Las nueve musas

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Chatarra

Chatarra espacial

Su nombre sonaba a viejo, como reciclado de sus ancestros, mas su vigor delataba unos veinte años. Juan Cipriano, recolector de chatarra del ba­rrio, recuperaba sillas desvencijadas, camastros herrumbrosos, latas...

Mamá

¿Ya va a venir la mamá?

Escuchas cerrar la puerta y corres a treparte al sofá; el cojín se hunde levemente. Puesto de pun­tillas alcanzas la persiana para verla alejarse como todos los días en dirección al centro de la ciudad: vende dulces...

Sombras

Sombras

1:19 de madrugada marca el reloj digital que en el nochero —soy miope avanzado— apenas dis­tingo. Los grandes números despiden una luz verde mortecina que invade la habitación re­creando las sombras. Extiendo mecánico...

Guayacán

Lección del guayacán

El guayacán se desnudó rápidamente y no hubo pena en él por eso. En cambio, quienes solían ca­minar por allí lamentaron descubrirlo desprendido de sus ropas con el viento. —Lástima, como estaba de lindo —decían—, todo...

Agarrado

Bien agarrado

Juan apoyó la escalera en la canaleta y co­menzó a subir. Richi aguardaba para pasarle las tejas: debían reponer las que el vendaval se lle­vara en la tarde anterior. Todos rogaron que la embestida furiosa se mar­chara...

PIcasso

Hilarante Picasso

Luego de finalizado el encuentro con que pre­tendíamos reivindicar nuestros de­rechos, algo en un muro de la calle San Juan, cerca de la Alpuja­rra, llamó mi atención: una suerte de Picasso, bastante más grotesco, se...

Ratas

La casa robada

(A Cortázar) Ya era escombros la casa vecina y las volquetas pululaban. De madrugada, escu­ché ruidos extraños; algo se movía entre las tejas. ¡Son ra­tas! Los obre­ros lo negaron: «Será un gato, señora, una paloma»...

Con las manos en la masa

Las manos en la masa

…entonces, olvidada en la mesa, dejó la masa dis­puesta a hacerse empa­nadas: las campanadas llamaban a misa de seis. Una intuición, filoso cu­chillo que se apresta, se alzó ligera en los ojos desafiantes de María...

Maestro Joel

Maestro Joel

—Tenemos llamada —dijo el maestro Joel—. ¿Quién habla? ¿De dónde…? —Barrio El Salado… soy Maribel —la voz sonó lejana, timorata. —¡Alegría, hijita de Dios! Dame tu fecha de na­cimiento, la mano al corazón. Al escucharla...

En sus marcas

En sus marcas, listos…

Ocho de la mañana. La multitud se aglomera im­pa­ciente, observa sus relojes, cruza miradas com­petitivas… Se abren las puertas del gran almacén dando la largada: una maratón sin marcas qué romper, pero con muchas...

Los muertos

Los muertos no se espantan

Me veo allí, de pie, confundida en la noche. Ex­tendido en el pavimento hay un cadáver cubierto con una sábana blanca. A su lado, sangre fresca en una laguna. Me pregunto quién era. Una ambulancia titila inoficiosa. La...

Equinos

La paga por servir

Los equinos andaban de fiesta reunidos en un paraje de la localidad. Brindaban con champaña explotando en relinchos y risotadas. Al fin los exi­mían del servicio, de las carretas, las pesadas car­gas. —No más abusos...

Lluviecita

Lluviecita

Cómo saltaba, cómo corría y disfrutaba esa ni­ña. «Lluviecita», le decían, por su natural delica­deza, su manera silenciosa de llorar; todo lo im­pregnaba de magia, de frescura. Era hacendosa en el hogar, competente en...