“La fotografía es el único lenguaje que puede ser entendido y comprendido en todo el mundo”
Bruno Barbey
“Ver no es suficiente, tienes que sentir lo que estás fotografiando”
André Kertesz
Cristina Requena, directora de la Galeria Artemisia de Les Franqueses del Vallés, ciudad cercana a Barcelona, presenta la exposición Sketches del fotógrafo argentino Guillermo de Angelis, artista vinculado a la galería donde ha mostrado sus obras de manera regular estos últimos años.
En conjunto se exhiben casi una treintena de fotografías, la mayoría de ellas realizadas en blanco y negro.

Es un artista que suele trabajar en series sobre un tema concreto, como en este caso, ya que Sketches, que se puede traducir como bocetos, dibujos, ensayos…, o lo que es lo mismo, el cuaderno de notas que todo creador lleva consigo, parten de unas imágenes que no se habían mostrado al público anteriormente, porque son la idea de un proyecto futuro.
Pero antes de centrarnos en la exposición y en el conjunto de su obra, hemos de comentar algunos aspectos referentes a su formación y experiencia dentro del terreno de la fotografía, ya que para llegar a ella se inició en el campo de la arquitectura, la filosofía y el diseño, hasta que consiguió encontrar su verdadero camino.
Guillermo de Angelis (Rosario, 1974) lleva viviendo en España desde hace años, ya que antes de establecerse en Las Franquesas del Vallés, residió en Galicia y Madrid.
Su obra se ha podido contemplar en Argentina, Estados Unidos, Japón y México, países en los que sus fotografías tienen una gran aceptación. Posiblemente el hecho de realizar una obra tan minimalista y delicada sea lo que más agradezca el público: Según Cristina Requena, su trabajo “busca la sutileza en cada una de sus imágenes (…)y una cuidada economía de recursos técnicos a favor de composiciones sugeridoras, insinuantes…”
Su trabajo se desarrolla a partir de series que le llevan un largo tiempo de observación y reflexión, hasta conseguir el resultado apetecido. La naturaleza en su conjunto, o sea, todo lo que la envuelve, es su máxima preocupación. Suele representarla sin la figura humana, aunque en ocasiones aparezca, pero siempre de manera solitaria, como si fuera un elemento más del paisaje. Precisamente el cantautor Luis Eduardo Aute, que también se dedicó a la pintura, comentaba que “se supone que la mayor aportación que puede hacer un artista sobre la realidad que le ha tocado vivir es su personal “mirada” radicalmente poética sobre esa escenografía de espacios ausentes de personas”. Aute definía su trabajo como “un poeta creador de imágenes”.

Las principales series o proyectos que ha ido creando en el transcurso de los años han sido: Flores, Aire, Uno, Ausencia, Haikus, Aquí, ahora, Alusiones, Diégesis, Unboud y la más reciente Sketches. Cada una de ellas refleja perfectamente la forma de pensar y de enfrentarse a la naturaleza. Una naturaleza que siente muy próxima, ya que procura acercarse a ella de manera que la sienta y tenga la necesidad de protegerla, procurando destacar o resaltar aspectos y detalles muy concretos de ella como, por ejemplo, ocurre en la serie Flores en que, sobre un fondo neutro, que puede ser el mismo paisaje, sobresale una flor, un tallo, una tija o simplemente los nenúfares.
Respecto al proyecto Aire, si no fuera porque aparece algún objeto que distorsiona el silencio de la imagen, caso de una farola, el alar de un tejado, las nubes, el cielo o el mar, serían los protagonistas. Uno, posiblemente sea la única serie en la que aparece el ser humano, pero como hemos comentado anteriormente, lo es a modo individual: caminando por la playa, en la nieve, sentado o estirado en el suelo.

En Ausencia, el paisaje representado es una arboleda, la playa o el bosque, desde una perspectiva parecida a un punto de fuga tal como ocurría en la pintura renacentista. Un banco, una escalera o una mesa vacía está esperando la presencia de alguien que las use. En cambio, en Haikus, se observa el interés por la poesía oriental, concretamente la japonesa, produciendo la sensación de placidez y calma. Los árboles, o más bien, los arbustos, se encuentran en medio de un lago, de la nieve o de cualquier otro lugar que el artista con una imaginación desbordante propone a través de su cámara. El artista señala que “el intento de imágenes breves, simples. La emoción en la percepción de la naturaleza. La melancolía, la pretensión de mostrar, como define Reginald Blyth los haikus “la mera nada, pero inolvidablemente significativa”.

El resto de series como Aquí, ahora, Alusiones, Diégesis —cuyo significado es una forma de narrar la ficción, o lo que es lo mismo, el desarrollo narrativo de los hechos en una obra literaria— y Unbound -sin consolidar—, se basan en la representación de la naturaleza desde diversas perspectivas como son las líneas del horizonte, las montañas, el mar, los árboles…

En cuanto a Sketching, la idea de Guillermo de Angelis es la de transmitir desde una óptica minimalista —de hecho, lo son la mayoría de las series—, imágenes que ha ido recogiendo en el transcurso de los años sin darles la importancia que requería, sino que son fotografías a modo de esbozo que estaban guardadas en un cajón. Las define como “ensayos preliminares y descartados” que, por suerte, ahora tenemos la oportunidad de visualizar, ya que tienen la misma calidad que el resto de las series precedentes.
Hay que tener en cuenta que para el artista es tan importante la obra como su título, debido a que ayuda a su comprensión. Son títulos muy meditados y elaborados, lo que añade a su propuesta una mayor valoración. Obras como Vagumbroso, en que un gato negro va desplazándose por la acera de una calle de noche y solo la luz de una farola ilumina la escena; Solseledad, donde los árboles no dejan ver lo que hay detrás como si formaran una barrera para que el espectador pueda descifrar su significado y la fotografía en color Fugidia, cuyo protagonista es una barca navegando plácidamente sin saber cuál será su destino, al menos aparentemente.

En las piezas Moldavario, Ensolitumbre, Foliomance, Desaroquio o Atemporesis, la línea del horizonte refleja una identidad indeterminada, que no significa en absoluto que trate de mostrar algo diferente de la realidad, sino que el entorno o, mejor dicho, la atmosfera que se respira, ahonda más en la percepción de transmitir la idea de silencio. Un silencio que dialoga con el espectador, aunque parezca lo contrario.
Una de las características principales de su trabajo es el formato de las fotografías, ya que son de pequeño tamaño, lo que obliga al espectador a aproximarse a la obra. El propio artista confiesa que lo hace expresamente, para que el público no se pierda ningún detalle. De algún modo recuerda las fotografías antiguas.


















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