Maxim D. Shrayer. (Moscú, 1967). Escritor, profesor y traductor bilingüe. De familia judeo-rusa con raíces ucranianas y lituanas, vivió más de ocho años como refúsenik[1].
Él y sus padres, el escritor David Shrayer-Petrov y la traductora Emilia Shrayer, abandonaron la URSS y emigraron a los Estados Unidos en 1987. Recibió un doctorado de la Universidad de Yale en 1995. Profesor en el Boston College, donde cofundó el Programa de Estudios Judíos.
Ha escrito y editado más de veinticinco libros de no ficción, crítica, ficción, poesía y traducciones.
Entre sus colecciones de poesía se destacan Tabun nad lugom (La manada en el prado, Nueva York, 1990), Amerikanskii romans (Romance americano, Moscú, 1994), N’iukheivenskie sonety (Sonetos de New Haven, Providence, 1998) y Stikhi iz aipada (Poemas desde el iPad, Tel Aviv, 2022), Of Politics and Pandemics (De política y pandemias, Boston, 2020), Kinship (Parentesco, Georgetown, KY, 2024) en lengua inglesa y Parallel Letters (2025), en lengua rusa e inglesa.
Entre otros libros suyos, se encuentran las memorias literarias Waiting for America, Leaving Russia e Immigrant Baggage y las colecciones de ficción Yom Kippur in Amsterdam y A Russian Immigrant: Three Novellas. Ha recibido numerosos premios y becas, entre ellos el National Jewish Book Award en 2007 y la beca Guggenheim en 2012.
Sus textos han sido traducidos a trece idiomas, las más recientes Nabokov e o Judaísmo, publicada en Brasil en 2023, e Immigrato russo, publicada en Italia en 2024.
Vive en Massachusetts con su esposa, la Dra. Karen E. Lasser, investigadora y médica, y sus hijas, Mira Isabella y Tatiana Rebecca, y su caniche plateada, Stella.
The Linguist
for M. J. Connolly
The linguist sees the world
and takes it by the horns,
the linguist loves the word
before the word is born.
The linguist deconstructs
the mystery of sound,
he trusts and yet mistrusts;
he is forever bound.
When worlds fall apart,
when people fail to speak,
the linguist feels a spark.
He knows his sacred place:
by practicing his art
the linguist keeps the peace.
El Lingüista
para M. J. Connolly
Al mundo observa el lingüista
y lo agarra por los cuernos,
al verbo ama el lingüista
antes de nacer el verbo.
El lingüista descompone
el misterio del sonido,
confía, mas se impone;
y su yugo es infinito.
Cuando los mundos se han de apresurar,
cuando la gente de hablar deja,
el lingüista siente una centella.
Él conoce su divino lugar:
cuando su arte ejercita,
perpetúa la armonía el lingüista.
Valse Triste
Dogs in the park maintain the proper distance,
they probably sense the owners’ reluctance
to come together and take an open stance
against the powers of happenstance.
The park is like a hospital; with masks on
the people’s faces hide their contagion,
yet every walker in the park could be an agent
of the mysterious, virulent invasion.
Some canine partners look quite attractive
in their masks and gloves, hence the protective
attire has become the new elective
affinity, a fashion for the restive.
The weeping willows clench their greening lancets,
to them, of course, the human strife is senseless,
with our dogs, in our silly dresses
we look so incredibly defenseless.
Life in the park is growing distant, static;
we stand apart and talk: an Irish medic,
a Russian immigrant, a German academic.
It’s just another day of post-pandemic…
Un Triste Vals
Los perros en el parque mantienen la distancia,
sienten de sus dueños la renuencia,
a reunirse y tomar franca postura,
contra los poderes inciertos de la fortuna.
El parque es como un hospital, las mascarillas
esconden el contagio en las caras;
cada caminante en el parque podría ser un agente
de la invasión virulenta, emergente.
Algunos caninos lucen atractivos
con sus máscaras y guantes, de ahí que la ropa protectora
para los inquietos se haya convertido,
en una obligatoria moda.
Los sauces llorones aprietan sus verdes lanzas,
para ellos, claro, es absurda la lucha humana,
con nuestros vestidos tontos y nuestros perros
nos vemos tan indefensos.
La vida en el parque se torna distante,
separados nos mantenemos en la plática:
un médico irlandés, un académico alemán, un ruso inmigrante;
en la postpandemia, otro día en la misma dinámica.
Bats at Sunset
The monster is rotund, vile, enormous, one-hundred-muzzled, and barking.
Aleksandr Radishchev, after Vasily Trediakovsky, after Virgil
The woods are lovely, dark and deep…
Last night the bats were flying so low
that I could see their faces. Each outline
looked like a Soviet relative of mine,
reincarnated in the sunset’s afterglow.
One bat resembled mother’s Auntie Roza.
She taught the factory lads how to use
the Russian language, that métier of Jews,
who thought they could survive like Russians.
Another had the likeness of Auntie Manya,
my father’s aunt who lived and died in Minsk.
She loved extensive stays in Moscow clinics
and never missed a single day of Pravda.
At sunset bats are ugly, soft, and fast—
like old snapshots of the Soviet past.
Murciélagos al Atardecer
El monstruo es redondo, vil, enorme, con cien hocicos que ladran.
Alexander Radishchev, después de Vasili Trediakovski, después de Virgilio.
Los bosques son hermosos, oscuros y extensos…
Esta noche vuelan tan bajos los murciélagos
que sus rostros veo. En cada silueta hallo
a un pariente mío soviético, reencarnado
en el atardecer, su brillo.
Un murciélago se parece a Roza, la tía de mi madre.
Ella les enseñaba a los chicos de la fábrica cómo usar el idioma ruso,
y los judíos adoptaron ese arte,
creyendo que podrían sobrevivir como rusos.
Otro tiene el parecido de la tía Manya,
la tía de mi padre que vivió y en Minsk murió.
Nunca se perdía ni un solo número del diario Pravda,
y en las clínicas de Moscú largas estancias vivenció.
En el ocaso, los murciélagos son feos, suaves y rápidos,
como las viejas instantáneas del pasado soviético.
The Speaker’s Departure
Say, desert geometer, shaper
Of Arabic sand into form…
What happened to Speaker Pelosi,
once known for her principled views?
She chose to do what was easy,
she wasn’t defending her pews.
I don’t really care about
the plausible cause of her strife,
she washes her silence in doubt
and laps up her fear of life.
La Partida de la Oradora
Di, geómetra del desierto, modelador
De la arena árabe en forma…
¿Qué le pasó a la Oradora Pelosi,
antes conocida por sus opiniones con fundamento?
Eligió no hacer lo complejo,
no estaba su defendiendo su escaño.
En realidad, no me interesa
la causa plausible de su sufrir,
en duda, lava su silencio ella
y sorbe su miedo a existir.
Crimean Sonnet
for Andrew Sofer
I don’t recall the outbreak, just the panic:
August of 1970, Sebastopol, the smell
of rotting apricots, my mother’s dainty tunic,
Uchkuevka beach, the heat, the groundswell
of fear. Seething lines at ticket office,
vacationers like war evacuees.
The talk of cholera. Words like “orifice”
or “dehydration” hanging in the breeze.
The hasty packing. My collection of stag beetles
forgotten on the windowsill. Our train
arriving at Kursk Station. Empty bottles.
My parents kissing on the platform. Reunion.
I didn’t know another parting was near:
my father, a doctor, would be dispatched to Crimea.
Soneto Crimeano
para Andrew Sofer
No recuerdo el brote, solo el pánico:
Sebastopol, agosto de 1970,
la delicada túnica de mi madre, el olor de los albaricoques podridos,
el calor, la playa de Uchkuevka,la ola de miedo.
En la taquilla, líneas pululantes,
como evacuados de guerra, vacacionistas iban.
Había rumores de cólera. Palabras como “boquete”
o “deshidratación” en el viento pendían.
La urgente preparación. Mi colección de escarabajos
olvidada en el alféizar de la ventana. Nuestro
tren llegando a la estación Kursk. Vacíos frascos.
Mis padres besándose en la plataforma. El reencuentro.
No sabía que otra despedida estaba cerca:
mi padre, un médico, sería enviado a Crimea.
[1]Término que se refiere a las personas, no solamente judías soviéticas, a las que se les negaba el permiso de salir de la URSS. A su vez, estos individuos desestimaban la prohibición y luchaban por su derecho a emigrar.


















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