Una aproximación al fenómeno de la división silábica
«Es preciso subrayar que las sílabas son agrupaciones de fonemas que obedecen a determinadas reglas, y que estas no son fijas, sino que suelen variar dependiendo del idioma en el cual se enuncien».
Generalidades
Como todos sabemos, los sonidos del lenguaje se presentan unidos en la cadena hablada, y no resulta fácil precisar dónde termina uno y dónde empieza otro, por lo que cualquier tentativa de segmentación será poco fiable. Con todo, los hablantes reconocen gracias a su competencia lingüística una serie de unidades de pronunciación formadas por sonidos agrupados, como, por ejemplo, la palabra y la sílaba.[1]
La existencia de la sílaba como unidad superior al fonema queda fuera de toda discusión, y así se comprueba en cada uno de los estudios lingüísticos sobre el tema. Sin embargo, a la hora de precisar científicamente la definición y naturaleza de la sílaba, los estudiosos no se ponen de acuerdo, y no es fácil encontrar en los trabajos de investigación fonética puntos de vista coincidentes al respecto. De entre las muchas definiciones de sílaba que existen, recogemos la de Alonso y Ureña: «Es la menor unidad de impulso (espiratorio y muscular) en que se divide el habla real»[2].
Aun así, la precisión terminológica no siempre resulta sencilla, porque la naturaleza y composición de las sílabas no es uniforme, sino múltiple y compleja, y debemos recurrir, como apuntábamos más arriba, al hecho de que son unidades de lengua reconocidas en la competencia lingüística de los hablantes, puesto que, incluso, los individuos sin conocimientos lingüísticos específicos las distinguen.
En la estructura de la sílaba podemos diferenciar dos tipos de elementos: el núcleo y los márgenes anterior y posterior.
- El núcleo silábico, llamado también centro silábico o cima, está integrado por uno o más sonidos vocálicos, y es un elemento constitutivo de la sílaba, es decir, siempre tiene que aparecer (cien). Si el núcleo está integrado por un solo sonido, se denomina núcleo simple (ca-sa); si está integrado por varios, núcleo complejo o compuesto (ciem[n]-pies).
- Los márgenes silábicos son facultativos y, por el lugar que ocupan, pueden ser anteriores (terminan en vocal: la-va) o posteriores (terminan en consonante: can-tor). El margen silábico anterior, también denominado ataque o parte explosiva, es el elemento que va colocado delante del núcleo. Puede ser simple, es decir, formado por una sola consonante (ca-sa), o compuesto, es decir, formado por una sola consonante (fre-sa), o puede no existir (al-ma).
El tipo de sílaba que predomina en español es el formado por consonante más vocal (ca-ra), pero pueden darse otras agrupaciones como, por ejemplo: consonante, vocal y consonante (por-tal); doble consonante y vocal (pla-za) o, simplemente, vocal (a-gua). Asimismo, podemos distinguir dos tipos de sílabas según los elementos que las formen: sílaba abierta y sílaba cerrada; las sílabas abiertas o libres son las que no presentan margen silábico posterior, y son las más frecuentes en nuestra lengua (ca-be-za); las sílabas cerradas o trabadas son las que presentan margen silábico posterior (tam-bor).
En español predominan las palabras bisílabas sobre las trisílabas y monosílabas, pero esta tendencia se invierte cuando se trata de palabras de nueva creación o de préstamos de otras lenguas, que son, comúnmente, de tres o cuatro sílabas.
Diptongo, triptongo, hiato
En español, tal como hemos explicado, no podemos formar ninguna sílaba que no tenga, por lo menos, una vocal. Partiendo de esta premisa, según sea la distribución silábica de las vocales, podemos encontrar agrupaciones tautosilábicas (esto se da cuando pertenecen a una sola sílaba), como sucede con los diptongos y triptongos, o agrupaciones heterosilábicas (esto se da cuando forman parte de dos sílabas diferentes), como sucede con el hiato.
Llamamos diptongo al grupo vocálico formado por dos vocales que pertenecen a una misma sílaba (cien-cia, bai-láis). Solo puede constituirse si una de las vocales es cerrada, o si lo son las dos (cie-lo, cuer-da, viu-do, etc.). Así, los diptongos pueden estar formados por dos vocales cerradas (cui-da-do, ciu-dad), o por una vocal cerrada y una vocal media o abierta, en cuyo caso podemos distinguir dos tipos de diptongos crecientes y decrecientes. Los diptongos crecientes están formados por una vocal cerrada más una vocal abierta o media (via-je, vie-jo, es-tu-dio, cua-tro, cuen-to, e-va-cuó). Los diptongos decrecientes están formados por una vocal abierta o media más una vocal cerrada (bai-le, pei-ne, au-to-mó-vil, pau-sa, deu-da).
Llamamos triptongo al grupo vocálico formado por la asociación de tres vocales que pertenecen a una misma sílaba. Siempre está constituido por una vocal no cerrada entre dos vocales cerradas (lim-piáis, san-ti-guáis, a-ve-ri-güéis).
Por último, llamamos hiato al grupo asilábico formado por dos vocales que no están separadas por un sonido consonántico (co-á-gu-lo). Así, todas las vocales que van juntas y pertenecen a sílabas distintas forman hiato (dí-a, son-re-ír, ba-úl, flú-or, bú-ho, o-í-do, ca-í-da).
La división silábica
Es preciso recalcar que las sílabas no son otra cosa que agrupaciones de fonemas que obedecen a determinadas reglas, y que estas no son fijas, sino que suelen variar dependiendo del idioma en el cual se enuncien. La lengua española, por ejemplo, agrupa los sonidos por sílabas con arreglo a una serie de criterios básicos. A saber:
- Una consonante entre dos vocales siempre forma sílaba con la vocal que le sigue (a-re-nal, lo-za).
- Los grupos pr, br, tr, dr, cr, gr, pl, bl, cl, gl y fl forman sílaba con la vocal que les sigue (pri-me-ro, ca-bra, a-tro-na-dor, po-dre-mos, á-cra-ta, a-gra-vio, plu-to-nio, ha-bla, a-cla-mar, glo-tón, flor).
- En cualquier otra combinación de dos consonantes, la primera forma sílaba con la vocal anterior, y la segunda, con la vocal siguiente (res-pi-rar, in-mue-ble, con-na-tu-ral). Si hay tres, las dos primeras consonantes forman sílaba con la vocal anterior, y la tercera, con la vocal siguiente, excepto si las dos últimas consonantes forman uno de los grupos mencionados en (b), en cuyo caso se unen a la vocal siguiente (cons-pi-rar, pers-pi-caz, obs-tá-cu-lo, em-pla-zar, es-cla-vo, obs-truc-ción).
- Dos o más vocales contiguas pueden formar, según los casos, diptongo (mue-ble, die-nte), triptongo (a-ve-ri-güéis) o hiato (ra-íz, co-á-gu-lo).
Vale aclarar que la fijación de los límites silábicos no siempre es exacta y presenta algunos problemas. Así, por ejemplo, es frecuente que los hablantes cultos —especialmente en la pronunciación enfática— marquen y separen, por influencia de la etimología, los prefijos que conservan su significado original (sub-ra-yar, des-ar-ti-cu-lar, in-o-pe-ran-te), aunque esto vaya en contra de las reglas de delimitación silábica apuntadas. Sin embargo, en la pronunciación más relajada, se prescinde de consideraciones etimológicas y se respetan las normas establecidas.
[1] Del estudio de la palabra se ocupa la morfología; de la definición, estructura y clasificación de la sílaba, tradicionalmente, se han ocupado la fonología y la fonética.
[2] Amado Alonso y Pedro Henríquez Ureña. Gramática castellana, Buenos Aires, Losada, 1971.

















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