Las nueve musas

Artículos etiquetados en - Microrrelatos

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Estatuas

Temprano, como todos los días, llegaba el Liber­ta­dor en su caballería. Estático, en su palco de ho­nor en medio del parque, se dedicaba a observar atribulado el trajinar de caminantes y vende­dores ambulantes, los...

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El hombre de la autopista

Me detuve al verlo: Caminaba solo, de espaldas, peligrosamente por el borde con un morral al hombro. Su pulgar indicaba que urgía un empujón. Le pregunté quién era. —Solo necesito que me lleve. Por favor… —Vamos —dije...

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Fuera de lugar

1  Corría en su mente la idea obsesiva: entrar por el sótano… tomar el ascensor, piso dieciséis… subir uno más por la escalera hasta la terraza donde nadie debería haber… Finalmente, superar la baranda de protección. 2...

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Juegos perversos

…y jugábamos a las escondidas por los recovecos de su casa y en ocasiones a la gallina ciega. Y ella, pícara que era desde niña, me dejaba señales, rastros de un cariño incipiente ansioso de echarse a volar. Por...

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Abandono de hogar

Por esos días el antejardín de la casa se llenó de inspiración. Curiosos, lo observábamos en su proceso a través del palco de honor de la ventana, con su pico de aguja laborioso y sus plumas pin­tadas de verde azul en...

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Palabras guardadas

Cuando esos hombres se lo llevaron, parapetados en un blanco antiséptico, sentí alivio y temor al mismo tiempo. Comprendí que algo más peligroso que él había entrado en algún momento por esa puerta; que ni la asfixia ni...

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La educación es peligrosa

    Le gustaba caminar. Se imponía hacerlo como parte de la terapia posterior a la cirugía. Todos los días, temprano en las mañanas, descolgaba de la percha el bastón y se enfundaba en la sudadera. Los tenis de suela...

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Libérame

    El otro día en tu ausencia, obligado a reclu­sión, ese monstruo perverso a quien llamas hijo me tomó por blanco y de sorpresa: trepó a un banqui­llo y con un pitillo hecho cerbatana disparó y dis­paró sin importar...

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En el puente de Guayaquil

Medellín, 1902. Asignado al pelotón llega Ramírez; Tamayo camina escoltado por dos guardias y tres curas. El soldado durmió mal ante el dilema de accionar el gatillo. El condenado, aunque no ha dormido, se ve tranquilo:...

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La fila

Ese día, en las calles del centro, espantaban. No había transeúntes ni vehículos y los negocios permanecían cerrados, sin vida. Solo una larga fila se perdía a lo lejos por la avenida. —¿Y eso? —pregunté. —Como que algo...

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El perseguido

Debía esconderse o lo fregaban, muchos pagaban por verlo desaparecer. Reincidente inmemo­rial, traía consigo crímenes muy sucios. Esa noche, viéndose atrapado, se coló por el patio trasero de una casa. Para despistarlos...

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Correas tensas

Llegaron. El corazón de Pirata, el Bull Terrier, saltaba emocionado, la lengua de chicle ondu­lando sin ce­sar. Sonó el timbre y tras la puerta, un ladrido: Paloma, la Poodle blanca con su chompa rosada en crochet...