Las nueve musas
Antònia Vicens

Cinco poemas de Antònia Vicens

LOVELY

Vas al Corte Inglés y en la planta de los cosméticos
te embelesas ante las promesas de juventud eterna.

La dependienta de la firma Lancaster
pintada como una geisha te vende un pintalabios que no usarás nunca
porque si bien te precisa la forma de la boca
te acentúa las finas y transversales líneas del labio superior.

Pagas y te regala una muestra del perfume Lovely
de Sarah Jessica Parker.

La dependienta de la firma Helena Rubinstein
de piel madura mal disimulada
bajo dos dedos de Face Sculptor Make-up Rich Lifting Foundation
te vende una crema de noche reafirmante que no te pondrás nunca.

Porque después de ordenar la cocina ordenar las palabras
lavadas con los platos y las cucharas después
de meter en la bañera
los sueños sucios y los pensamientos opacos

te estirarás en el sofá y te llenarás de la porquería
que lanza la televisión.
Pagas y te regala una muestra de perfume Lovely
de Sarah Jessica Parker.
Pero no te perfumarás. El aroma de Lovely
no es compatible con la piel de tus recuerdos.

LOVELY

Vas al Corte Inglés i a la planta dels cosmètics
t’embadaleixes davant les promeses de joventut eterna.

La dependenta de la firma Lancaster
pintada como una geisha et ven un pintallavis que no empraràs mai
perquè si bé et precisa la forma de la boca
t’accentua les fines i transversals línies del llavi superior.

Pagues i et regala una mostra del perfum Lovely
de Sarah Jessicar Parker.

La dependenta de la firma Helena Rubinstein
de pell madura mal dissimulada
sota dos dits de Face Sculptor Make-up Rich Lifting Foundation
et ven una crema de nit reafirmant que no et posaràs mai.

Perquè després de desar la cuina desar les paraules
escurades amb els plats i les culleres
després de ficar a la banyera
els somnis bruts i el pensaments opacs

t’estiraràs al sofà i t’ompliràs de la porqueria
que llença la televisió.
Pagues i et regala una mostra de perfum Lovely
de Sarah Jessica Parker.
Però no et perfumaràs. El aroma de Lovely
no és compatible amb la pell dels teus records.


(No era amor la mano
que te enseñaba a caminar.

No era ternura la cuchara
que te enseñaba el camino de la boca.

Decían:
¡Esta niña nos pertenece
tenemos tan pocas cosas!)

 

(No era amor la mà
que t’ensenyava a caminar.

No era tendressa la cullera
que t’ensenyava el camí de la boca.

Deien:
Aquesta nena ens pertany
tenim tan poques coses!)

 


LOS PIES SIEMPRE LE DOLÍAN

Los pies siempre le dolían
a mi padre.
Renqueando recorría todas las zapaterías
buscando unos zapatos bastante cómodos que lo ayudaran
a sobrellevar el peso de todos los tajos
los roces y los cortes
que la mar le había hecho.
Nunca los encontró. Tuvo que marcharse
descalzo con el reloj de pulsera y el cuchillo
de rebanar pan de rebanar lágrimas en el bolsillo de la chaqueta y
una cara blanca como la espuma de las olas:
que tantas veces montó.

Me lo decía siempre:
No tuve infancia.

No se lo sacaba de la cabeza:
Aprendí a escribir mi nombre en el frente.

Zumbaban balas resbalaban estrellas
de sangre cuando yo aprendía a escribir mi nombre.
No quería ser un peón cualquiera.

Y decía mi madre:
Es un hombre apuesto. Lástima
que no sepa escribir. Tú
tienes que ir a la escuela Antònia. No
tienes que ser una ignorante como tu padre hija.

Y el azulete de los ojos se le esparcía por las mejillas cuando
diluviaba
lloraba su ausencia.

 

ELS PEUS SEMPRE LI FEIEN MAL

Els peus sempre li feien mal
al pare.
Ranquejant recorria totes les sabateries
cercant unes sabates prou còmodes que l’ajudessin
a dur el pes de tots els traus
els treps i els talls
que la mar li havia fet.
No les va trobar mai. Va haver d’anar-se’n
descalç amb el rellotge de polsera i el ganivet
de llescar pa de llescar llàgrimes dins la butxaca del gec i
una cara blanca com l’escuma de les ones
que tantes vegades va muntar.

M’ho deia sempre:
No vaig tenir infancia.

No s’ho treia del cap:
Vaig aprendre a escriure el meu nom al front.

Giscaven bales lliscaven estrelles
de sang quan jo aprenia a escriure el meu nom.
No volia ser un peó qualsevol.

I deia la mare:
És un home plantós. Llàstima
que no sàpiga escriure. Tu
has d’anar a escola Antònia. No
has de ser una ignorant com ton pare filla.

I el blavet dels ulls se li escampava per les galtes quan
diluviana
plorava la seva absència.


 

(No era amor la voz
que te enseñó el abecedario.

Aprendiste a leer
con sangre en las rodillas.

Decían:
Como a los árboles nuevos para que no se encorve
le pondremos puntales.)

 

(No era amor la veu
que et va ensenyar l’abecedari.

Vares aprende a llegir
amb sang als genolls.

Deien:
Com als arbres novells perquè no es vincli
li posarem estaques.)

 


 

RAÍCES

A la memoria le han salido raíces. Los recuerdos
son minúsculos como las monedas de un céntimo. Es preciso
tener los bolsillos llenos para poder ir al horno
a comprar pan.

Mi padre siempre lo decía:
Con los bolsillos vacíos pierdes el equilibrio.
El pan llena un hombre.
El orgullo llena una camisa.

Caminaba satisfecho por los pasillos del supermercado bajo los neones.

Escupía los bofes de un verde alga cerca de las manzanas y las naranjas.

Escupía flemas de un amarillo herrumbre ante del puesto del pescado.

La gente huía de su figura de la Muerte lenta
pero él volvía a casa con una bolsa llena de uvas
contento de sentirse alado.

Me lo decía siempre:
A los diez años
conocí la alta mar.

A los doce años
conocí los temporales.
Los delfines. Las trampas de los horizontes.

No se lo sacaba de la cabeza:
Una vez perdió la ropa y el reloj.
Escribía Joan
en el aire
cuando la barca se hundió. No
quería ser un ahogado anónimo.

Y decía mi madre:
Camina erguido. Como si gobernara el viento.

Lástima que no sepa guardar su ropa. Tú
debes ser más viva Antònia
no sueltes nunca lo que es tuyo.

Y el carmín de los labios le chorreaba por el mentón
igual que la sangre
chorrea
por las piernas de las mujeres.

ARRELS

A la memòria li han sortit arrels. Els records
són minúsculs com les monedes d’un cèntim. Cal
tenir-ne les butxaques plenes per poder anar al forn
a comprar pa.

El pare sempre m’ho deia:
Amb les butxaques buides perds l’equilibri.
El pa omple un home.
L’orgull omple una camisa.

Caminava satisfet pels passadissos del supermercat sota els neons.

Escopia el lleu d’un verd alga devora les pomes i les taronges.

Escopia flegmes d’un groc rovell davant la parada del peix.

La gent fugia de la seva figura de la Mort amb pebres
però ell tornava a casa amb una bossa plena de raïm
content de sentir-se alat.

M’ho deia sempre:
Als deu anys
vaig conèixer la mar gran.

Als dotze anys
vaig conèixer els temporals.
Els dofins. Els paranys dels horitzons.

No s’ho treia del cap:
Una vegada vaig perdre la roba i el rellotge.
Escrivia Joan
en l’aire
quan la barca es va enfonsar. No
volia ser un negat anònim.

I deia la mare:
Camina empinat. Com si governés el vent.
Llàstima que no sàpiga guardar la seva roba. Tu
has d’anar més viva Antònia
no amollis mai allò que és teu.

I el carmí dels llavis li regalimava pel mentó
igual que la sang
regalima
per les cames de les dones.


Antònia Vicens nació en Santanyí (Mallorca) en 1941.

Se dio a conocer literariamente en 1966 con la colección de narraciones Banc de fusta, que ganó el Premi Vida Nova de Cantonigròs.

Un año después, su primera novela, 39° a l’ombra, fue galardonada con el premio Sant Jordi.

Posteriormente publicó Material de fulletó (1971), La festa de tots els morts (1974), La santa (1980), Primera comunió (1981), Quilòmetres de tul per a un cadáver (Premi Ciutat de Palma, 1981), Gelat de maduixa (1984), Terra seca (1987), Febre alta (1988), Lluny del tren (2002), Ungles perfectes (2007) y Ànima de gos (2011).

En 2005 se publicó toda su obra corta reunida en un solo volumen, ‘Tots els contes’

Algunas de sus novelas han sido traducidas al alemán y al español, y diferentes narraciones suyas constan en antologías en italiano, alemán y húngaro.

En 2009 publicó su primer libro de poemas, Lovely, seguido por Sota el paraigua el crit (2013), Fred als ulls (2015) y Tots els cavalls (2017).

En 1999 recibió la Creu de Sant Jordi. En 2004 el Premi Ramon Llull al conjunto de su obra. Y en 2016 el Premi Nacional de Cultura de la Generalitat de Catalunya.

La editorial asturiana Saltadera publicó la traducción española de Lovely (2017), en traducción de Carlos Vitale.

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La revista agradece sus comentarios. Muchas gracias
Carlos Vitale

Carlos Vitale

Carlos Vitale (Buenos Aires, 1953) es Licenciado en Filología hispánica y Filología italiana.

Ha publicado Unidad de lugar (Candaya, Barcelona, 2004), Descortesía del suicida (Candaya, Barcelona, 2008), Cuaderno de l'Escala / Quadern de l'Escala (fotografías de Jaume Salvat, ilustraciones de Marc Vicens y prólogo de Carles Duarte, Vitel·la, Bellcaire d'Empordà, 2013), Fuera de casa (La Garúa, Barcelona, 2014), El poeta más crítico y otros poetas italianos (Emboscall Editorial, Barcelona, 2014) y Duermevela (Candaya, Barcelona, 2017).

Asimismo ha traducido numerosos libros de poetas italianos y catalanes: Dino Campana (Premio de Traducción “Ultimo Novecento”, 1986), Eugenio Montale (Premio de Traducción “Ángel Crespo”, 2006), Giuseppe Ungaretti, Gerardo Vacana, Sergio Corazzini (Premio de Traducción del Ministerio Italiano de Relaciones Exteriores, 2003), Amerigo Iannacone, Libero De Libero, Joan Vinyoli, Umberto Saba (Premio de Traducción “Val di Comino”, 2004), Giuseppe Napolitano, Joan Vinyoli, Mario Luzi, Sandro Penna, Antoni Clapés, Joan Brossa, Josep-Ramon Bach, etc.
Ha participado en festivales, lecturas y encuentros de poesía en Argentina, España, Venezuela, Armenia, Italia, Suiza, Rumania, Estonia, Grecia, Bulgaria y Francia.

En 2015 obtuvo el VI Premio José Luis Giménez-Frontín por su contribución al acercamiento entre culturas diversas. Reside en Barcelona desde 1981.




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