Las nueve musas
Prosodia musical

Prosodia musical

La prosodia musical o bien lo que popularmente conocemos como “melodías del habla o speech melodies,  son aquellas melodías que fueron creadas basándose en el texto y la “correcta pronunciación y acentuación de las palabras” (Real Academia Española, 2020).

Es decir, son aquellas melodías que conservan un sonido natural o una fonética apropiada al momento de ser interpretadas, logrando que las palabras sean más fáciles de entenderse. Estas melodías están basadas en  transcripciones del habla, o bien estudios basados en inflexiones naturales de la lengua o voz, para después poder incorporarse en óperas u otros géneros similares. Estos estudios han sido hechos por compositores como Janácek, Steele, Humperdinck y Schöenberg, además de estar basados en una gran tradición musical de análisis del habla y las palabras, al igual que de los sonidos provenientes de los idiomas (Meireles, Simoes, Ribeiro, De Madeiros, 2017).

De acuerdo a la Real Academia de la Lengua Española, la prosodia en general se basa en estudios fonéticos y otros elementos de las palabras, como las sílabas para un correcto uso de los acentos. En el caso de la prosodia musical se sigue el mismo principio, aunque la combinación de la música con el texto puede tener otras variables que deben de ser atendidas para lograr un flujo natural entre la música y el texto, no causando confusión para el escucha.

Prosodia musicalDurante siglos se ha abordado este tema y sigue siendo hasta la fecha una incógnita de constante evolución. Por ejemplo, de acuerdo al músico y traductor Henry S. Drinker, (Drinker, citado por Meireles, et al, 2017), Bach fue uno de los pioneros en utilizar un tipo de notación musical para describir el habla con la técnica del recitativo secco, en donde el cantante “adopta los ritmos naturales del habla”. Pero antes de Bach ya existían varios intentos—aunque no estaban precisamente basados en los acentos del habla— que pretendían hacer a las palabras más comprensibles al momento de ser cantadas. Por ejemplo durante el surgimiento de la contrarreforma en Europa durante el siglo XVI, el compositor Palestrina logró inclusive rescatar un género musical—el de la polifonía—al componer una misa, la Missa Papae Marcelli (1567) conformada de seis voces, en la cual todas las palabras de las distintas voces se entienden. La técnica que él empleó no es precisamente la de la prosodia musical como anteriormente mencionaba—ya que no respeta necesariamente los acentos del habla— sino que utiliza líneas sencillas, elegantes y naturales con movimientos suaves por grados conjuntos, para hacer que el texto sea más fácilmente entendido (Burkholder,Grout, Palisca, 2014), pero fue sin duda un intento por dilucidar el texto en un entorno musical. Este hecho no sólo mostró a Palestrina como un compositor ejemplar, sino que al salvar al género de la polifonía mismo—que corría el riesgo de desaparecer en ese tiempo— logró heredar uno de los más grandes atributos hechos a la música, el de buscar más claridad al momento de interpretar melodías con textos, un recurso que aún es utilizado hasta la fecha en óperas, oratorios y otros formatos musicales.

Siglos después, en 1775 el compositor Joshua Steele —que por cierto antecede a Janácek— creó un método de notación un poco más gráfico y moderno para la prosodia musical. Steele dividió a cada nota en cuartos de tono, obteniendo entonces 24 notas en una escala, capturando así aún más posibilidades en términos de sonidos para transcribir las inflexiones de la voz. Es decir, un Do puede ser un Do natural, o un Do un ¼ de tono aumentado, o puede estar hasta tres veces aumentado, consiguiendo así las cuatro notas deseadas y multiplicando las posibilidades al momento de transcribir el habla a notas musicales (Meireles, et al, 2017). Cada alteración es representada con una “x”, como se puede apreciar en el ejemplo a continuación.

melodías del habla

Durante el siglo XX, Schöenberg hace otra aportación a la prosodia musical, ya que en sus notas de interpretación de Pierrot Lunaire (1912) especifica que las notas no deben de ser cantadas, sino que deben de ser interpretadas como una representación del habla […] y que el ritmo debe de ser como si se estuviera cantando, método que después Berg utilizó en Wozzeck y Lulú (Meireles, et al, 2017).

Por lo que en la actualidad, no es sorprendente que existan varios estudios en donde se cuestiona a mayor detalle los efectos que tiene el usar de forma apropiada el texto en la música y los resultados de hacerlo correctamente. Por ejemplo, en algunos de estos estudios, cuestionan “si la manera en que se presenta el texto y la música influye en la respuesta del espectador” o “si afecta al ánimo de las personas o si es distinto el impacto del texto solo que el texto acompañado con música”, entre otras cosas (Gfeller, Asmus, Eckert, 1991), por lo que hay que saber distinguir entre la gente que utiliza estos métodos en sus composiciones y los que lo ignoran por completo.

Hoy en día encontramos al menos la ilusión de la prosodia musical presente en  géneros contemporáneos como el rap, hip hop entre otros, en donde los acentos de las palabras no son necesariamente precisos al momento de ser cantados, pero logran comunicar bien su mensaje. En ocasiones les resulta más fácil romper las reglas para intentar comunicar algo de forma más subversiva, que respetar la pureza de los acentos en las palabras. Este estilo de cantar melodías del habla, puede ser interpretado como lo que sucede en la prosa poética, en donde la expresión habitual o escrita no está sujeta a las reglas del verso (RAE, 2020) y las inflexiones utilizadas en los géneros actuales, no van siempre de la mano de lo que son los acentos o la estructura empleada por ejemplo en el soneto tradicional. Estas músicas se basan en normas más libres, sin dejar de ser extremadamente cercanas al sonido natural de los idiomas en lo que se está cantando, o a los slangs utilizados de forma urbana. Hay también otros ejemplos en el género del pop que utilizan una especie de ilusión sobre lo que es la melodía hablada (Meireles, et al, 2017)

En suma, el estudio y uso del texto en la música es algo complejo y está en constante evolución. Durante siglos los compositores han utilizado el texto con música como un vehículo de comunicación y así seguirá sucediendo. En la actualidad existen intentos similares que se acercan cada vez más al discurso o al habla y también hay métodos cada vez más precisos para intentar plasmar en papel las inflexiones y gestos de la voz, aunque estos seguirán transformándose.

Entonces habrá quienes elijan respetar los acentos más cercanos a lo correcto de las palabras, dependiendo los géneros y quienes querrán presentar una ilusión de la prosodia en la música, como es el rap o el hip hop, etc. Otros seguirán respetando los acentos de forma convencional, como la tradición musical lo ha dictado. Lo cierto es que tanto la ópera como otros géneros similares a ella, que han respetado la correcta pronunciación de las palabras han subsistido, tal vez debido precisamente a que se logró plasmar algo de forma tan precisa en la partitura. Veremos si los demás géneros actuales logran subsistir de igual manera en un par de siglos.


Burkholder, J.,Grout, D.,Palisca C.(2014); A History of Western Music (Ninth Edition); New York: W. W. Norton & Company.

Gfeller. K., Asmus, E., Eckert, M., (1991). An Investigation of Emotional Response to Music and Text. Psychology of Music and Music Education.19, 128-141

Meireles, A., Simoes, A., Ribeiro, A., De Madeiros, B. (2017). Musical Speech: A New Methodology for Transcribing Speech Prosody. Interspeech 2017. p.316. Estocolmo, Suecia.

Real Academia Española. (2020), Diccionario de la Lengua Española (23a ed.) Madrid, España.


 

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Alfonso Molina

Alfonso Molina

Alfonso Molina (b.1980) compositor mexicano de ópera, música orquestal, música de cámara, teatro musical, música de cine y otras artes visuales, de Sonora, México.

La música de Molina utiliza elementos y técnicas expresivas del siglo XXI, así como influencias populares impulsadas desde el pasado, para crear música. Mientras vivía en Nueva York, Molina estableció numerosos trabajos de colaboración con coreógrafos, compañías de teatro y cineastas. Realizó sus estudios profesionales con Rudolph Palmer y David Tcimpidis en The Mannes Conservatory, The New School for Music y obtuvo su Maestría en Música, estudiando con Richard Danielpour y Marjorie Marryman en la Manhattan School of Music. Los estudios adicionales incluyen estudios con Samuel Zyman y Ladislav Kubik y tiene un doctorado de la Universidad de Arizona que estudia con Daniel Asia.

Sus trabajos han sido realizados en Nueva York, California, España, Brasil, República Checa, Arizona, entre otros lugares por la Orquesta de Philarmonia de MSM, la Filarmónica de Jazz, el Cuarteto de Mivos, AtonalHits, Músicos Asociados de Create New York (AMF Local 802) / RMA, la Orquesta de Cámara de Bellas Artes (OCBA), la Orquesta Sinfónica de Sonora (OFS), los jugadores de cámara de la Orquesta Filarmónica Checa y varios solistas. En México, sus obras se han realizado en el Palacio de Bellas Artes, el Museo Tamayo, entre otros lugares.

Su primera ópera titulada "Alienidad ilegal" (2014) ganó reconocimiento internacional en los Estados Unidos y en México desde su estreno en Arizona. La ópera trata temas de inmigración como la xenofobia y el derecho a la propiedad privada y recibió el Premio a la Defensa por parte de la Boston Metro Opera (BMO) y es parte de los programas educativos en curso de Boston. En 2016, se realizó en Alamos, México, como parte del Festival de Música Ortiz Tirado (FAOT). Molina también escribió un musical titulado Monarch, un musical mexicano-estadounidense, sobre Dreamers en los Estados Unidos, así como las luchas que los latinoamericanos enfrentan hoy en día en los Estados Unidos mientras son perseguidos.

Molina ha recibido numerosos premios, entre ellos, ASCAP, la Fundación Carolina, el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes de México (FONCA-CONACYT), entre otros. Sus trabajos incluyen bandas sonoras como “De Nadie-Border Crossing (2006) Ganador del Premio del Público en Sundance, Proof of Birth (2007) y otros.

Actualmente, Molina está haciendo una residencia en Barcelona España, gracias a una beca de la Fundación Carolina, en la Escuela Superior de Música de Cataluña (ESMUC), que trabaja con Artes Visuales Musicales.

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