassar de Mar, 1880 – Barcelona, 1928), autor de varias obras importantes como, por ejemplo, los hoteles Ritz de Barcelona y el Palace de Madrid, Palau Maricel de Sitges y la Sénia del Rellotge (actual Museo de la Marina) de Vilassar de Mar. También fue un excelente dibujante que colaboró en la revista satírica catalana ¡Cu-Cut!.
La artista utilizaba los pseudónimos de Maria Freser o Mari Clo, pero en realidad se llamaba Maria Ferrer i Puig. Se casó con el arquitecto Lluís Homs de Valls, Tarragona. Tuvo dos hijos: Antón, que fue ingeniero, y Elvira, pintora. Asimismo, la familia de su marido estaba relacionada con el mundo del arte, ya que uno de sus primos era pintor y su esposa también. Ambos crearon la fundación Guasch Coranty que tuvo una gran repercusión en el terreno de la enseñanza artística catalana. Se da la circunstancia que Maria Freser nació en Ca la Duana, un antiguo caserón ya desaparecido ubicado al lado mismo de lo que hoy es el Museo Monjo, que anteriormente había sido un hostal y posteriormente albergó diferentes instituciones locales.
La exposición está organizada por el Museo Municipal y el Ayuntamiento de la ciudad. Cuenta con el apoyo del Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya y de la Diputación de Barcelona. Asimismo, la muestra va acompañada de diversas actividades, entre ellas las conferencias “Artistas contemporáneas de Maria Freser: imágenes y vivencias”, a cargo de la historiadora y crítica de arte Elina Norandi y “La mirada de Maria Freser”, de la comisaria Mireia Freixa, además de las preceptivas visitas comentadas.
Un recorrido por el arte singular de Maria Freser
Maria Freser (Vilassar de Mar, 1874 – Valls, Tarragona, 1964) procedía de un entorno familiar acomodado, cuya pasión por la música era bien notoria. En la exposición aparecen diversos ejemplos sobre este tema. Aunque se la considere como autodidacta, tuvo la oportunidad –y también la fortuna- de frecuentar el taller del grabador y pintor mataronés Rafael Estrany i Ros (1884-1958), impulsor y creador del Museo Municipal de Mataró y más tarde su director.

Gracias a Rafael Estrany entró en contacto con el grabado, principalmente la técnica del aguafuerte. La pasión por el dibujo le venía de pequeña y si se tiene en cuenta que su hermano arquitecto era un excelente dibujante, tal como se puede comprobar en las páginas del ¡Cu-Cut!, donde también colaboraba Ricard Opisso, y que eran sus referentes más próximos, tal como se deduce por “la mirada irónica de algunos de sus dibujos”.
Teniendo en cuenta su condición de mujer artista tuvo un cierto prestigio por parte de la crítica y el público, ya que sus obras eran bien recibidas, principalmente sus acuarelas florales. Además, el hecho de que exhibiera sus trabajos en galerías de prestigio barcelonesas como la Dalmau, la Parés, la Syra o las Galerias Layetanas, ya indicaba que su obra era del agrado del espectador. También es cierto, que en algunas de ellas compartía espacio con su maestro, o sea con Rafael Estrany, reconocido paisajista. Su primera muestra conjunta se produjo en la sala Parés en 1922.

150 aniversario de Maria Freser, 1874-1964
La exposición cuenta con diferentes ámbitos, que teniendo en cuenta el espacio existente la comisaria ha realizado un exhaustivo trabajo selectivo, ya que el museo tiene un fondo muy importante de la artista, sobretodo de dibujo y de documentos de la época. En 1990 el hijo de la artista, Antón Homs i Ferrés y otros familiares, hicieron una donación muy importante al museo. Más tarde, realizaron otra en el Museo de Valls, pero con obras relacionadas con la ciudad.
Los ámbitos corresponden a las diferentes temáticas cultivadas por Maria Freser como son: Pasión por la música y la danza: crónica de la vida musical. La gente: la gente y su día a día. Brujas y brujos: se abre un mundo de oscuridad y misterio. Escenas de la Guerra Civil: dietario de una guerra. La playa: el verano en la playa de Vilassar de Mar. Celebraciones festivas: fiestas populares y religiosas. La Semana Santa. Desde Valls: las ferias y la vida del campo.
El primer apartado está dedicado al mundo musical. Sus habituales visitas al Palau de la Música Catalana y al Gran Teatro del Liceo le permitieron dibujar in situ escenas de los conciertos, óperas y ballets que se llevaban a cabo en ambos espacios. Sobresalen los apuntes obtenidos de los ballets rusos, así como las clases de danza y las series sobre las bailarinas. La idea de movimiento se percibe perfectamente en algunas acuarelas de los años 20 y 40, en que representa a varias parejas de bailarines procedentes de los ballets rusos danzando en el Liceo. También cabe destacar la perfección y el detalle del vestuario de cada uno de los protagonistas. Hay un dibujo y acuarela donde representa al célebre violinista, compositor y pedagogo valenciano, formado en Barcelona, Enric Ainaud dirigiendo. Lo muestra de espaldas y sin batuta.
El siguiente ámbito es muy curioso, ya que se exhiben un conjunto de aguafuertes, acuarelas y dibujos de una temática relacionada con la oscuridad y el misterio, o lo que es lo mismo, el mundo de las brujas, los duendes y los aquelarres. Las obras corresponden a los años 20 y son muy diferentes de otras series de la misma época. Se expusieron en las Galerias Laietanas y en la Sala Dalmau.

También es necesario resaltar que aun siendo unas obras marcadamente vanguardistas tiene dos maneras de expresarse, caso de la aguada Bruja en una cocina, la acuarela Danza de brujas y brujos o el aguafuerte Brujas, procedente del Museo de Valls, que se acercan al ideario de los aquelarres de las brujas de Goya. Y en cambio las acuarelas Brujas soplando el fuego y Danza de brujas y brujos, recuerdan al expresionismo alemán de la primera mitad del siglo XX. Según Mireia Freixa, una de las series de brujas se trataba de un proyecto para ilustrar Las brujas de Llers del poeta y escritor Carles Fages de Climent, pero que finalmente lo llevó a cabo Dalí, amigo personal del poeta.
La serie sobre la playa refleja realmente como era el verano en Vilassar de Mar a través de mostrar diferentes escenas en las que aparecen familias o amigos jugando en la arena o en el agua. La mayoría de las obras proceden de las anotaciones que tomaba en directo. Son escenas que indican su interés por todo aquello cercano y familiar que, de algún modo, le permitían adentrarse en un mundo que conocía perfectamente y a la vez resultaba agradable al público, tal como ocurría con las obras de temática floral. Freixa señala que “la infancia está muy representada, siempre desde una gran sensibilidad”.

En cambio en el apartado de “Celebraciones festivas”, principalmente las que hacen referencia a las fiestas populares y a la Semana Santa, se advierte en seguida que le preocupaba todo lo concerniente a la cultura popular, más allá de que tengan un contenido religioso o no. Es cierto que en aquellos años todo lo relacionado con la religión tenía cierta importancia. Por ello vemos imágenes de fiestas mayores, de diversos bailes: “els balls de bastons” (baile de bastones, que se golpean uno o dos entre sí), la “Moixiganga de Sitges” (es un baile religioso donde se representan misterios a modo de ejercicios) y los bailes en las carpas. Por otro lado, la artista realiza dibujos acuarelados de procesiones de Semana Santa, principalmente los relacionados con Tarragona, así como de los monaguillos de la Escolanía de Montserrat actuando en procesión.
Hay un ámbito en el que aparecen una serie de escenas de la Guerra Civil en forma de dietario de guerra. Hay que recordar que Maria Freser tenía poco más de 60 años cuando ocurrió la contienda civil y por ello quiso mostrar diferentes aspectos y situaciones del conflicto desde una visión próxima, o sea, desde la retaguardia, tanto de “los milicianos y milicianas, miembros de las Brigadas Internacionales, las familias que se despedían de los soldados que marchaban al frente, como miembros de la guardia mora franquista o las jóvenes carlistas”. Cada una de las imágenes que vemos nos demuestran el problema o el horror de una contienda de esta trascendencia.

Como es lógico la mirada de la artista también se centra en lo que ocurre en la vida cotidiana. Por ello en “La gente” se aprecia su interés en mostrar lo que ocurre cada día tanto en su entorno como en cualquier parte de la ciudad. Se ve a gente visitando Barcelona, llevando la basura, a músicos ambulantes, a mujeres regresando del mercado o a gitanas caminado con sus hijos. En conjunto son obras entre irónicas y afectuosas, obviando la condición de cada uno de los personajes que aparecen en sus dibujos y acuarelas.
Finalmente a “Desde Valls” Maria Freser se adentra en un terreno muy diferente al del Maresme, debido a que su marido, al haber nacido en Valls, visitaba frecuentemente la ciudad. Por ello, poco a poco, va introduciéndose en su tejido cultural en el mundo de los castellers, las escenas campestres, la recogida de la oliva y la vendimia, las ferias y los diferentes acontecimientos que se producen en la ciudad.


















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