Las nueve musas
Escritores argentinos

Lejos del ideal

31 escritores argentinos responden una misma pregunta del ‘En cuestión: un cuestionario’ de Rolando Revagliatti

 ¿CÓMO AFRONTÁS LO QUE SEA QUE TE PRODUZCA SUPONERTE O ADVERTIRTE, EN ALGUNOS ASPECTOS O METAS, LEJOS DE LO QUE PARA VOS CONSTITUYA UN IDEAL?

RODOLFO A. ÁLVAREZ
RODOLFO A. ÁLVAREZ

 Ni idea. Ni ideal.

Fernando Delgado
FERNANDO DELGADO

Esta pregunta, como otras anteriores, tiene vericuetos. Voy a ir por el sendero de la desilusión. No pasa nada si un ideal no se logra, solo se trata de arrimarse lo más posible. Tal vez me falte pagar alguna cuota, o varias, de obsesión.

José Muchnik
JOSÉ MUCHNIK

En lo referente a la creación poética, cuesta releerme y confirmar que algunos escritos no me gustan. Pienso: captar la poesía de la vida en el poema es imposible, debo aceptar la “frustración original” del acto poético. Eso pienso, pero entre lo que pienso y lo que siento hay una diferencia, me da bronca confrontarme con el poema real.

BIBI ALBERT
BIBI ALBERT

Mmm, no sé si entiendo la pregunta. Si se refiere a si desisto cuando las cosas no se dan como yo quiero, no, no desisto. Encuentro la manera. Me meto por otro lado. Si estoy convencida de lo que quiero lograr, lo lograré. Más tarde, un poco cambiado, pero sí.

Claudia Schvartz
CLAUDIA SCHVARTZ

Lo acepto como un querido fracaso más.

JORGE CASTAÑEDA
JORGE CASTAÑEDA

Jamás me he permitido hacerlo. Trato de ser un hombre de ideales firmes y coherentes con mi forma de ser y de pensar.

JORGE LUIS LÓPEZ AGUILAR
JORGE LUIS LÓPEZ AGUILAR

¿Era en análisis matemático, en el límite de una función, donde nos enseñaban que no importaba cuánto valía x, sino cómo se comportaba mientras se acercaba al límite? Dicho en mi barrio: no importa si se puede alcanzar un ideal, ni siquiera importa si tal ideal existe. Lo interesante es qué hacemos para acercarnos al supuesto ideal.

Luisa Peluffo
LUISA PELUFFO

Es que nunca me planteé un ideal.

RITA KRATSMAN:
RITA KRATSMAN

Precisamente, un ideal está asociado a la perfección y eso es improbable. Decía un verso de Franco Fortini: “lo perfecto junto a lo imperfecto”. De modo que debemos aceptar esa posibilidad.

Pero creo que de lo que sí se podría hablar es de metas, y en ese plano considero que en el universo social las personas poseen diferentes objetivos, lo cual es absolutamente legítimo.

LAURA CALVO
LAURA CALVO

Mis ideales me impedirían robar, por ejemplo.

ROGELIO RAMOS SIGNES:
ROGELIO RAMOS SIGNES

No sé si llego a entender correctamente la pregunta, pero creo que siempre estamos lejos del ideal, y eso es lo que nos lleva a porfiar una y mil veces por aquello en lo que creemos, si no nos bastaría con echarnos a dormir una siesta interminable e imaginarnos que eso es la vida.

En lo que hace a la literatura considero que es más o menos lo mismo. Suelo decir, y es verdad, que me gusta la página en blanco; entrar en ella sin preconceptos ni ideas. Tal vez ese sea mi mecanismo para luego sentirme medianamente satisfecho con el resultado de lo que escriba. Tenerlo todo planeado antes de ponerme a escribir me lleva indefectiblemente a la desazón: mi imaginación siempre será mayor que mi capacidad para ponerla en palabras.

LUIS BENÍTEZ
LUIS BENÍTEZ

Con una dosis adecuada de resignación, entendiendo dos cosas: que en la mayoría de las cuestiones uno no tiene arte ni parte en el rumbo de lo que finalmente sucede, lo que está en manos de terceros y sin que medien en absoluto las actitudes ni las aptitudes de uno. En segundo lugar, sabiendo que la perfección es una muy ambiciosa unidad de medida griega, apenas un punto de comparación y no una meta, por lo inalcanzable que resulta ser. Entonces, ¿a qué apesadumbrarnos si terminamos a varios kilómetros de lo que nos proponíamos ser o hacer?

LILIANA AGUILAR
LILIANA AGUILAR

Me resulta difícil contestar en la medida en que nunca pensé que hubiera un “ideal” al que llegar o no. Entiendo que cada quién hace lo que mejor puede según sus enteras posibilidades.

GUILLERMO FERNANDez
GUILLERMO FERNÁNDEZ

Procuro conducirme con metas. Sobrellevo de esta manera la vida. Durante el proceso de llevarlas a cabo hay momentos en los que me atormento. Pero la conclusión es formidable.

MÓNICA ANGELINO
MÓNICA ANGELINO

Lo ideal es una utopía. Tengo proyectos cuyas metas, en razón del tiempo o sus frustraciones, no me afligen demasiado; sé que dejarán algo positivo. Me gusta el tránsito, el camino que siempre es aprendizaje. Esta misma pregunta tres décadas atrás, obviamente, la contestaría desde otro lugar de lo por venir.

DAVID ANTONIO SORBILLE
DAVID ANTONIO SORBILLE

La vida nos sorprende en varios aspectos y de todos ellos extraemos la sabiduría para seguir el camino. Parece una frase hecha, pero con los años descubrí su certeza.

CARLOS NORBERTO CARBONE
CARLOS NORBERTO CARBONE

La vida es algo complejo que a veces va por caminos que uno no imaginó y lo fundamental es seguir y no perder del todo el norte o el sur, soy de ponerle el pecho y avanzar, trato de salir pronto de los momentos no queridos.

LEONOR MAUVECIN
LEONOR MAUVECIN

Con resignación. Sé que en esta vida no todo se puede. Aunque procuro que mis ideales se cumplan en lo humanamente posible, cuestiono mi pereza, que es la madre de los fracasos.

RUBÉN SACCHI
RUBÉN SACCHI

Debiera ser frustrante, pero ya estoy acostumbrado.

HORACIO PÉREZ DEL CERRO
HORACIO PÉREZ DEL CERRO

Los ideales son ideales, los veo como algo a futuro medio difícil de sostener en el tiempo e improbables de incorporar, entran en el terreno de lo inalcanzable y los dejo en una repisa a modo de un adorno más del mundo que me trasciende.

Las metas las construyo, son producto muy fuerte de mi deseo, y habiendo tomado cuenta del sitio y espacio que ocupan, consciente o inconscientemente las sostengo, tal vez con hechos coherentes o no, pero con la certeza de que nada tienen que ver con la auto exigencia o auto imposición, sino todo lo contrario, y es que la puesta en acto de la voluntad que las sostienen tenga identidad, respire y de alguna manera se materialice.

Es una construcción si quieres del mí mismo, y sus consecuencias. Esas metas que nacieron de mi deseo y mi voluntad, siempre he tratado que sean sin plazo prefijado, sino que fluya su concreción, que es el hito fundacional de cualquiera de ellas, y no al revés. Cuando comienzo a construirlas sólo tengo la voluntad, pero nada más, no tengo lo construido que es lo que deseo, necesito construirlo para que se materialice el hito fundacional, o sea, construyo para atrás, si quieres verlo así. Es como cuando los chamanes invocan a sus antepasados, invocan al pasado, para proyectarlo al futuro por su intermedio en el presente, pero el acto de invocación es, en realidad, para que se concrete en el futuro, ese futuro desde donde los antepasados lo escuchan y no desde el pasado. Depende entonces de la fortaleza de la voluntad que arriesgó y puso el chamán en la invocación, para que ésta se cumpla, y traiga al futuro, y lo sublime al pasado, ahí se realiza el acto fundacional.

MARÍA AMELIA DÍAZ
MARÍA AMELIA DÍAZ

Lo mejor que puedo, luchando, pero reconozco cuando algo es imposible. Siempre recuerdo lo que oí de una científica de la NASA: le preguntaron cómo había llegado allí a un cargo importante siendo mujer: respondió que si un camino se le cerraba totalmente no insistía, iba por otro, por el posible. Siendo mujer, lo convertí en una norma para mi vida, no me gusta chocarme dos veces (yo le pondría tres, para dar espacio a un segundo intento) contra la misma pared.

CRISTINA MENDIRY
CRISTINA MENDIRY

“Lejos de los ideales, todo es confuso.
Todo es futuro fugaz,
pasado, vacío y turbio.
Todo es oculto, todo inseguro
todo postrero, polvo sin mundo.
Lejos de los ideales, todo es oscuro.”

 (parafraseando a Miguel Hernández)

SANTIAGO SYLVESTER
SANTIAGO SYLVESTER

Esa pregunta describe bastante la vida. Tener un ideal es común; y sentir que no se lo alcanza, también. Como poeta, para hablar de lo visible, uno tiene la esperanza de ser de lo mejor, y la realidad no nos dice siempre lo que queremos. No estoy exponiendo una falsa modestia, que suele ser más falsa que modesta, sino considerando lo que creo de mí y de lo que he podido ser.

ROBERTO D. MALATESTA
ROBERTO D. MALATESTA

¿Lejos? Ya a mi edad todo está más o menos lejos o no importa; aun así, trato de quererme, de ser feliz.

GLORIA ARCUSCHIN
GLORIA ARCUSCHIN

Con pena, rabia, impotencia, sensación de haber fracasado. Y el constante reproche por ser una persona que no hago lo necesario para difundir mi literatura, que tanto trabajo me tomo en realizar, y después pareciera que me boicoteo. Pero me repongo pronto, y me adapto al logro conseguido, con bastante serenidad, y algo de alegría, pensando: “Seguramente hasta aquí, es adonde querías o podías llegar, veremos qué pasa más adelante”. Porque yo me hablo mucho, soy una persona que dialoga mucho consigo, me digo tantas cosas.

RAFAEL FELIPE OTERIÑO
RAFAEL FELIPE OTERIÑO

Con resignación y alguna cuota de humor, ya que a esta altura de la vida sé muy bien que los ideales no siempre se alcanzan. Que son metas, vislumbres, puertos. Que su mayor virtud es la de imponer un rumbo (como la de esos faros que no evitan los naufragios, pero ayudan a continuar la navegación).

Alejandro Méndez Casariego
ALEJANDRO MÉNDEZ CASARIEGO

Desde el punto de vista profesional, laboral, o poético, lo tomo con calma. No le doy demasiada importancia. Lo que tuvo valor, sigue conmigo. Respecto a mi visión ideológica del mundo, reconozco sentirme desalentado, decepcionado.

LILIANA DÍAZ MINDURRY
LILIANA DÍAZ MINDURRY

Me entristece.

CARMEN IRIONDO
CARMEN IRIONDO

Descreo de la existencia de los ideales y de las ilusiones. La vida en eso fue generosa, me puso de frente al dolor en la infancia: la madre es mentira, a nadie le importa, la gente no es buena, hay gente violenta, la mayoría está en lo suyo y están en su derecho, uno siempre busca lo que no está, lo que hay así sean tesoros y virtudes, no se aprecia, insatisface por estructura. Porque lo que hay está presente. Esto es algo que no se acepta, en general, porque no responde a esas sentencias “positivas”, clichés de la “felicidad” como estado y de lo “perfecto” como lo posible. En cambio, me aferro al concepto de un deseo inconsciente que termina por imponerse en sueños “cumplidos” o cercanos al ideal forjado.

Lucas Margarit
LUCAS MARGARIT

Es que no soy idealista. Creo que cualquier trascendencia se construye en nuestra relación con el mundo. Pero no es una trascendencia que implique un ideal. Es más modesto.

CARLOS DARIEL
CARLOS DARIEL

Tengo mis metas ideales demasiado altas como para no suponerme o advertirme lejos de ellas. Por esa razón, aprendí a convivir con cierto grado de paciencia, con cierto grado de tolerancia a esa lejanía y con cierto grado moderado de esperanzas.

Dicho esto, debo añadir que las metas no existen, al igual que las utopías, al decir de Eduardo Galeano: nos sirven para caminar. No existen como algo definitivo; lo prueba el hecho de que una vez alcanzada cierta meta que nos propusimos, ya estamos proponiéndonos otras. Dirijo entonces mi atención al camino, al modo de caminar que elijo para todo aquello en que pongo empeño.

Si hablamos de escritura, mi atención está dirigida a encontrar cada vez más una mejor sintonía entre mis propósitos y mis logros, sin que ello tenga un horizonte definido como algo que finalmente se alcanzará.

Si hablamos de Iluminación, en el sentido budista del término, la cosa se vuelve aún más indefinida respecto del modo de caminar para acercarme a su vía de acceso, todo lo cual hace que el estado de búsqueda sea mucho más embrionario aún.

De todas formas, la mayor o menor lejanía de esos horizontes no me desvela en tanto también en el andar cifro mi idea de plenitud.

¿Lo digo de una vez? Yo no quiero llegar, yo quiero ir.

Rolando Revagliatti

Rolando Revagliatti nació el 14 de abril de 1945 en Buenos Aires, ciudad en la que reside, capital de la República Argentina.

Es docente y psicoanalista.

Su quehacer en narrativa y en poesía ha sido traducido y difundido al francés, vascuence, neerlandés, ruso, italiano, asturiano, alemán, albanés, catalán, inglés, esperanto, portugués, bengalí, maltés, rumano, polaco y búlgaro. Uno de sus poemarios, “Ardua”, ha sido editado bilingüe castellano-neerlandés, en quinta edición y con traducción del poeta belga Fa Claes, en Apeldoorn, Holanda, 2006, a través del sello Stanza.

Ha sido incluido en antologías de la Argentina, Brasil, Perú, México, Chile, Panamá, Estados Unidos, República Dominicana, Venezuela, España, Alemania, Austria, Italia y la India. Obtuvo premios y menciones en certámenes de poesía de su país y del extranjero. Fue el editor de las colecciones “Olivari”, “Musas de Olivari” y “Huasi”.

Coordinó varios Ciclos de Poesía y diversos eventos públicos, solo o con otros escritores. Ha sido colaborador en cerca de setecientos periódicos, revistas y colecciones de plaquetas, cuadernos, murales, etc., de la mayoría de los países de América y Europa. En soporte papel publicó desde 1988 dos volúmenes con cuentos y relatos: “Historietas del amor”, “Muestra en prosa”; uno con su dramaturgia: “Las piezas de un teatro”; quince poemarios: “Obras completas en verso hasta acá”, “De mi mayor estigma (si mal no me equivoco):”, “Trompifai”, “Fundido encadenado”, “Tomavistas”, “Picado contrapicado”, “Leo y escribo”, “Ripio”, “Desecho e izquierdo”, “Propaga”, “Ardua”, “Pictórica”, “Sopita”, “Corona de calor”, “Del franelero popular”.

Sus libros han sido editados electrónicamente y se hallan disponibles, por ejemplo, en www.revagliatti.com. Cuatro poemarios suyos, inéditos en soporte papel, “Ojalá que te pise un tranvía llamado Deseo”, “Infamélica”, “Viene junto con” y “Habría de abrir”, cuentan con dos ediciones-e de cada uno: en PDF y en Versión FLIP (Libro Flash). También en ediciones electrónicas se hallan los seis tomos de su libro “Documentales. Entrevistas a escritores argentinos”, conformados por 159 entrevistas por él realizadas

Directorio Cultural Hispano

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