“Un buen escultor tiene que sentir y disfrutar la escultura como ella es. Se necesita la constancia en el trabajo”
Jilma Madera, artista cubana
Anquin’s. Cinco décadas exhibiendo arte en Reus
Recientemente la galería Anquin’s de Reus ha celebrado 50 años de vida, lo que actualmente representa un verdadero hito, y más teniendo en cuenta que está situada a poco más de un centenar de kilómetros del epicentro artístico catalán como es Barcelona. De todos modos, Reus siempre ha sido una ciudad que ha contado con excelentes creadores, desde los arquitectos Antoni Gaudí y Joan Rubió i Bellver, los pintores Marià Fortuny, Baldomé Galofré y Josep Tapiró, hasta los escultores Artur Aldomà y Joan Rebull, entre otros.

La galería fue fundada por Antoni Quinteiro y Pepita Giner, que en su momento ya se dieron cuenta de que era importante mostrar el trabajo de artistas, preferentemente pintores, pertenecientes a la segunda mitad del siglo pasado. La idea de iniciar un proyecto de esta magnitud obedece a la idea de que el público y el coleccionista de Reus no necesitaran desplazarse a Barcelona, ya que en su localidad podrían encontrar igualmente obras de artistas de renombre. Desde hace treinta años la directora es su hija, Pepa Quinteiro, que ha sabido dotar a la galería de un sello personal, adaptándose a las vanguardias actuales principalmente desde el terreno de la figuración, aunque sin descartar la abstracción.
Siguiendo la estela de la organización de los Salones de Mayo, amplió la oferta de actividades con el Concurso Bienal de Pintura Joven, así como la apertura de un espacio dedicado al arte contemporáneo y emergente denominado ArteLorft. Espacio que actualmente ocupa la galería Anquin’s. Además, es miembro de la Academia de Bellas Artes de Sant Jordi y de la Junta Directiva del Gremio de Galerías de Catalunya (GGAC).

Para conmemorar esta efeméride la galería ha llevado a cabo una serie de actividades, entre las cuales destacan la celebración de cinco exposiciones, un acto central que se desarrolló en dos espacios de la ciudad, caso de la propia galería y el Centro de Arte Cal Massó, así como la publicación de un libro donde se explica su trayectoria, escrito por la periodista local Tate Cabré. La primera exposición fue una pequeña retrospectiva de uno de los representantes más significativos del grupo catalán de Dau al Set como fue Modest Cuixart. La siguiente es la que se está exhibiendo actualmente como es la del escultor madrileño Jesús Curiá.
Jesús Curiá. Una vida dedicada a la escultura
Jesús Curiá (Madrid, 1961) ya ha expuesto en diversas ocasiones en la galería Anquin’s, además de que también participa en las ferias donde acude la galería, tal como ha ocurrido recientemente en la localidad alemana de Karlsruhe. Ahora presenta su actual trabajo bajo el título de Arquetipos, donde se advierte su interés por evocar la presencia del ser humano, principalmente la figura masculina, debido a que su finalidad es transmitir tanto la idea de movimiento como la de quietud. La primera vez que vi su obra fue en la galería Jordi Barnadas de Barcelona, espacio donde expone regularmente.

Curià se formó en la Universidad Complutense de Madrid licenciándose en Bellas Artes. Ha compaginado su trabajo como escultor con la docencia, siendo profesor de escultura durante un corto espacio de tiempo en la Universidad Francisco de Vitoria. Su obra se ha expuesto en los cinco continentes y se ha podido contemplar en innumerables ferias por todo el mundo.
Para la crítica de arte Yasmin Samolat sus esculturas son arquetipos, ya que “no muestran personas individuales, pero son un homenaje al hombre mismo y a sus ideales y preocupaciones esenciales; a lo que nos une a todos”. Es bien cierto pero añadiría que su intención es la de plasmar el pasado con el presente fusionando ambos en cada una de sus propuestas plásticas, originando que el espectador se sienta atraído por ellas en que la realidad y la ficción se entremezclan a la perfección.
Arquetipos. La figura humana en su máxima expresión
Las esculturas que se exhiben en Anquin’s no dejan indiferente a nadie, ya que se mueven entorno a un mundo casi sobrenatural, donde cada uno de los personajes representados parece provenir del espacio exterior. La mayoría de ellos tienen los ojos cerrados como si estuvieran pensando o concentrándose para realizar algún acto determinado, como por ejemplo es el de llevar una estructura de madera (Enfrentados); tener unos pies en forma de la eslora de una embarcación (Boat II); representando una columna con orificios cuya función es la de actuar como pedestal (Construction I); un personaje alado a modo de Ícaro ( Helicoide I/3); hombres realizando deportes invernales caso del esquí o el patinaje sobre hielo (Snow) y (Deslizando); unas manos que se multiplican en un cuerpo desnudo que recuerda a los budas de las mil manos; una persona sosteniendo una cornisa (Atlante) o danzando y deslizándose por el espacio (Dance II) y (Fight II), y finalmente llevando una especie de armazón – recuerda a una colmena- que le cubre medio cuerpo (Nigrum).

Todas las figuras son de bronce, material que le permite aplicar texturas muy determinadas que, unidas a la madera, el aluminio o el metacrilato, le sirven para aproximarse a la antigüedad. De hecho, existe una relación con algunas culturas asiáticas y africanas. Los personajes son anónimos y parecen todos ellos cortados por el mismo patrón, como si fueran clónicos.
Según la diseñadora Estrella Villatoro las esculturas de Jesús Curiá “siempre sorprenden gracias a la increíble fuerza que transmite en ellas. Hace auténticos malabares con las distintas posibilidades que ofrece la figura humana cuando él la combina con multitud de materiales para imprimir a la obra final un potente dramatismo lleno de fantasía y misterio”. Este misterio es el que hace que su obra trascienda hacia lo infinito creando una iconografía muy especial y singular.

Curiá moldea sus esculturas de cuerpo entero o fragmentado, pero siempre con la idea de explorar el cuerpo a partir de una visión diferente de los cánones clásicos y así conseguir adaptarlos a las corrientes actuales. Sus figuras humanas estilizadas y alargadas confieren un magnetismo especial a sus propuestas, teniendo en cuenta que se trata de una belleza de marcado contenido ambiguo, ya que a primera vista no lo parece y en cambio si las observamos detenidamente vemos que su belleza se halla en su interior, o lo que es lo mismo, sólo se puede apreciar si nuestra mente va más allá de la propia realidad y nos dejamos sumergir a través de nuestros sentimientos y emociones.























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