No soportaba los ruidos, los goznes hirientes, la puerta que rastrilla el dintel; los tacones punzantes, la tos que desgarra en aludes, el murmullo acompasado de una voz; la palabra violenta, la tormenta que obnubila...
Artículos etiquetados en - Microrrelatos
El tren de la ilusión
Mis ojos se aferran a la muñeca por enésima vez; se desprenden de los escalones de la estación solo para mirar el reloj: ¡una hora! Ya me sé de memoria la calle y su cebra, el semáforo que alerta con su muñequito de...
Premio mayor
Las balotas anunciaron que a partir de esa noche eras “un tipo importante”. La noticia —nunca supiste cómo— se regó como yerbajo. Entonces ganaste otras cosas, extrañas en los tiempos difíciles: saludos almibarados...
El niño bombero
El abuelo batía la natilla en el patio, la cuchara de palo entusiasta (confiaba en que le tocara el raspao). La candela apuraba el caldero a lengüetazos y la estela ascendía impregnada en canela despidiendo ese olor...
En la luna
La nave avanzaba a veintiséis mil kilómetros por hora en el espacio infinito. El comandante Muñoz miró los controles: los indicadores registraban normalidad en la velocidad, la temperatura, los niveles de oxígeno...
Chocolatina blanda
—Vamos al zoológico —insistía— por el jabalí. Antes había pedido ir al acuario por la mantarraya, al jardín botánico por la secoya, al planetario por la nebulosa negra. —Un caso precoz —dijo el médico (con...
Entrañable mascota
Lo tenían desde que era una bolita rosada que correteaba por la casa lanzando chillidos dulces. Los atrapó su mirada tierna, sus enormes orejas y esa cola de tirabuzón. Creció rápidamente, ya estaba gordo y desteñido...
La noche estrellada
a van Gogh —Voy a pintarte —suspiró arrebatado. Parado en la ventana miraba al cielo, la mirada perdida en espirales profundas. Su cerebro convulsionaba agitado, quizás, por un retorcijón. »Escaparé adonde estás...
Estatuas
Temprano, como todos los días, llegaba el Libertador en su caballería. Estático, en su palco de honor en medio del parque, se dedicaba a observar atribulado el trajinar de caminantes y vendedores ambulantes, los...
El hombre de la autopista
Me detuve al verlo: Caminaba solo, de espaldas, peligrosamente por el borde con un morral al hombro. Su pulgar indicaba que urgía un empujón. Le pregunté quién era. —Solo necesito que me lleve. Por favor… —Vamos —dije...
Fuera de lugar
1 Corría en su mente la idea obsesiva: entrar por el sótano… tomar el ascensor, piso dieciséis… subir uno más por la escalera hasta la terraza donde nadie debería haber… Finalmente, superar la baranda de protección. 2...
Juegos perversos
…y jugábamos a las escondidas por los recovecos de su casa y en ocasiones a la gallina ciega. Y ella, pícara que era desde niña, me dejaba señales, rastros de un cariño incipiente ansioso de echarse a volar. Por...
Abandono de hogar
Por esos días el antejardín de la casa se llenó de inspiración. Curiosos, lo observábamos en su proceso a través del palco de honor de la ventana, con su pico de aguja laborioso y sus plumas pintadas de verde azul en...


