Las nueve musas

Sección - Artes

Misterio

Ciencia, arte y misterio

                                                                               Tengo una vida que llevar, tengo un alma que alimentar, tengo un sueño al que prestar atención, y eso es todo lo que necesito Rufus...

Agarrado

Bien agarrado

Juan apoyó la escalera en la canaleta y co­menzó a subir. Richi aguardaba para pasarle las tejas: debían reponer las que el vendaval se lle­vara en la tarde anterior. Todos rogaron que la embestida furiosa se mar­chara...

Sait Faik Abasiyanik

Sait Faik Abasiyanik, un cuentista diferente

Con razón se considera a Sait Faik Abasiyanik el Chéjov turco. El autor cuentista, el género que escribió más a gusto y al que confirió un sello personalísimo, alejado de la estructura que ha dado en generalizarse desde...

Eugenio Merino

Cadáveres a la venta en el arte, otra vez

El Arte ha muerto, hemos leído esta frase muchas veces durante la historia del arte, ya sea por alusión al desplazamiento de la técnica como motivo principal en la producción artística, o al cambio conceptual como...

PIcasso

Hilarante Picasso

Luego de finalizado el encuentro con que pre­tendíamos reivindicar nuestros de­rechos, algo en un muro de la calle San Juan, cerca de la Alpuja­rra, llamó mi atención: una suerte de Picasso, bastante más grotesco, se...

Ratas

La casa robada

(A Cortázar) Ya era escombros la casa vecina y las volquetas pululaban. De madrugada, escu­ché ruidos extraños; algo se movía entre las tejas. ¡Son ra­tas! Los obre­ros lo negaron: «Será un gato, señora, una paloma»...

Con las manos en la masa

Las manos en la masa

…entonces, olvidada en la mesa, dejó la masa dis­puesta a hacerse empa­nadas: las campanadas llamaban a misa de seis. Una intuición, filoso cu­chillo que se apresta, se alzó ligera en los ojos desafiantes de María...

Maestro Joel

Maestro Joel

—Tenemos llamada —dijo el maestro Joel—. ¿Quién habla? ¿De dónde…? —Barrio El Salado… soy Maribel —la voz sonó lejana, timorata. —¡Alegría, hijita de Dios! Dame tu fecha de na­cimiento, la mano al corazón. Al escucharla...

En sus marcas

En sus marcas, listos…

Ocho de la mañana. La multitud se aglomera im­pa­ciente, observa sus relojes, cruza miradas com­petitivas… Se abren las puertas del gran almacén dando la largada: una maratón sin marcas qué romper, pero con muchas...