Las nueve musas
Diosa de los mil nombres

De Inanna a la virgen de Guadalupe. Recorrido simbólico de una imagen

La mística describe la existencia de diversos lenguajes en el ser humano, determinados por la dualidad que se revela una, y las cuales menciona la teoría cuántica y la neuroteología se manifiestan en ambos hemisferios del celebro.

Estos lenguajes son:

  1. Corporal
  2. Emocional/sentimental
  3. Instintivo
  4. Sensorial
  5. Racional
  6. Sexual
  7. Espiritual

Siendo cada uno desarrollados en las siete moradas de Santa Teresa, en los siete círculos de Thomas Merton, en los siete caminos del Samsara, en los siete chacras, en los siete sabios, los siete cielos islámicos, los siete días de la creación, los siete colores del arcoíris, y los cuales se han ramificado en las siete artes:

  1. Arquitectura
  2. Escultura
  3. Pintura
  4. Música
  5. Poesía/literatura
  6. Danza
  7. Cine

Y cada una de estas en las siete maravillas del mundo antiguo y las nuevas maravillas del mundo moderno:

  1. La gran pirámide de Guiza. / Chichén Itzá.
  2. Los jardines colgantes de Babilonia. / El coliseo en Roma.
  3. El templo de artemisa. / La estatua de Cristo Redentor.
  4. La estatua de Zeus en Olimpia. / La gran muralla China.
  5. El mausoleo de Halicarnaso. /Machu Picchu.
  6. El Coloso de Rodas. / Petra, en Jordania.
  7. El Faro de Alejandría. / Taj Mahal

Cada una perfeccionada, creadas por las grandes civilizaciones y religiones, a su tiempo, porque como está escrito en el Eclesiastés Todo tiene un tiempo.

Siendo así, que, en esta diversidad, los siete lenguajes se entrelazan y se muestran en la realidad de cada ser humano, haciendo percibir y recibir cada acontecimiento desde la diversidad, lo cual lleva a comprender la importancia de entender desde que lenguaje se lee, se interpreta y se comprende cada acontecimiento, es decir de manera:

  1. Literal.
  2. Alegoría.
  3. Simbólica.
  4. Mística.
  5. Antropología.
  6. Teológica.
  7. Espiritual.

Teniendo claro lo anterior, este artículo se escribe a partir del lenguaje simbólico.

Érase una vez, entre el río de lo profundo llamado sublime, como menciona Kant, que lo sublime cambio del misterio entre el límite de lo humano y entre el infinito de lo divino.

Érase una vez, entre el correr del tiempo antiguo, aproximadamente hace 4, 500 años cuando surge en Sumeria del vientre Nanna -la luna- Inanna, la diosa de mil nombres, señora de lo circular.

Sumeria, ubicada al sur de Mesopotamia fue una de las más grandes civilizaciones y la primera de la cual se tiene registro; Sumeria es la madre de los más grandes mitos, historias y epopeyas las cuales fueron tomadas y transformadas en enseñanzas éticas para formar textos de la Biblia, como el Enuma Elish fundamento del libro del Génesis, el Poema de Gilgamesh base del diluvio o el Job sumerio fundamento del Libro de Job.

La civilización sumeria como menciona Kramer en su libro La historia comienza en Sumer, desarrolló ávidamente el arte, la arquitectura, las ciencias, la escritura, los números, la religión, pero sobre todo fue la primera en percibir al mundo a partir de la abstracción creando un lenguaje simbólico manifestado en tres niveles distintos del ser humano, como muestra Erich Fromm en su libro El lenguaje olvidado. De esta manera tenemos:

  • Lenguaje simbólico convencional: relacionado con el nombre que lo designa sin afectar la interioridad o la forma de ver el mundo, por ejemplo, una silla, se construye y se le otorga un nombre, uniendo un acto físico con un acto racional, es decir, ambos actos se convierten en uno, sin importar el idioma, entonces esta silla, chair, quisé lleva a comprender el sentido y utilidad del objeto de manera inalterable a pesar de los cambios entre lenguaje y objeto, sin embargo, a partir el dadaísmo y surrealismo se cuestiona el por qué todos deben de nombrar a un objeto de la misma manera. Ante ello, bajo una silla roja, se deja escrito, esto no es una silla roja.
  • Lenguaje simbólico accidental: es lo que cada persona relaciona con su estado emocional, por ejemplo, la tristeza con una tarde lluviosa.
  • Lenguaje simbólico universal: tiene una relación intrínseca entre el símbolo y lo que simboliza porque se encuentra arraigado en la vida interior. Su raíz emerge del cuerpo, sentidos y mente, es un lenguaje común, innato que produce el ser humano al cual se le reconoce porque se hace presente a lo largo de los años en diferentes lugares con un sentido profundo, pero con un significado en común. Ejemplos claros son: la luna, estrellas, el sol, las manos, los ojos, los cuatro elementos, entre otros.

Ernest Gombrinch en las filosofías del simbolismo define dos maneras desde las cuales se le da un significado al símbolo:

  • La tradición aristotélica – a través de la metáfora, es decir, a partir de la asociación.
  • La tradición neoplatónica – la cual sostiene que el significado de un signo está oculto porque es un lenguaje de lo divino, haciendo que el ser humano busque en su interior y lo comprenda.

Ambos lenguajes son ocupados por las religiones, sin embargo; ambos lenguajes se convierten en un dilema para el diálogo interreligioso al confundir la forma de percibir el objeto revelado como sagrado.

A pesar de ello, se tiene claro que ambos recogen un misterio que lleva al Hombre a reflexionar, interiorizar y sobre todo a compartir el significado y sentido aristotélico para dejar a la persona o a una religión en particular el sentido neoplatónico.

Como bien señala el rabino Yonatan Galed, ninguna religión se creó en la luna, es decir, que por ende las civilizaciones han compartido símbolos universales que asocian a algo en común a través de la metáfora y la imagen, pero adquieren un significado distinto a partir de la tradición neoplatónica tomada por las religiones, donde cada una siembra una semilla filosófica, mística y religiosa. Un ejemplo claro es el circulo, el cual otorga la metáfora de lo inacabable, de lo eterno, pero, cambia a través del misticismo religioso.

SamsaraEl circulo para el budismo, representa al Samsara, la rueda de la cual el alma no puede salir hasta que haya cumplido su karma en la tierra; el círculo para Thomas Merton, es el camino que el alma debe recorrer en vida para conocer su humanidad hasta encontrarse con la espiritualidad, esta visión es tomada 500 años atrás por Santa Teresa de Ávila para hablar de las moradas, por otra parte, están los círculos del Infierno, del Purgatorio y del Paraíso de Dante Aligheri. Como podemos ver, cada una de estas visiones tienen la simbología universal y la tradición aristotélica, en cuanto que el circulo representa lo interminable, pero en cada caso se encuentra la tradición neoplatónica la cual le otorga un significado especial y personal.

Es importante comprender que las civilizaciones aportan y enriquecen a otras, no existe una civilización que no haya tomado símbolos de la anterior o de las culturas de alrededor, así como no existe una cultura que no haya dado su significado particular a ese símbolo universal. Un ejemplo claro es el Sol, símbolo universal el cual ha adquirido diversidad de significados y la luna, interpretada como la parte femenina la cual inspira el Amor.

Es el hecho de considerar a la luna símbolo del Silencio, del Amor, de la poesía, de la vida, lo que llevó hace 4300 años a Enjeduana, hija de Sargón a crear un culto a la diosa lunar llamada Inanna a quien describió a través de sus poemas como la diosa madre de la tierra la cual protege y custodia a sus hijos los Hombres y a toda la Naturaleza.

A través de Enjeduana se percibe a la mujer y la diosa, ella une el dolor de parir con la belleza de la fecundidad. Para Enjeduana, Inanna es la Encarnación y la Virginidad, de donde surge el Misterio del ser humano. Para ella, Innana es la eternidad y la realidad. Inanna, la luna es la madre de la humanidad porque en ella se encuentra el poder del agua, y el ser humano es agua, por ello, es afectado por las mareas. La luna en su esplendor otorga fecundidad no sólo al ser humano sino a toda la naturaleza, en cada periodo de la luna, algo en la creación crece y se desarrolla.

Enjeduana o en-he dua- nna, es hija de Sargón de Acadia, iniciador de la dinastía sargoniana de Sumeria y es sacerdotisa de la luna llamada Nanna en Ur hoy Irak. Ella es la primera en descubrir el poder de la contemplación y el valor de crear a través de la matriz, es la primera en otorgar un sentido puro y virgen a la Creación, porque para ella el valor sagrado de la creación está en el vientre.

Enjeduana determina el calendario lunar que tiempo después ocupará el judaísmo, el cristianismo y el islam. Enjeduana es sacerdotisa, matemática, astrónoma y poeta, siendo esta conjunción de conocimientos lo que hace que su poema Señora de gran corazón sea considerado por estudiosos de las religiones como el documento más completo de las religiones ancestrales, y los cuales han influido en el desarrollo y la visión de otras religiones.

Enjeduana
El «Disco de Enheduanna» en el Museo Penn (Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de Pensilvania) en Filadelfia

Estos documentos descubiertos en 1942 y traducidos por Betty De Shong Mendor forman parte de 42 himnos, tres cantos y tres poemas, los cuales develan la veneración a la llamada Virgen del Cielo. Uno de estos poemas dice:

Mi señora
niña Divina
Doncella divina en la tierra
Tú llegas con tus brazos abiertos
Anchos como el rey Sol
Amantada en el cielo Madurada

Y esta forma de expresarse ante la divinidad se encuentra de manera semejante en el Nican Mopohua, texto donde se narran las apariciones de la virgen de Guadalupe a Juan Diego.

Mi señora,
muchachita mía
Hija mía menor Señora,
niña Reina del cielo
Su vestido relucía como el sol

Con esto resalto el sentido del simbolismo universal de conceptos como Señora mía, sol, reina, cielo, dando un significado sagrado aristotélico el cual es desarrollado por cada religión y filosofía de forma individual.

El culto a Inanna surge dentro de los grandes imperios en un momento histórico donde el pueblo necesitaba no un dios sino una madre que lo acogiera y protegiera, de manera similar, más no por ello semejante, a las apariciones de la Virgen de Guadalupe dentro de un pueblo indígena que estaba siendo invadido. De esta manera la visión simbólica se percibe de esta manera:

  • Innana diosa madre protectora del ser humano, madre de un pueblo y de la naturaleza, virgen y madre quien une la tierra con el Cielo, símbolo de la fertilidad, quien al recibir la luz del sol en su movimiento queda preñada y otorga vida en la tierra.
  • Coatlicue, la que tiene su falda de serpientes, símbolo de la fertilidad, en ella se encuentra el circulo de la vida y la muerte, llamada Tonantzin o nuestra madre venerada y Teteoinan madre de los dioses, quien, según la leyenda, mientras barría queda embarazada al recoger un hermoso plumaje que cae del cielo quedando en cinta, al saber esto sus 400 hijos se ofenden, deciden matarla, pero nace Huitzilopchtli armado y asesina a sus hermanos o estrellas.
  • Virgen de Guadalupe, madre del nuevo pueblo mexicano, protectora de los Hombres y de la Creación, en su imagen se observa la luna, el cielo, la tierra la luz del sol, las alas.

En cada una se observan los símbolos universales de maneras diversas. Esta reflexión realizada desde la semiología deja ver como la humanidad lleva implícito el encuentro con la Creación, pero sobre todo con la Tierra y el Cielo.

Coatlicue
La más famosa efigie de Coatlicue, encontrada el 13 de agosto de 1790 durante los trabajos de nivelación de la plaza mayor de México (de Luidger)

Inanna es la doncella divina, Coatlicue madre de los dioses, la virgen de Guadalupe la reina del cielo, las tres son vírgenes, las tres son símbolos universales que otorgan desde la tradición aristotélica una metáfora de madre del cielo, pero su sentido espiritual lo da su interpretación interior o neoplatónica que tiene su relación en la esencia de la religión, siendo ahí donde se separan.

Enjeduana, vivió 17 siglos antes que Safo, siete antes que Homero y cinco antes que Abraham, quien según la tradición nació en 1700 a.C., y desde esa época surge el concepto y el símbolo de Inanna la diosa del gran corazón, creando una unión trascendente entre la antropología y la literatura, porque a partir de sus escritos otras civilizaciones toman el concepto de la diosa madre virgen que acompaña a su pueblo, además de que  tomando de base sus escritos se une la simbología con la arquitectura y comienzan a construirse  grandes templos a la diosa madre protectora del pueblo.

Es a través de la descripción de Enjeduana que las diosas de la India, Grecia, Asiria, Siria, Egipto, Roma toman símbolos para sus diosas madre, sin embargo; es interesante resaltar que a kilómetros de distancia en las culturas prehispánicas estos símbolos también se tenían presentes.

La descripción que Enjeduana hace de Inanna y la cual como ya se mencionó, une la arquitectura con la literatura, porque se crean templos hermosos es similar a lo que provocó Juan Diego quien se convierte en una unión entre la literatura y la arquitectura al crearse el templo del Tepeyac.

La semiología forma parte de la personificación de la diosa la cual muestra el mundo no desde la razón sino desde el vientre, y la deja ver como madre creadora y protectora, personajes como Enjeduana, Safo y Juan Diego muestran al pueblo la unión de la Naturaleza y la Creación. Los tres fundamentan su fe y su caminar en la percepción interior de una madre del cielo que protege al hombre comprendiéndose así hijo de la divinidad, responsable y hermano de la naturaleza como lo vislumbra el lenguaje franciscano.

La diosa madre hace sentir al creyente un amor incondicional diferente al del D/os Padre, ella, es símbolo universal del Amor, la Compasión y la Misericordia, por ello, se revela madre de los pueblos, es a través de su maternidad que los pueblos se unen a pesar de sus diferencias.

Es a través de la poesía y tratados de Enjeduana que el concepto de madre del cielo se expande otorgando infinidad de significados filosóficos, religiosos y espirituales acrecentando el misterio de Dios.

En la sabiduría talmúdica está escrito no importa si aquella persona fue real o si el símbolo fue heredado, lo que importa es la espiritualidad que cada pueblo le ha otorgado en base a su historia y experiencia, lo valioso es lo que cada religión ofrece al interior de cada ser humano a partir de ese símbolo.

Es importante señalar que Inanna ha sido asemejada a Lilith figura mesopotámica tomada tiempo después por el folclore judío, pero, esto es un grave error, semejante a aquél que considera a María Magdalena la Adultera. Lilith nunca ha sido considerada una diosa sino un espíritu maligno y tiene su raíz en Lil, viento, aire, espíritu, tiempo después este personaje fue nombrado por los hebreos Lilith en relación con la noche o Laila y a quien se le adjudica la muerte de los niños menores de cinco años, pero esa es otra historia.

Nuestra Señora de Guadalupe
Nuestra Señora de Guadalupe – Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México. Tilma de Juan Diego

Regresando a la reflexión semiótica es importante recordar que Inanna para las antiguas civilizaciones fue la diosa madre virgen del ser humano, y esto fortalece y enriquece el conocimiento y el dialogo religioso con el pueblo católico guadalupano al saber que la humanidad es una más allá del tiempo, de la confesión de fe, y lleva a entender que los acontecimientos religiosos no tienen su importancia en la realidad sino en la enseñanza ética.

Los símbolos nos muestran que a lo largo de la historia de la humanidad lo necesario para crecer en Armonía y Justicia es el Trabajo, la Bondad, la Verdad, La Alianza, La Búsqueda, El Amor y La Misericordia conceptos universales que tomarán su sentido esencial a partir de cada pueblo, porque como está escrito en Mateo 9, 40 el que no está contra nosotros, por nosotros está, y en Lucas 9, 50 Jesús le dijo: No se lo impidáis; porque el que no está contra vosotros, está con vosotros, y como está escrito en el Sagrado Qur´an, quien salva a una persona salva a la humanidad entera.

Innana y la virgen de Guadalupe no son sólo un símbolo religioso sino un símbolo de la identidad de los pueblos quienes se han creado y desarrollado a través de la convivencia con otras culturas, así, el pueblo mexicano surgido de la unión del pueblo judío, musulmán, español e indígena encuentra en cada uno de los elementos de la virgen de Guadalupe un símbolo de su propia cultura…

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Martha Leticia Martínez de León

Martha Leticia Martínez de León

Hermeneuta en Libros Sagrados y Lenguas Antiguas.

Maestra en Ciencias Bíblicas y Hebreo Antiguo. Maestrante en Estudios Judaicos por la Universidad Hebraica. Licenciada en Ciencias Religiosas por la Universidad Pontificia de México. Especialidad en islam por la Universidad de Al Azhar de El Cairo, Egipto.

Especialidad en el Pensamiento del Papa Francisco y el Libro del Apocalipsis por el Boston College.

Especialidad en Música Contemporánea (Piano-guitarra).

Generación XXXII de la Sociedad de Escritores Mexicanos (SOGEM).

Ha publicado treinta y siete libros en México, España, Estados Unidos e Italia en diversos géneros literarios y teológicos.

Conferencista a nivel internacional.

Creó y desarrolla la teología del Silencio y de la Carne la cual entrelaza con la investigación mística, científica y musical bajo el nombre de “Lectura gemátrica, pitagórica y cuántica del Séfer Bereshit 1-3 -Hashem se revela a través del Big Bang-

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