Las nueve musas
Orden de Caballería del Santo Sepulcro

La Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén (III)

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La Orden pervive gracias a Eapaña

Los cristianos se refugiaron en San Juan de Acre a unos 160 kilómetros de Jerusalén. Pero en 1291 se pierde la ciudad ante, Al-Ashraf  Salāh ad-Dīn Khalil ibn Qalawūn (1260-1293), conocido como Khalil Al-Ashraf, entre el 6 de abril y el 18 de mayo en el llamado Sitio de Acre, siendo éste el último gran bastión cristiano en Palestina, pues, aunque los cruzados tenían una fortaleza en Tarsus en Siria, también se pierde ante los musulmanes poco después en el Sitio de Award.

Sitio de Acre
Sitio de Acre

En los inicios del siglo XV, el papa Bonifacio IX (1356-1404), le otorgó a la Orden el status de una verdadera Orden de Caballería, y le confió la custodia de Tierra Santa. Los nuevos Caballeros Sepulcristas debían ser cruzados en el Santo Sepulcro. Pero esto último cambió en 1847, pues el papa Pío IX (1792-1878), permitió que se cruzaran nuevos Caballeros de la Orden fuera de Jerusalén, contando con la aprobación del Patriarca Latino de Jerusalén.

En 1336, Felipe IV de Valois, “el rey encontrado” (1296-1350) funda en Jerusalén un convento franciscano que se estableció en el Monte Sión, y se convirtió en guardián del Santo Sepulcro. Y, ayudado de un Caballero Sepulcrista, tuvo la facultad de otorgar la Orden del Santo Sepulcro. Mas, en 1342, gracias a la Bula Nuper Charíssime el papa Clemente VI (1291-1352), les confió el cuidado del Santo Sepulcro.

 Felipe IV de Valois
Felipe IV de Valois

El papa Inocencio VIII, con la bula Cum Solerti Meditatione, de 28 de marzo de 1489, une las Órdenes del Santo Sepulcro y San Lázaro a la de San Juan del Hospital, para sumar esfuerzos para realizar una nueva cruzada que dirigiría el Gran Maestre de esta última Orden, Pierre d’Aubusson (1423-1503), pero esta cruzada no llegó a realizarse.

En España la unión de las órdenes se realizó en Castilla, pero no en Aragón. El Rey Fernando II “el Católico” (1452-1516), solicitó en 1478 al papa Sixto IV (1414-1484) que el Cabildo Sepulcrista bilbilitano, dependiera sólo del Santo Padre y del rey de Aragón, siéndole concedido el 24 de marzo del mismo año. Este uno de los motivos por los que la Orden del Santo Sepulcro no se extinguió, sobreviviendo sólo en España. También por petición del rey Fernando II, el papa León X gracias a su Bula de 29 de octubre de 1513, separa a los Caballeros Sepulcristas de los de San Juan del Hospital. El Papa León XIII anuló dicha Bula en todo el mundo, y separó de  neuvo a los Caballeros Sepulcristas y los Lazaristas de los de San Juan del Hospital.

En 1496 el papa Alejandro VI (1431-1503), a petición del emperador Maximiliano I de Habsburgo (1459-1510), y de los reyes de España y Francia, ratifica el doble carácter de Orden, siendo estos el de caballería y pontificia, y se declara sí mismo y a sus sucesores como Gran Maestre de la Orden, y faculta al Guardián del Santo Sepulcro, como Vicario Apostólico en Tierra Santa, para conferir la Orden a los peregrinos que diesen una ofrenda al efecto y jurasen que eran de noble linaje.

 Maximiliano I de Habsburgo
Maximiliano I de Habsburgo

Los franciscanos seguían cruzando Caballeros a nobles y gentileshombres en Tierra Santa. Este privilegio franciscano fue renovado por el papa León X (1475-1521), en 1516, y posteriormente por el papa Benedicto XIV (1676-1758) en 1746 mediante la Bula In Supremo militantes Ecclesiae, hasta que se restableció de nuevo el Patriarcado Latino de Jerusalén por el papa Pío IX en 1847, concediendo al Patriarca el Gran Maestrazgo de la Orden.

La Orden continuaba fragmentada, motivo por el que el español Pedro Ortiz de Zárate (1485-1547), en 1555 convoca a Capítulo General a todos los caballeros del Santo Sepulcro, con el único fin de elegir por Gran Maestre a un mimbro poderoso de la cristiandad, que restituyera la orden del Santo Sepulcro a sus orígenes, sacándola de su fragmentación. Muchos caballeros respondieron al llamamiento y el 26 de marzo de 1558 se celebró el Capítulo en la ciudad flamenca de Hoschtraten, donde se acordó por unanimidad elegir como Gran Maestre al rey Felipe II de las Españas, que calificaba a la Orden como, “Una cosa tan grande y de tanto peso e importancia”.

Juan Benito Rodríguez Manzanares

Olmer Ricardo Cordero Morales

Olmer Ricardo Cordero Morales

Pertenezco a la Generación Perdida que creció en medio de la guerra contra el narcotráfico en las décadas de los años 80's y 90's.

Me considero un "medellinologo", soy un investigador urbano que se ha dejado atrapar por una ciudad tan compleja, a la cual todos sus poetas y escritores mayores le han cantado con una profunda mezcla de amor y odio.

Desde muy temprana edad me entregué a la literatura que es mi pasión. A los quince años asistí al Taller de Escritores dirigido por Manuel Mejía Vallejo en la Biblioteca Pública Piloto de Medellín. A los 18 años ingresé a la Facultad de Economía de la Universidad Nacional de Colombia, allí empecé a participar en la actividad cultural y política de la ciudad, fundé junto con otros jóvenes ingenuos y soñadores grupos de poesía y teatro, también realicé documentales.

Soy egresado en Letras: Filología Hispánica, Universidad de Antioquia.

En 2015 gané el premio de Crónica: Belén sí tiene quien le escriba, con la obra “La calle, la esquina, el barrio”. Soy docente, periodista y corrector de texto y estilo. En 2018, publiqué la novela, La flor de los 80’s. En 2022, ocupé el segundo puesto en el IV premio de Relato Breve convocado por Las nueve musas, revista digital de España.

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