Las nueve musas
Matisse

Henri Matisse. El color en su máxima expresión

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“Buscar la forma más enérgica de color posible, el contenido carece de importancia”

Henri Matisse

“Incorporé en una orquestación de colores puros todos los sentimientos de los que fui consciente”

Maurice de Vlaminck

En CaixaForum de Barcelona se está llevando a cabo la exposición Chez Matisse. El legado de una nueva pintura, donde se puede contemplar un conjunto de obras de diferentes épocas de Henri Matisse con la idea de mantener un diálogo con otros artistas coetáneos que, de algún modo, le admiraron. En total se exhiben 45 obras de Matisse y 49 de otros artistas. La muestra está organizada conjuntamente por la Fundación La Caixa y el Centro Pompidou. De hecho, ambas instituciones llevan colaborando desde hace muchos años. Actualmente el Centro Pompidou, ubicado en el edificio Beaubourg, está en un proceso de reformas y no se reabrirá hasta dentro de cuatro años. El museo parisino conserva una enorme colección de Matisse, concretamente 253 obras, entre pinturas, esculturas, dibujos, collages, vidrieras y diversas publicaciones, que permiten conocer de cerca toda su trayectoria plástica. La comisaria es Aurélie Verdier, conservadora jefa de las colecciones modernas del Museo Nacional de Arte Moderno -Centro Pompidou-.

Autorretrato. 1900
Autorretrato. 1900

Junto con las obras de Matisse, en la exposición se pueden contemplar piezas de Pierre Bonard, Georges Braque, Robert  Delaunay, André Derain, Ernst Ludwig Kirchner, Frantisêk Kupka, Mikhail F. Larionov, Le Cobusierur, Jacques Lipchitz, Albert Marquet, Emil Nolde, Pablo Picasso, Kees van Dongen, Maurice de Vlamink, así como Daniel Buren y Barnett Newman, entre otros. Además, se muestran pinturas que “introducen la mirada femenina”, ya que sugieren “una reflexión sobre el arte decorativo, los límites de la pintura y el lugar de lo femenino”. Se trata de obras de Sonia Delaunay. Françoise Gilot, Natàlia Gontxarova, Baya (Fatma Haddad), Anna-Eva Bergman y Zoulikha Bouabdellah. Algunas de ellas están relacionadas con algunos de losE artistas mencionados anteriormente, pero que permanecieron alejadas de los focos mediáticos de principios del siglo pasado, aunque con el tiempo despertaron el interés de los historiadores y críticos de arte, como también ha ocurrido con otras creadoras coetáneas.

La muestra se divide en varios apartados dispuestos cronológicamente que permite adentrarse en el devenir creativo de Matisse que tanta influencia ejerció en otros creadores tanto del siglo pasado como del presente, caso de los artistas expresionistas y conceptuales. Los ámbitos son Línea y color (1900-1906), Primitivismos o la emoción (1907-1913), Provocar apariciones (1914-1917), Abstraerse (1914-1917), Nuestro corazón mira hacia el sur (1917-1929), Modernidades clásicas. Matisse y su diálogo con Bonnard, Gilot y Picasso (1930-1938), Días de color. Pintura y película a partir de 1939. “Chez Matisse” y Horizontes múltiples (1951-1970).

Lorette con una taza de café. 1917
Lorette con una taza de café. 1917

Henri Matisse (Le Cateau-Cambrésis, norte de Francia, 1869 – Niza, 1954), antes de dedicarse a la pintura estudió Derecho, llegando a trabajar en un despacho como pasante, aunque no llegó a terminar los estudios. A los 21 años debido a una enfermedad intestinal que le mantuvo postrado en la cama durante un largo tiempo, fue cuando descubrió la pintura y también aprovechó para visitar museos. Luego se trasladó a Paris y frecuentó la Academia Julien, teniendo como profesor el pintor William-Adolph Bouguereau, uno de los más importantes exponentes del academicismo. La Academia tuvo alumnos muy destacados, entre ellos, Jacques Villon, Jean Dubufett, Marcel Duchamp, Émil Nolde, Édouard Vuillard y H. Anglada Camarasa. Más adelante estudió en la Escuela de Bellas Artes de la capital francesa donde conoció a Goerge Roualt y Gustave Moreau, que fue uno de sus pintores más influyentes.

A finales del siglo XIX participa en el Salón de Otoño. En aquel momento su pintura se movía entorno al clasicismo, aunque era una época donde ya sobresalía la pintura impresionista alejándose del academicismo y dando importancia a la naturaleza, creando un ideario en el que las impresiones individuales predominaban respecto al objeto. De todos modos, él ya se sentía atraído por la luz, el espacio y sobre todo por el color.

La algeriana. 1909
La algeriana. 1909

Después de varios viajes a Inglaterra comienza a interesarse por nuevas maneras de expresión. A su vez, visita otros lugares fuera de París, descubriendo los secretos de la luz. Una luz que le es desconocida pero que paulatinamente irá apareciendo en sus obras. En 1901 se traslada a Suiza por motivos de salud y allí contacta con Derain y de Vlaminck. Dos años más vuelve a mostrar sus trabajos en el Salón de Otoño

La exposición de CaixaForum se inicia a partir de un autorretrato de Matisse realizado en 1900 y de un paisaje urbano que representa el puente de Saint-Michel. En ambos se aprecia la influencia de Moreau, así como la importancia que ejerce ya el color en sus obras. En cambio, de 1904, hay el óleo Lujo, calma y voluptuosidad, título proveniente de unos versos de Charles Baudelaire que se exhibió en el Salón de los Independientes de ese año. En esta obra empieza a experimentar con el puntillismo, o lo que es lo mismo, conciliar puntos de color que adquieren forma en la retina, tal como hacia Paul Signac, uno de los máximos exponentes de esta tendencia, y quien además le compró este cuadro.

 interior con pecera. 1914
interior con pecera. 1914

Durante su estancia en Cotlliure en verano de 1905 junto con Derain,  es donde se plasmará que dirección tomará su obra respecto al color, principalmente por la fuerza que ejerce la luz del Mediterráneo y que se verá reflejada en el Salón de Otoño del mismo año. Allí será donde el crítico francés Louis Vauxcelles tildará a los artistas participantes como “fauves”, y en consecuencia surgirá este movimiento. La obra que podríamos afirmar que ya forma parte del fauvismo es La Moulade (1905) y que por suerte se puede contemplar en la exposición. Del mismo año se exhiben obras de otros pintores fauvistas como Derain, de Vlaminck, Albert Marquet, y del periodo 1906-1907, Goerges Braque -que luego se decantará por el cubismo-, Robert y Sonia Delaunay. Todas estas obras se muestran en el ámbito de Línea y color (1900-1906). Según la comisaria Aurélie Verdier, Matisse es “el único artista que concibe profundamente la pintura como un espacio pictórico expansivo, pero también como un espacio mental, dos espacios estrechamente vinculados”.

Cabeza blanca y rosa. 1914
Cabeza blanca y rosa. 1914

La siguiente sección se titula Primitivismos o la emoción y se centra en el período 1907-1914, en que se pueden contemplar un conjunto de esculturas en bronce de Matisse, de las que sobresale Dos esclavas negras, así como también una de Jacques Lipchitz, concretamente El rapto de Europa (1938) y que, a pesar de la diferencia de años, se perciben algunas similitudes en su concepción.

En 1906 Matisse viaja a Argelia y adquiere una serie de objetos y tejidos que luego aparecerán en sus pinturas. Este interés por el primitivismo y las artes no occidentales le sirven para purificar y desvincularse de lo formal. No sólo Matisse se interesa o descubre el arte africano, sino que otros artistas como, por ejemplo, Picasso, también le prestará atención, aunque fuera a través de visitar algunas exposiciones relacionadas con las culturas árabes en París.

Figura decorativa sobre fondo ornamental, 1925-1926
Figura decorativa sobre fondo ornamental, 1925-1926

Posiblemente el cuadro más significativo de ese momento es La algeriana (1909), principalmente porque se aprecian ciertos elementos decorativos y ornamentales que evocan el país magrebí. En cuanto al retrato de Margarita con el gato negro (1910), la comisaria lo contrapone con otras obras pintados en el mismo período, como son Bizantina (labios pálidos) (1913) de Alekséi Jawalensky y Mujer tocando el laud (1910) de August Macke, ambos componentes del grupo expresionista conocido como Der Blaue Reiter, las naturalezas muertas de Natàlia Gontxarova y Michael F. Larionov, o de otros artistas expresionistas alemanes integrantes del movimiento Die Brücke, caso de Max Pechstein, Emil Nolde y Ernst Ludwig Kirchner. De éste último, según la comisaria, las formas que aparecen en Los enamorados (1921-1923) “generan una atmósfera cargada de una traducción plástica de tensiones sociales y psicológicas (evidentemente extensibles a la sociedad en su conjunto) ausentes en la obra del pintor francés”.

En el apartado Provocar apariciones y Abstraerse (1914-1917 las obras que se exhiben coinciden cronológicamente con la Primera Guerra Mundial, lo que ocasiona que el color se vuelva más oscuro. En la mayoría de las pinturas la presencia de la ventana y el balcón es bien evidente, creándose una atmosfera muy intimista. No obstante, en Cabeza blanca y rosa (1914) Matisse se aproxima al cubismo. Del mismo año, coincidiendo con su estancia en Cotlliure, pinta Puerta-ventana en Cotlliure, donde emplea unos “planos cromáticos intensos que anticipan nuevos caminos en su pintura”. Al lado de esta obra, se exhiben dos óleos del artista checo  Kupka, pionero del arte abstracto y del cubismo órfico en que se aprecian diversas bandas verticales de marcado contenido abstracto.

Naturaleza muerta con escaparate verde. 1928
Naturaleza muerta con escaparate verde. 1928

A finales de 1917 Matisse se instala en Niza, en la Costa Azul, aunque hace varios viajes a España y al Magreb. De ese momento se exhiben varias obras suyas y algunas de otro de los fauvistas más importantes como Kees Van Dongen. Por ello en Nuestro corazón tiende hacia el sur (1917-1928), Matisse se centra en mostrar interiores y modelos femeninos. Son obras en las que tanto el color como la luz son los protagonistas de sus composiciones. En Figurativa decorativa sobre fondo ornamental (1925-1926), la presencia de la odalisca se fusiona con el fondo decorativo orientalista, aunque antes de marcharse a Niza ya había pintado Lorette con una taza de café (1917). Esta joven modelo italiana la pintó “incansablemente durante casi un año, es la mujer gracias a la cual tienen lugar todas las transformaciones”.

En el ámbito Modernidades clásicas. Matisse y su diálogo con Bonnard, Gilot y Picasso (1930-1938), la mayoría de las obras que se exhiben son naturalezas muertas y desnudos femeninos. En estos años Matisse viaja a los Estados Unidos y Oceanía. Sintetiza el dibujo y a la vez extiende el espacio. En 1931 el MOMA de Nueva York le dedica una retrospectiva. La confrontación de Naturaleza muerta con escaparate verde (1928) con Naturaleza muerta con vela (1944) de Picasso y Fregadero y tomates (1951) de Françoise Gilot, representan la visión fauve frente al cubismo de Picasso y de quien fue su pareja entre los años 1943-1953, Françoise Gilot.

A partir de 1936 Matisse emplea papeles pintados con gouaches en portadas de revistas. En la exposición se muestran 20 láminas de la serie Jazz. En 1951 colabora con el arquitecto y también pintor Le Courbusier en la capilla del Rosario de Vence, en la Costa Azul, de quien se exhibe el óleo Metamorfosis del violín (1920-1952), obra que se aproxima al cubismo.

Ramon Casalé

Ramon Casalé Soler

Ramón Casalé Soler (Barcelona. 1955)
Museólogo, historiador y crítico de arte
Miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA)
Miembro del Consejo Internacional de Museos (ICOM)
Licenciado en Geografía e Historia, especialidad en Historia del Arte (Univ. Barcelona)
Máster en Museología y Patrimonio Cultural (Univ. Barcelona)
Curso de Anticuario (Barcelona)
He formado parte de la Junta Directiva, con el cargo de Tesorero, de la Asociación Catalana de Críticos de Arte (ACCA), durante el período 2001-2016
Colaborador del programa de radio “Formas y Ángulos en las cadenas Onda Cero y COPE de Barcelona durante 7 años
Excoordinador de Artes Plásticas del Museo de la Marina de Vilassar de Mar (Barcelona)
Exdirector artístico de la Galería de Arte Sant Pol Art, de Sant Pol de Mar (Barcelona)
Corresponsal en España de la revista italiana ARTE IN de Venecia durante 20 años
Miembro del Comité de Redacción de la revista digital Mur Crític (ACCA)
Actualmente también soy crítico de arte de la revistas LAS NUEVE MUSAS de Madrid, ARTEPUNTOES de Madrid y BONART de Girona, del diario semanal L’INDEPENDENT DE GRÀCIA de Barcelona y del FULL INFORMATIU de la Societat Catalana d’Arqueologia de Barcelona.
Asimismo, he sido crítico de arte de las revistas Batik, Arte Omega y Marte de Barcelona, Papers d’Art de Girona, Arte por excelencias de La Habana, El temps de les arts de Valencia, Zerovuittresquaranta y Vilassar Actiu de Vilassar de Mar (Barcelona), entre otras publicaciones, desde los años 1987 hasta la actualidad.

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