Las nueve musas
Ana Emilia Lahitte

Una biografía de Ana Emilia Lahitte

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La mujer y el tigre

El olor que atraviesa el verano

Poeta, ensayista, atenta a las palabras y a su cuerpo femenino “hablador” de esas palabras.

La voz y la poesía de Ana Emilia Lahitte convoca las voces hermanas, “sororas” de Susana Thenón, Alejandra Pizarnik, Olga Orozco, por ejemplo.

La palabra de Ana Emilia Lahitte es femenina y corporal, apela al ser, al cuerpo femenino, natural –animal- y, entonces, al estallido de las sensaciones físicas combinadas en su palabra poética.

La voz de Ana Emilia Lahitte se construye en la dualidad que se hamaca: se trata de voces íntimas, de susurros, de gritos, de diálogos, mundos externos, oposiciones, enunciados oximorónicos donde lo animal y lo humano dialogan, pugnan y fallecen. El ejemplo claro de esa dicotomía es el enunciado que verbal o metafóricamente se repite: mujer y tigre. La construcción de la palabra poética de Ana Emilia Lahitte, palabra enunciada en formas extensas y en formas breves, no escapa al peligro –a la trampa- que le supone (implica) la palabra poética: palabra que es mujer y que es tigre. Desde esa dualidad Ana Emilia construye.

¿Se nace poeta o una mujer se hace poeta? parece preguntarse Ana. No lo sé: yo soy poeta, dice.

Poeta, sí, pero, además, ensayista. Atenta a las palabras y a su cuerpo femenino “hablador” de esas palabras. Y dramaturga y periodista.

Nació en la ciudad de La Plata, cuando el siglo XX era todavía muy joven (19 de diciembre de 1921) y allí vivió, en esa ciudad suya, que fue creciendo y cambiando con los años. En esa casa, la suya; la casa de los abuelos paternos fue donde vivió hasta los 13 años y adonde volvió para construir la cuna, el nido, la casa-taller para que sus palabras y la de sus alumnos encontraran cobijo.

La palabra de Ana Emilia Lahitte es femenina y corporal. Apela al ser, al cuerpo femenino, natural –animal- y, entonces, al estallido de las sensaciones físicas combinadas en su palabra poética.

Es una palabra propia, única, diferente que construye y se construye a partir de la apelación a los sentidos: la visión, el olor, el sabor, lo suave y lo helado, todas son sensaciones que muestran al sujeto que siente. Su palabra propia, entonces, pretende dejar el sello personal, originalidad que se fundamenta en la conexión entre la ética y la estética.

Su pluma no descansa, desde muy joven busca y escribe, se busca y se escribe. Parece que se reconoce en la soledad, en la diferencia, es, sola, como un unicornio. En el primer poemario “El cuerpo” dice:

1

El cuerpo.

Sólo somos
su huésped transitorio.

Su más desheredado habitante
mortal.

2

Desde
el alba del hueso
la carne
es un latido anterior a sí misma.

3

La carne
sólo piensa cuando el pulso vacila
y en su lugar se instalan
los enigmas.

4

Cuando la carne aúlla
o se desangra
el hombre resplandece en su verdad
de sed
de lumbre y brama (…)

13

La carne
es una amante
que hasta el fin se desnuda.

En ella
hasta el dolor se asemeja
al deseo (…)

Así es que la poesía de Ana Emilia Lahitte muestra su voz, la voz de una mujer encarnada. Se reconoce en ese, su cuerpo y se hace presente en esas, sus palabras.

La poesía de Ana Emilia Lahitte comienza topicalizando la soledad y continúa pensándose en ella. Así es que en 1947 publica “Sueños sin eco”.

En 1952 publica “El muro de cristal” y en 1959, “La noche y otros poemas”.

Autorretreto

Me miro en el espejo.

Una mujer avanza

desnuda

sin heridas aparentes.

Es una hembra espléndida

en épocas de celo

tal vez.

Pero ya muerta”.

Parecen determinar la conciencia de su mismidad: la voz de Ana es la de una mujer atrapada “entre cristales” pero sobre quien se cierne la noche. La voz de Ana es la voz de una mujer que no le teme a la noche y sus fantasmas. Y, además, sabe reconocer la simulación en la que las mujeres viven o han vivido.

Cuerpo de mujer

Conspiración de universo
Para que el horizonte
Se desnude […]”

En las formas de decir que se adelantan en “La noche y otros poemas”, un poemario de 1959, lo oscuro, lo abismado se diferencia de la calma, de la tranquilidad y la seguridad que se presuponen en el universo destinado a las mujeres.

En 1962 publica “Madero y transparencia” y “Veinte poemas platenses contemporáneos”.

En 1966 Ana parece encontrarse, reflejada en el espejo a Villarino y escribe “María de Villarino”. En 1969 publica “Al sur de marzo”.

En 1975 publica una antología en homenaje a Roberto Themis Speroni: “Speroni. Poesía completa” que contiene, además, un ensayo.

En 1979 “Los abismos” y en 1980 “Los dioses oscuros” son las nuevas creaciones de Ana Emilia Lahitte. Su palabra resulta, ahora, abismada, se busca profundamente en su interior, en su individualidad femenina que se atreve a romper con discursividades estereotipadas y cambia las formas en el decir escritural: abandona el “tú” y se abisma, se atreve al “vos”. La voz de la poeta, la voz femenina se define en esos espacios opuestos a los espacios que el canon socio-sexual sostuvo y venía sosteniendo.

La forma conceptual de presentar la voz poética permite reconocer en el trabajo de escritura de Ana Emilia Lahitte la conciencia de una poética propia, femenina pero no canónica, si no disruptiva y fatal: voz poética femenina capaz de mostrar las pieles de las mujeres habitantes del cuerpo femenino.

La de Ana Emilia Lahitte es una voz que en las profundidades reconoce lo oscuro que, además, busca.

“Mansedumbre” es un poema donde la voz muestra al cuerpo de una mujer:

Qué ardua… que serena
esta tristeza
de al fin dejarse estar a solas
con la sombra.

O ya sin ella.

Muero
desde las células.
Sin tregua.

Muero desde la piel […] Me invento, me desnudo.
Me aniquilo […]

Y aquí estoy, muerta o viva
pero intacta.
Sin embargo,
Agonizo”.

En 1993 Ana Emilia Lahitte publica “El tiempo, ese desierto demasiado extendido” que ya desde el título propone una nueva forma de decir el mundo a partir de una renovada manera de ver las cosas: en la extensión del enunciado, Ana declara la finitud del tiempo de los hombres.

En 1995 el nombre de Ana Emilia Lahitte es incluido dentro de los “Cinco poetas capitales”.

Ana Emilia Lahitte, además de ofrecer, además de brindar su palabra, recibió gran cantidad de premios y reconocimientos.

Me pregunto: ¿es posible trazar una cartografía de la escritura de Ana Emilia Lahitte a partir de lo sugerido en los títulos de sus poemas? ¿Los títulos de sus poemas adelantan, circunscriben, subrayan, la preocupación de la poeta?

Las biografías de Ana Emilia Lahitte la señalan ensayista, dramaturga, periodista y narradora; yo la pienso poeta, la pienso mujer capaz de transformar con sus palabras el mundo que habita y así, habitar las palabras en un mundo que no quiere nombrarla, por eso Ana Emilia Lahitte escribe, y ruge.

Y como se trata de la vida, llega la muerte física: Ana Emilia Lahitte murió el 10 de julio de 2013. Pero como se trata de la poesía, ocurre la eternidad: las palabras, creaciones poéticas de Ana están aquí para ser leídas. Y como mujer de La Plata, allí se quedó y desde allí, al mundo.

Valeria Badano

Valeria Badano

Narradora, ensayista, dramaturga.

Profesora universitaria en Letras (UM), Licenciada en Letras con orientación en Lingüística (UM), Especialista en Estudios de las Mujeres y el Género (UNLu).

Docente universitaria.

Miembro del Consejo Editorial de la revista literaria Alba de América del Instituto Literario y Cultural Hispánico, California, USA.

Premio Anual Mujeres Innovadoras 2010, en el rubro Letras, Senado de la provincia de Buenos Aires.

Publicaciones de estudio: Madres, Madrazas, Matronas. De las representaciones familiares (sociales) y las figuraciones femeninas (textuales) en producciones de escritoras argentinas de los siglos XX y XXI. (Gayheart ediciones, 2023); De cómo me hice escritora y feminista… (Ser Seres, 2019); Escribir para chicos (Nueva Generación, 2011); Las otras miradas. Historia de mujeres (Nueva Generación, 2009); La voz abismada (Nueva Generación, 2007).

Publicaciones de ficción: “Bendecidas (o las bien dichas)” (Editorial Nueva Generación, 2022); El cuaderno azul y otras páginas (Como pez en el cielo, 2019); “El cuaderno azul” (Ser Seres, 2018); “La sororidad es un cadáver exquisito” con Catalina Zuloaga (Ser seres, 2019). “Mi mamá me mima” (Ser Seres, 2019), Yo no quiero el paraíso y otras páginas (Como pez en el cielo, 2015); Indisciplinadas, todas (Turmalina, 2012).

Publicaciones de ficción para niños: ¿Miedo, yo? (Editorial Nueva Generación, 2021). “¿Cómo ser un verdadero fantasma? (publicación digital. Amazon). Microficciones “La veleta” (Un mundo de papel, CIILU-UNT, 2014); Aunque parezcan mentiras (GEA, 2010); Lo que ellos no saben y Cuentos increíbles (GEA, 2007); Decires de la palabra perdida. Trilogía en un acto. (Macedonia, 2008)

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