Las nueve musas

Rita Baldassarri: Ojos de gato

1

La plazoleta encajonada entre muros
está habitada por gatos que viven recostados:
son trapos en la hierba.
Tienen un aire distraído
y si los llaman no levantan la cabeza
como si arrastraran un dolor
sólo ellos, que los demás no conocen.
En la base del tronco, aplastado contra la tierra,
un gato negro y rojo
se pierde entre las hojas oxidadas.
Sobre el tronco, a pleno sol, corre una mano de sombra
que lo agranda, aprieta.
El tronco manchado se hincha oscuro y se levanta como una bestia
que saliera de entre las hojas
a curiosear en los jardines cerrados
donde la gente se sienta, en las noches de verano, a pasar la velada.
Todas las plantas bufan renqueando en la escalada al cielo
y el cielo es un huerto sembrado de estrellas
que germinan en la calidez de los retoños de luz.
El árbol se endurece en la noche:
sólo la copa es una ola de calor
donde se ensanchan claros círculos de agua: ojos de gato.
Un motor lejano ronronea
y se frota, temblando, contra la noche.
Es algo que se desprende o que nunca estuvo.
Nos encontramos en un nicho de hierba
con una sombra puntiaguda
roncando a la luz.

1

 La piazzola incassata tra mura
è abitata da gatti che vivono sdraiati:
sono cenci nell’erba.
Hanno un’aria distratta
e se li chiami non alzano il capo
come se trascinassero un dolore
soltanto loro, che gli altri non sanno.
Alla base del tronco, schiacciato contro terra,
un gatto nero e rosso
si perde tra le foglie arrugginite.
Sul tronco, in pieno sole, corre una mano d’ombra
che lo ingrandisce, stringe.
Il tronco maculato si gonfia scuro e s’alza come bestia
che sbuchi tra le foglie
a curiosare nei giardini chiusi
dove la gente siede, nelle notti d’estate, per la veglia.
Tutte le piante soffiano arrancando per la scalata al cielo
e il cielo è un orto seminato a stelle
che germogliano al caldo dei polloni di luce.
L’albero s’indurisce nella notte:
solo la chioma è un’onda di calore
dove allargano chiari cerchi d’acqua: occhi di gatto.
Un motore lontano fa la fusa
e si struscia, tremando, sulla notte.
È qualcosa che stacca o che non c’è mai stato.
Ci ritroviamo in una nicchia d’erba
con un’ombra appuntita
a ronfare la luce.


2

Este viento que sube por momentos
es fresco como el agua
que se hunde allá abajo tras las casas
y ríe con el brillo de muchos pequeños soles.
Este viento que huele a salobre
acosa a la hierba que se inclina y huye
pero suavemente y luego mira de nuevo atrás
casi invitando a que la persigan,
como en un juego.
La luz humedece los muros de las casas.
La corneja, en el tejado, se sostiene sobre una pata
y gorgotea, de repente.
El saltamontes con estrías de madera
se confunde entre las ramas.
A cada ráfaga de aire
los gorriones se elevan asustados
en racimos negros y arrancan del heno
una larga brizna de luz.
El viento es rojo y el silencio es rojo
y este hoyo profundo que se nos abre
cuando todo es friable y externo
se está colmando de rojo.
O quizá sólo sea un volver a sentir la sangre
que serpentea con la hierba.
Este viento que viene del agua,
este viento que regresa al agua
es el hálito de un bien, quizá vivido
pero que no recuerdas.

2

Questo vento che sale a momenti
è fresco come l’acqua
che sprofonda laggiù dietro le case
e ride luccicando tanti piccoli soli.
Questo vento che odora di salmastro
incalza l’erba che si piega e fugge
ma dolcemente e poi riguarda indietro
quasi a invitare d’essere inseguita,
come in un gioco.
La luce inumidisce i muri delle case.
La cornacchia, sul tetto, si regge su una zampa
e gorgoglia, di scatto.
La cavalletta con le strie del legno
si confonde sui rami.
Ad ogni sbuffo d’aria
i passeri s’innalzano impauriti
a grappi neri e strappano dal fieno
un filo lungo di luce.
Il vento è rosso ed il silenzio è rosso
e questa buca fonda che ci s’apre
quando tutto è franabile ed esterno
si sta empiendo di rosso.
O forse è solo un risentire il sangue
che serpeggia con l’erba.
Questo vento que viene dall’acqua,
questo vento che all’acqua ritorna
è l’alito di un bene, forse vissuto
ma che non ricordi.


Rita Baldassarri nació en Santo Stefano Magra (Liguria, Italia) en 1944 y murió en Pisa en 1999.

Entre otros libros, ha publicado: Ojos de gato, Acquaforte y La fisica dei liquidi.

La revista agradece sus comentarios. Muchas gracias
Carlos Vitale

Carlos Vitale

Carlos Vitale (Buenos Aires, 1953) es Licenciado en Filología hispánica y Filología italiana.

Ha publicado Unidad de lugar (Candaya, Barcelona, 2004), Descortesía del suicida (Candaya, Barcelona, 2008), Cuaderno de l'Escala / Quadern de l'Escala (fotografías de Jaume Salvat, ilustraciones de Marc Vicens y prólogo de Carles Duarte, Vitel·la, Bellcaire d'Empordà, 2013), Fuera de casa (La Garúa, Barcelona, 2014), El poeta más crítico y otros poetas italianos (Emboscall Editorial, Barcelona, 2014) y Duermevela (Candaya, Barcelona, 2017).

Asimismo ha traducido numerosos libros de poetas italianos y catalanes: Dino Campana (Premio de Traducción “Ultimo Novecento”, 1986), Eugenio Montale (Premio de Traducción “Ángel Crespo”, 2006), Giuseppe Ungaretti, Gerardo Vacana, Sergio Corazzini (Premio de Traducción del Ministerio Italiano de Relaciones Exteriores, 2003), Amerigo Iannacone, Libero De Libero, Joan Vinyoli, Umberto Saba (Premio de Traducción “Val di Comino”, 2004), Giuseppe Napolitano, Joan Vinyoli, Mario Luzi, Sandro Penna, Antoni Clapés, Joan Brossa, Josep-Ramon Bach, etc.
Ha participado en festivales, lecturas y encuentros de poesía en Argentina, España, Venezuela, Armenia, Italia, Suiza, Rumania, Estonia, Grecia, Bulgaria y Francia.

En 2015 obtuvo el VI Premio José Luis Giménez-Frontín por su contribución al acercamiento entre culturas diversas. Reside en Barcelona desde 1981.




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