Fragmentos de vida y trayectoria de una concertista en el siglo XX
Mi primer acercamiento a mujeres extraordinarias dentro del campo de la música y la ópera mexicana fue a través de un artículo1 que cautivó mi atención con el título “Primero Las Damas” de la doctora Enid Negrete, con las historias de María de Jesús Cepeda y Cosío, Ángela Peralta, María Garfias, Elena Landázuri, Julia Alonso y Jesusa Rodríguez que incitaron mi curiosidad.
El 6 de noviembre de este año (2024), para mi fortuna, al estar escuchando la ponencia de la doctora Enid “El siglo XX, Fanny Anitúa y nuestras mezzos olvidadas”2, fue tanto el imparto recibido y mi tristeza que mi pasión creció al escucharla hablar de estas grandes mujeres en las cuales me identificaba cada vez más, en tanto transcurría la conferencia, que me llevó a recordar a la gran maestra de la ciudad en la que pasé el mayor tiempo de mi vida, San Luís Potosí, que me propuse hacerle una entrevista y plasmar tanto su trayectoria y vida, como las vicisitudes de ser una cantante concertista solista de mediados del siglo XX.
Muchas son las experiencias vidas con mi gran amiga y maestra Patricia Mena Di Stefano (en realidad, Blanca Patricia Mena De Stefano), desde ser la voz que daba vida a su espectáculo “Motivos Maternales” que narra la biografía de su madre y las madres en general, con destellos de arias de ópera y canciones (Lied, Chanson, canciones napolitanas -todos estos géneros traducidos al español- y por su puesto música mexicana de concierto) así como formar parte de conciertos y espectáculos conjuntos con sus alumnos y los míos.
Maestra Paty, nárrenos ¿cómo fue su proceso de iniciación en el ámbito del canto?
Mi interés por la música y las artes en general comienza a muy temprana edad, a los 6-7 años amaba bailar, tomaba clases de ballet y la música era esencial en mi vida con mis clases de piano, solfeo, ritmo, canto etc. no obstante lo que marcaría mi vida y me llevó al canto operístico, además de que en mi casa solo escuchábamos ópera o música “culta”, fue un sueño que tuve a los 10 años que me incitó a ser cantante, tras la salida, poco usual con mis padres por la noche, recuerdo que en esas épocas los niños dormían a las siete de la noche a más tardar y no salían con sus padres a altas horas de la noche, ahí me tocó ver a niños vendiendo periódico y no me gustó que trabajaran a media noche en las calles y me impresionó muchísimo, esa noche soñé que era una cantante muy famosa con mucho dinero y le pregunté a mi papá al día siguiente si las cantantes de ópera ganaban mucho dinero a lo cuál respondió que sí y le dije, que yo necesitaba tener mucho dinero para poder construir algo o establecer una ciudad donde ellos tuvieran todo y poder ayudar a esos niños. Sin embargo, me costó casi 5 años convencer a mis padres para tener una formación como cantante.
¿Entonces sus padres la apoyaron para que fuera cantante clásico?
Por su puesto que no, no querían que fuera artista y de ese tipo de mujeres menos, decían que los niños tenían que ser niños y dedicarse a jugar, a pesar de todas mis facultades; con lo cual, considero que fueron muy acertados porque gocé de una extraordinaria niñez que me diera la solvencia para mi desarrollo en la adultez. Alrededor de los dieciséis años pude ir a la Facultad de Música y concluí en el Conservatorio Nacional de Música (CNM) mis estudios en México después de nueve años (de 1955 a 1964 en las clases del maestro Ángel R. Esquivel de técnica vocal, Carlo Morelli de estilo y repertorio así como Ernesto Roemer especialista en Lied). Es relevante mencionar que según la especialidad eran los años que se cursaban, pianista 11 años, concertistas 10 años, de canto 8-9 etc…
¿Al ingresar en el conservatorio le impusieron algún tipo de repertorio?
Yo ya tenía un bagaje con canciones de Ponce, Grever y me gustaba escuchar a cantantes de la época como Sumal y otros, pero comencé en el CNM con canciones italianas del siglo XVII y XVIII, uno que otro Lied alemán y en el tercer año ya comenzaban con un aria de ópera, porque no llevabas solo canto, también las llamadas clases de cajón, que quitaban mucho tiempo, solfeo, conjunto de cámara, análisis, armonía y la que me encantaba era la de anatomía de la voz, etc… En el cuarto año ya cantábamos con conjuntos y así sucesivamente hasta que me casé con el Lied, fue algo extraordinario para mí porque desde un inicio mi intención primordial era la de ser concertista más que cantar en producciones de óperas, me encantaban los espectáculos y ser mi propio jefa, cosa que era muy rara y sigue siendo, porque en la actualidad las nuevas generaciones siguen apostándole a presentarse en óperas y no a hacer conciertos, bueno tú no, (ríe), porque es lo más completo, lo que más apantalla, siempre tienen una orquesta, adquieres más fama, dinero, etc., pero a mí eso no me interesaba tanto, yo quería solo ofrecer mi arte de salón o con conjuntos de cámara.
¿Tuvo problemas en que la sociedad o su familia la aceptaran por incursionar en este ámbito musical o económicos?
Es curioso lo que piensa la gente, siempre le preguntaban a mi madre si yo había estudiado otra cosa, porque eso no era una carrera y, sinceramente pasaba de las ocho de la mañana hasta las ocho de la noche en la escuela estudiando y llega a casa a seguirle.
Por lo que respecta a la economía, afortunadamente, el Conservatorio era muy económico y nos daban muchísimas becas para comidas, partituras, etc… así que no había que ocuparse de ganar dinero extra y en 1964 obtuve una beca que me permitió irme a estudiar a Holanda, Austria, Francia e Italia de unos empresarios mexicanos que me dieron la libertad de utilizar dicho fondo para lo que yo quisiera estudiar. Lo único que no era fácil de poner repertorio en general, era conseguir las partituras, había que hacer arreglos muy costosos o mandar a hacer copias a mano y eran muy escasas las personas que podían hacerlo.
¿Cómo eran las oportunidades de trabajo para un concertista en esa época?
Fíjate que me tocó la época de oro del Conservatorio, teníamos un mundo de lugares para presentarnos, muchas oportunidades como solista. Mi entrada como concertista al Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) me abrió muchísimas puertas, a pesar de no haber plazas, (eran ocupadas por las grandes divas como Irma González y otras) me dieron una por cumplir con una lista de requisitos bastos y porque un amigo muy querido Dr. Miguel Bueno, quien fuera en ese entonces el Director del INBA, me llamó para ocupar un puesto administrativo en la institución, en el que sólo duré un año, pero así llegué a tener mi plaza como maestra de escuelas siendo solista concertista del INBA, que en realidad era ir a dar conciertos didácticos de nivel profesional con camaretas u otros conjuntos de músicos clásicos, en donde yo cantaba y el pianista o alguno de los músicos traducía al español las arias o piezas en otros idiomas, en recitales muy finos para la creación de nuevos públicos. Recuerdo que tenía muy pocas horas laborales (de seis a ocho divididas en cuatro conciertos al mes, pero la preparación para ellos eran mucho mayor.
Sus estudios en el extranjero le dieron muchas satisfacciones ¿Cómo fue que pudo irse?
En 1961 el Lic. Echeverria (a quien conocía desde mi infancia por ser vecinos y amigo de mis padres, casado con una muy buena amiga de mi madre, “la compañera”), además de ser mi impulsor para que estudiara música (antes de ser Presidente) me invita a cantar el Himno Nacional en un grito de independencia en San Francisco California y un grupo de empresarios ahí presentes me preguntaron que porque no había ido al extranjero y les respondí que no tenía los recurso, proponiendo ellos hacer un fondo para mis estudios y así llegué a Europa en 1964, (no obstante yo con mis propios medios me fui a Inglaterra en 1961 a dar una serie de conciertos).
El plan era irme a Viena a especializarme en Lied, pero el maestro Armando Montiel (extraordinario pianista) me recomendó irme primero a Holanda a un curso en donde tuve la fortuna de conocer a la maestra Janine Micheau de la ópera de París una extraordinaria docente, con ella estuve siete años entre cursos y estadías, porque en un inicio mi plan era estudiar en el Mozarteum de Viena, y Paula Lindberg fue mi maestra en 1964 en el “International Summer Academy” aunque no fue de mi agrado y decidí irme a París en donde estudie el Chanson a profundidad, entre otras cosas. Después del primer curso de verano, estuve en México por seis meses y regresé a Europa para quedarme, conseguí trabajo y más becas, me ofrecieron roles en Alemania y otros países pero infelizmente, por la presión familiar y algunas producciones que me prometieron, regrese a México, muy deprimida que decidí dejar de cantar, pero María Julius me llamó para vocalizarme una vez por semana para no perder mi voz y fue formidable. Mientras yo me ganaba la vida en una cadena de noticieros a partir de 1968, en Notimex como locutora y periodista o musicalizando programas, bajo el mando de Miguel Álvarez Acosta (hermano de los Acosta y quien fuera Embajador de México, Director del INBA y creador del Instituto Potosino de Bellas Artes de San Luís Potosí entre otros muchos puestos) y no fue hasta 1973 que comencé a dar conciertos nuevamente como concertista de Bellas Artes.
¿Usted considera que las condiciones laborales y las oportunidades para nuevos talentos hoy en día son mejores?
La situación para las nuevas generaciones no es muy buena y sinceramente con pocas perspectivas, no solo tienen que luchar con la ignorancia hacia el género, si no también, con los medios masivos de comunicación, redes, plataformas y demás que te dan muchas opciones. En mi época quien quería ser famoso o tener una carrera sólida como solista de géneros mas accesibles se acercaban a Siempre en Domingo conducido por Raúl Velasco, quien por cierto me dijo que mi canto era demasiado selectivo para su público y nunca me dio la oportunidad.
Afortunadamente yo hice en Bellas Artes varias óperas como el Elixir de amor, así como estrenos importantes, hasta que me vetaron por hacer un favor, resulta que la esposa de Carlo Morelli cantaba el papel de Flora en Traviata y un día tuvo un percance y me llamaron para suplirla y lo hice muy bien que quisieron que siguiera haciendo las floras en otros lugares y hasta Carmen me ofrecieron y como me negué puesto que yo no era mezzo, me dejaron mucho tiempo sin poder cantar en el Palacio.
Muy diferente fue el Conservatorio Nacional de Música que empieza a hacer ópera de cámara. En 1963 yo fui parte de Bastián y Bastiana, El Retrato de Manón de Jules Massenet, La Chason de Fortunio de Jacques Offenbach, (ópera en donde comparto créditos con Gilda Morelli, por cierto, fui alumna de su esposo Carlo Morelli por dos años y recuerdo muy bien que el maestro Morelli, en estas clases, le cambió a Plácido Domingo su repertorio de barítono a Tenor con lo que hizo su gran carrera) Pimpinone de Georg Philipp Telemann (ópera cómica para bajo y soprano ligero coloratura), La Verbena de la Paloma con Doña Pepita Embil Echaniz (Madre de Plácido Domingo) ya fue en Bellas Artes, así como Los Gavilanes como estreno en México y yo cantando como la hija de Pepita.
Estrené dos óperas importantes en México, La Voz Humana de Francis Poulec (por la que me nominaron como la mejor cantante del año 1978) y La Hora Española de Maurice Ravel, así como El sueño de una Noche de Verano de Benjamín Britten, las tres piezas de la ópera Wozzeck de Alban Berg que se cantan con sinfónica independientes de la ópera pero pertenecen a la misma, para orquestas sinfónicas estrené Shéhérazade de Maurice Ravel, etc…
¿Las instituciones se han percatado de su trayectoria y talento?
Soy muy afortunada que en vida me han homenajeado varias veces (en la UNAM y Bellas Artes con otros compañeros) y estoy muy orgullosa de que una de las aulas importantes en el Centro De Las Artes de San Luís Potosí Centenario lleva mi nombre. Por otro lado en Europa gané tres concursos importantes, del que más recuerdo es uno de puras mujeres, el Concours Internacional De Musique (Francia 1967).
En México gané el concurso nacional Arte y Destreza en junio de 1963, que duraba seis meses porque se hacían las audiciones en toda la república y las categorías eran múltiples, éramos artistas de todo tipo, cirqueros, pantomimos, malabaristas, instrumentistas, cantantes etc. fueron tres pruebas la primera por quinientos pesos la segunda por mil pesos y el premio mayor de cinco mil pesos, había que ganar todas para llegar al premio mayor.
Fui, por dos años, subdirectora de Música del Instituto Nacional de Bellas Artes, en 1980, una plaza creada para mí gracias al Lic Bremen, yo me encargaba de organizar conciertos para la compañía etc.
¿La Docencia fue algo que le nació o cómo llegó a ella?
La verdad es que nunca quise ser docente de canto pero sí daba clases magistrales, a mi llegada a San Luís Potosí por cuestiones familiares, el director del Instituto Potosino de Bellas Artes fue el que me convenció, en el 2004, para dar primero como un tipo taller y pocas clases después más y posteriormente ya me contrataron en el Centro de las Artes Centenario, San Luís Potosí, en donde impartí el taller de canto por más de ocho años.
Proyectos importantes de su autoría
En 1975 hice mi primer espectáculo infantil “Tic-Tac Musical” con más de cien representaciones que incluía, cine, transparencias, teatro guiñol, pantomima, actuación, canto, instrumentistas, teatro negro, ballet, era totalmente multidisciplinario, tubo mucho éxito hasta que la señora de Echeverría lo prohibió y no sabemos en que se basó porque estuvo nominado a la par de Vaselina como el mejor espectáculo del año 1982.
De la ópera al Maxi´s, espectáculo de arias de ópera que finalizaba con chanson de Edit Piave.
Ecos Latinos, música de concierto Latinoamérica, creado para una gira con unos sindicatos.
El mundo del Tango, los tangos de la vieja guardia (caminito, la morocha, el día que me quiera, etc.)
Motivos Maternales, es un homenaje a las madres con canciones napolitanas y de compositores mexicanos, que narra la vida de mi madre.
Viva el Cuplé, los mejores cuplés españoles (la violetera, la chica del diecisiete, etc.)
Voces de Navidad, existe un disco de este espectáculo con villancicos internacionales tradicionales traducidas al español , había de Perú, Polonia, Alemania USA, España, México, Portugal, Inglaterra, y un villancico de un compositor Potosino Sabre Marroquí.
El Niño y su Voz. Canciones de compositores clásicos mexicanos. Blass Galindo, M. Ponce, Rodolfo Halffter, Jiménez Mabarac; Salvador Moreno, Leonardo Velázquez, etc.
La maestra Patricia Mena es un verdadero ejemplo a seguir, además de ser muy nacionalista y fomentar la escucha y el estudio por los compositores mexicanos, es un ser humano que ha impulsado a muchísimos talentos, siempre con una gran visión, humildad y profesionalismo.
Liliana C. Hondall
1Libro “La Ópera de México” Colección de artículos del Segundo Diplomado en Ópera Mexicana. Volumen 2.
2Impartido en el III módulo del Diplomado de Música Mexicana del cual formé parte.
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