Las nueve musas

450 años de espantos y espantados…

 El siguiente texto fue escrito por Ilías Tampourakis, en el modismo centroamericano, y cuenta las tradiciones populares de esa región del mundo, así como las ha ido recopilando durante sus viajes latinoamericanos desde 1988.

La ortografía de este texto sigue la fonética del lenguaje tradicional costarricense. Esa narración forma parte de su libro titulado “Diarios de viajes en hojas de plátano”, publicado por Edi. Roés en 2007.

Ya van 454 años desde que laj almas en pena ´e los condena´os siarrastran ca´a noche por los patios ´e los conventos color ocre, que derrumbó el espíritu´el volcán, y que la plaga´e la “capitana”, esperando nomasito que la gente se juera, invadió, y raspan con sus ejpuelas y garras los portones ´e las fincas –negros y carcomí´os, con los soles en relieve- onde mero vivían hace tiempos ya, los gachupines, apoca´os…

En las milpas ´e alrededor, a las brujas, tataranietas ´e los vascos –que dizque vinieron del Cáucaso- a lo mejor se les jerró festejar algún “aquelarre”. Las cadenas qu´escuchas son del “cadejos”, el Diablo que se transforma en perru y busca su salvación. Pero es también el soni´u imperceptible ´e los esclavos que siguen en busca ´e su remedio incumplí ´u.

espantoAhí, detracitu´e la iglesia ´e la Candelaria, no ej ´el vecinu la sombra que vistes. Es el “sisimite”, con su sombrero inolme, quien salió otrita vez pa´ vacilar haciéndoles trenzas indias con las crines ´e ros potros. ¡Carajo, patroncito! Nunca nos cayeron bien esos bichos raros que llegaron con los “siguas”, los blancos. Nojotros, los maiceros, preferimos quedarnos con el sisimite.

¡No hable! ¡Oyí el llantu´ela “Llorona”, que sestá bañando isnuda en los ríos buscando arrepentí´a a su patojo que lo había atira´o por el puente. Dizques la Malinche, quien había traiciona´o a los aztecas a su amito, Cortés, y él, su mercé, le regaló un bastardo. Dios sabe de cuál solda´o hiju es… Yo, pa´ decirte la pura verdá, no lo creo todo iso. A lo mejor ella busca a ver quiénes somos, qué somos nojotros hoy. Me lo dijo a mí, ella… ¡Pos, sí, ´ñor!…

¡Mirá, vos! Es que ya llegamoj a la casona entilichada de Don Carlos. Viejo concho. Tendrá más de 100 años… Solo, como un pizote. Su única compañía es el fantasma de Don Juan, que sihabía tira´o en el pozo y sienterró con el temblor del 4 de abril de 1651. Nadien lo jaló diahí.

¡Cuidao, no te vayas a salir pa´lante, más allá qu´el barrio de Chipilapa! Es qu´es muy tarde ya. ¡Dios libre! No es bueno arrimarsen a estas horas a la boca ´e la mina di oro questá en la loma. Nojotros, el oro lo teníamos pa´l honor de Dios Sol, y los españoles a sus reyes  se los dieron, qu´eran mortales, pes. ¡Así es la vida! ¿Qué le vamojacer? Por eso esque hoy la mina es la boca abierta ´e Xibalbá, ´el Mundo di Abaju, y está lleniticu´e murciélagos. ¡La Santísima! ¡Venga, amigo! Vámonoj encarrera´os por acá, to´ derechito, por el trillillu´e los Herrreros, pa´no perdernos más…

espantado¿La ves esa cruz ´e piedra? Aquicito vienen los chiflaos vacilones pa´ tirá´ platica y encontrar  su juicio. Platican que tiembla la tierra apenas recen, pero iso, sólo ellos lo ven… Naide más. ¡Qué rollo! Por iso yo nunca rezco…

Y yo, no te cre´s, llevo añales ya, que ando a los “Alcohólicos anónimos”… Pero ahura ya ni en la celda ´e la Policía no me dejan dormir unos diyitas, cuando m´encuentran tira´o por algún rincón. Está, dicen, requetellena. Pes, eso dicen los que saben mucho ´e letras y ganan plata. Y desde que murió mi doñita, y se llevaron a mis  patojos a las cantinas -¿cómo es que ustedes llaman esas vainas que van los güeros desgracia´os cuando su lecho queda vacido y siacalenturan por las hembras? –ahura, que ya me quedé solo, ando con los aigres de noche y enseño el camino a algún gringo  perdí´u. A veces me dan alguito pa´ ir ligero a echarme un traguillu.

Su gracia, patroncito, si es de su agrado, me va a regalar algo también pa´ mi borrachera, ¿no ej asina,  jeñor? Tiene muchos aigres esta mi ciudá. ¡Ay, claro que sí! Todos somos igualitos. Espantos y espanta´os. ¿No lo sabías, vos?

La Antigua Guatemala, verano de 1997

La revista agradece sus comentarios. Muchas gracias
Ilias Tampourakis

Ilias Tampourakis

Nació en Atenas (Grecia) y creció en el seno de una familia griega con raíces internacionales.

Ha enseñado español y portugués en la Facultad de Idiomas de la Universidad Nacional I. Kapodistrias de Atenas y en los seminarios culturales de la Unesco en Grecia.

Traductor en el Cuerpo Diplomático de América Latina en Atenas y escritor de artículos y libros con temas culturales.

Representa al comité de arte de la Alianza Sociocultural Latinoamericana y Española en Grecia y era durante varios años columnista del boletín social africano en Atenas.

Ha dedicado un largo período al estudio de las civilizaciones de Asia, la filosofía y la naturaleza de este continente.

Además, ha estudiado el análisis morfosintáctico de 12 idiomas, investigando la mentalidad cultural que ellos revelan.

Certificado de los seminarios de paleografía española y oriental de las Universidades de Harvard (EE.UU.) y Complutense (Madrid); depositó (el año 2014, en colaboración con la Universidad de Colorado, EE.UU) su obra pertinente en los archivos estatales de Plasencia (España).

Ha estado viajando durante 30 años por 76 países del mundo, fotografiando y coleccionando piezas musicales y otras curiosidades

Ha vivido trabajando con su familia en Costa Rica (América Latina).

Considera que el conocimiento es substancial solo cuando se combina con la experiencia, y se niega a conformarse con cualquier tipo de opresión.

Cree que el hibridismo cultural proyecta varios elementos interesantes pero que, a la vez, corre en sus venas el dolor.

Cuaderno de bitácora de una cuarentena




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