Democracia y dictaduras en Grecia y Argentina – Vías paralelas
Las dictaduras acabaron, pero ¿qué nos dejaron? Hay bastantes nostálgicos impenitentes que mantienen, principalmente, 3 mentiras enormes.
- Durante la dictadura no había delincuencia, sino seguridad absoluta, así que la gente dormía con la ventanas abiertas.
- Tal vez los militares hayan sido un poco duros pero, a la vez, justos y honrados, así que jamás robaron, en cambio de los políticos democráticamente elegidos, algo que se reflejó en la economía del país que vio un desarrollo sin precedente. Se realizaron obras de infraestructura nacional importantísimas y, por lo general, la vasta mayoría de la población disfrutaba de una prosperidad que nunca había visto antes.
Los únicos que no lo pasaron tan bien fueron unos comunistas, anarquistas, y elementos subversivos en general que si, de veras, sufrieron un poco, lo merecían, a fin de cuentas, ya que eran traidores que lo único que querían era transformar el país en una dictadura de tipo soviético.
- El número de las víctimas y las narraciones sobre torturas, exilio y asesinatos son fruto de unos izquierdosos conspiranoicos en el peor caso. En el mejor, según alegaciones más moderadas, hay que olvidar, dejar el pasado atrás y seguir adelante.
Vamos a responder a estas alegaciones, una por una.
- La población no necesitaba temer a criminales porque el mayor peligro lo constituían el propio Estado, la policía, los topos y los bravucones paraestatales que inculcaban tanto terror a la gente que le sobraba.
Además, en el caso de Grecia y Argentina, en particular, la gente, que “dormía con las ventanas abiertas” se despertó un día y vio por su ventana abierta, que faltaban las Malvinas en el caso argentino y el 40% de Chipre en el caso griego.
- Los que mantienen algo así, a lo mejor deberían tener en cuenta, antes que nada, algo elemental. Si consiguen robar los políticos que, al menos teóricamente responden, de una manera u otra, por lo que hacen durante su mandato, el cual, a propósito, no dura para siempre, sobra imaginar lo que puede robar un régimen totalitario, que no solo no responde a nadie, sino detiene, tortura, exilia o mata a cualquiera que se atreva a acusarlo.
En el caso griego, por ejemplo, la primera cosa que hicieron los dictadores fue duplicar sus sueldos. El propio Papadópoulos se quedaba en una mansión regalada por el armador Onasis, que, por cierto, creó su primera fortuna en Argentina vendiendo cigarillos. La mujer del dictador salía de compras a París o Milán, con gran frecuencia, junto con las esposas de Onasis o de otros magnates. Se trata de hechos simples que dejan una cosa bien clara, o sea, la amplitud de los intereses comunes entre la Junta y los representantes del capital local.

Los militares, brutos y maleducados, necesitaban el prestigio y los ingresos que les proporcionaba la relación con los aristócratas, y los últimos, a cambio, el privilegio de construir, verbigracia, una refinería, una fábrica o un astillero, pisoteando cualquier obligación legal o laboral. Estas deben de ser las obras a las que se refieren los nostálgicos.
Consecuentemente, no sorprende a nadie el hecho que, por ejemplo, la unión de armadores griegos premió a Papadópulos como presidente honorario. Dicho sea de paso, obras fueron realizadas aún por los Nazis en los países bajo ocupación.
Prácticamente, muchos de los colaboracionistas, que crearon su fortuna durante la Segunda Guerra Mundial, gracias al mercado negro, actuando como revendedores, durante la Junta, tuvieron la oportunidad ideal de consolidar su poder económico, creando dinastías que, en realidad nos gobiernan hasta hoy.
Aún el “intelectual teórico” de la Junta, Savvas Konstantópoulos, escribió sobre una “atmósfera sofocante de escándalos”. Basta mencionar solo unos de ellos.
– La empresa americana Litton que se suponía que invertiría 840.000.000 $, recibió del Estado griego, como anticipo, para sus primeros gastos, unos millones y se fue sin hacer absolutamente nada.
– El contratista, estadounidense otra vez, McDonald asumió la construcción de una carretera importantísima en el Norte del país. El Estado le facilitó el inicio de las obras con casi 40.000.000 $ y McDonald se marchó sin hacer nada. Qué dejà vu…
– El Estado gastó más de 1.000.000 € para construir la segunda Santa Sofía, después de la de Constantinopla, en Atenas, para cumplir con la promesa a Dios que quedaba pendiente desde 1829, o sea desde la declaración del primer Estado griego, como agradecimiento para la liberación del país de los turcos. Bueno, parece que la promesa a Dios sigue pendiente, como la iglesia jamás fue construida.
– Infinitos amigos y familiares del gobierno sacaron provecho de la situación, saliendo de la dictadura con fortunas enteras. Todas las ratas que no alcanzaron sacar dinero durante la ocupación nazi lo lograron durante la dictadura.
– Un caso bien característico de la atmósfera económica podrida y, a la vez, de la excelente colaboración del régimen con EEUU fue el del griego-americano Tom Pappas, propietario de Esso Pappas, que construyó una refinería y una fábrica casi gratis e intermedió, primero para que la CIA apoyara económicamente a su sucursal local, la Agencia Central de Inteligencia (KYP), y, segundo, para que el Estado griego devolviera el favor, aportando más de 500.000$ a la campaña electoral de Nixon.

– Aquí es imperativo mencionar algo que hizo en 1991 el entonces ya depuesto rey Constantino durante el mandato del hombre que, derrocando a Georgios Papandréou, abrió el camino para la Junta, el padre del primer ministro actual, el apóstata Konstantinos Mitsotakis. Invadió una noche el ex-palacio real con una flota entera de camiones y se llevó toda la fortuna del palacio como si fuera suya con la tolerancia absoluta del entonces gobierno. Claro que el rey, teóricamente, no formó parte de la “santa” trinidad de la Junta pero, a parecer de la mayoría, la formó, a pesar de su “sacrificio” de negarse a sonreír en la foto que sacó al lado de los golpistas, mandando su presunto “mensaje codificado” al pueblo, que, dizque, no aprobaba lo que sucedía.
Resumiendo, hay que afirmar que la deuda nacional se triplicó durante los 7 años de la Junta, dejándonos una herencia que puso los cimientos para crisis financieras futuras, como la bien notoria que comenzó en 2008.
En el caso argentino, respectivamente, se implementaron tácticas ferozmente neo-liberales, con las privatizaciones agresivas como elemento principal, que ya se habían ensayado en Chile según órdenes de los Chicago Boys y el propio Kissinger. La deuda nacional se disparó de 8 a 40 mil millones sólo en 4 años y la estrella económica de la Junta, José Alfredo Martínez de Hoz, “Joe el Orejas” para los golpistas y satanás para el pueblo, impuso la liberación de los precios, el congelamiento de los salarios, los primeros acuerdos con el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, otro satanás que pasó tanto por Argentina y Grecia, como por varios otros países también, y la suspensión de toda negociación salarial entre sindicalistas y empresarios. Paralelamente, consiguió una inflación de 400% que dejó heridas irreparables que, tal como en Grecia, establecieron la base para crisis futuras destructivas, como la del año fatal de 2001.

- Los que cuestionan las alegaciones de millones de ciudadanos, familiares de víctimas, víctimas que milagrosamente sobrevivieron, abogados, historiadores, periodistas y organizaciones humanitarias emblemáticas, como las Abuelas de Plaza de Mayo, son seguidores o familiares de criminales o los propios criminales, si siguen vivos, que no solo jamás se han arrepentido por la violación que perpetraron a su país y a sus propios compatriotas, sino, por contera, lograron gozar de una impunidad
Sí que los principales reos de los golpes fueron encarcelados, recibiendo en muchos de los casos, condenas perpetuas, no obstante, todavía hay un tronco entero de los regímenes en cuestión que, no sólo jamás fueron castigados, sino, para colmo, se encontraron en posiciones privilegiadas en el sector público, sobre todo incorporados en cuerpos uniformados, o hasta dentro de gobiernos, asumiendo, normalmente, cargos similares a los que tenían durante las dictaduras.
En el documental “El silencio de los otros”, verbigracia, producido por Pedro Almodóvar, se pueden ver unos ejemplos bien característicos de una justicia que nunca llegó a las víctimas de Franco en España. Uno trata de un hombre, que se ha encontrado obligado a tolerar el hecho que vivía en la misma calle en Madrid que su ex-torturador, que seguía su vida como si no hubiera pasado nada. Otro de una anciana, que pidió los restos de su madre, víctima del régimen. A la anciana, en particular, las autoridades le respondieron que atenderían su pedido cuando “la rana echara pelos”. Paralelamente, hay muchas calles que hasta la fecha llevan nombres de criminales de la Guerra Civil, o de la dictadura, como si fueran héroes.
Vale la pena señalar que muchas de estas personas, no habiendo logrado justicia en España, se dirigieron a organizaciones argentinas, que, “gracias” a sus experiencias respectivas, habían obtenido el conocimiento necesario para querellas así. La cosa más prometedora de esta historia es que muchos de esos esfuerzos fueron coronados por el éxito, así que, por fin, muchos de los querellantes quedaron vindicados.
Mientras tanto, hay que recalcar que las semillas de los fascistas no se perdieron, sino se dejaron frutos dignos de su herencia. Hasta hoy tenemos, no solo en Grecia o España, sino en gran parte de Europa o América Latina, diputados dentro de partidos, teóricamente democráticos, o partidos enteros, todavía fieles a los regímenes antes referidos, como el Amanecer Dorado en Grecia, que surgió durante la crisis financiera, exactamente como Hitler después del Crack del año 1929, el Vox en España, Meloni en Italia, Le Pen en Francia, Orbán en Hungría, Trump en EEUU, Bolsonaro en Brasil o Milei en Argentina. Al último, en particular, aparte de posar con una motosierra, le gusta también usar términos inventados por él mismo, presentándose como anarcocapitalista, una palabra tan tonta y contradictoria como el nacional-socialismo.
En cuanto a Trump y Bolsonaro, en particular, sus seguidores intentaron realizar un tipo de golpe de Estado mediante una invasión inaudita a la Casa Blanca y al Planalto, respectivamente, denunciando que sus rivales, Biden y Lula ganaron las elecciones con fraude.
Por lo que se refiere a los líderes de los partidos de la extrema derecha en Europa, han formado una alianza con el nombre “Patriotas”, obviamente porque todos los demás son traidores.
Algo, bien contradictorio, que también merece la pena comentar, es que todos estos tienen relaciones excelentes con el Estado criminal de Israel, contrariamente a sus antepasados antisemitas.
La Corte Internacional de Justicia de Haya ha ordenado el arresto del primer ministro israelí Netanyahu como criminal de guerra. Eso significa, automáticamente, que todos los países miembros de la Corte tienen la obligación a detener a Netanyahu si entra en su territorio. En lugar de eso, Orbán decidió retirarse de la Corte para poder recibir al primer ministro israelí con honores, Trump ordenó la evacuación de Gaza, mediante el desplazamiento de los palestinos a Egipto o Jordania, para crear la Costa Azul del Medio Oriente,
y el primer ministro griego Mitsotakis realizó una visita a Israel, declarando que Grecia comparte los mismos valores con el perpetrador del, quizás, mayor genocidio de nuestro siglo. Evidentemente, los valores del señor Mitsotakis no tienen nada que ver con los de su pueblo.
Nada extraño y nada contradictorio si tenemos en cuenta que esta clase de personas han aprendido a sobrevivir o a prosperar gracias al hecho que siempre han estado al lado de los fuertes, por crueles que hayan sido, en lugar del lado de los débiles.
Así que, cuando los judíos tenían el papel de los débiles y perseguidos, simplemente les dieron la espalda, mientras que hoy, que constituyen la mayor potencia económica y militar del Medio Oriente, con el respaldo absoluto de la superpotencia global, EEUU, milagrosamente, todos quieren ser amigos suyos.

Por lo que concierne al Amanecer Dorado, cuyo fundador, Mijaloliakos, había sido un miembro del partido de nostálgicos EPEN, fundado por el golpista Papadópoulos desde la cárcel, hay que subrayar que recibió considerable apoyo financiero de armadores y propietarios de canales de televisión. Sin embargo, acabó siendo condenado como organización criminal, cuando uno de sus miembros apuñaló a un cantante izquierdoso, cruzando cada línea roja. Hoy sus líderes principales siguen encarcelados pero muchísimos de sus miembros de menor rango siguen circulando entre nosotros.
Entretanto, líderes de la derecha moderada e institucional, que forma parte del llamado “Arco Democrático” como los ex primeros ministros Rajoy y Aznar en España, o Mitsotakis, el primer ministro actual de Grecia, nos aconsejan que olvidemos las heridas del pasado y que miremos hacia delante. El último, en particular, mantiene, por ejemplo, que nadie, hoy en día, se interesa por personas como, el asesinado por el paraestado, maratonista por la paz, Lambrakis, o el héroe Alekos Panagoulis, que quedó vegetal tras torturas inhumanas por su intento de asesinato fracasado contra el tirano Papadópoulos. Rajoy y Aznar, por cierto, aparecen en el “Silencio de otros” también.
Algo parecido preguntó una periodista brasileña a una señora que llevó casi la mitad de su vida reivindicando, si no el cuerpo, al menos una confirmación de que su marido, que desapareció durante la dictadura local, que duró desde 1964 hasta 1985, había sido arrestado e interrogado, o, en el peor caso, un certificado de defunción. “Señora, usted no cree que el gobierno tiene que afrontar tantos problemas de la actualidad que, tal vez sea mejor que dejemos el pasado atrás y miremos hacia delante?” Dicha historia se ilustra de modo bien convencedor y conmovedor en la película “Ainda estou aqui” (Todavía estoy aquí) del cineasta Walter Salles.
Por qué ¿tanta manía con la mirada hacia delante? ¿Cuál exactamente es el problema con las miradas hacia atrás? ¿A quién incomodan? Qué tipo de progreso impiden? Dejar de mirar hacia atrás significa prácticamente negarse a aprender historia y actuar como si el mundo hubiera nacido ayer. En serio, ¿hay que negarse a aprender historia solo porque a algunos no les conviene?
En cuanto a Grecia, en particular, durante los últimos 6 años, bajo la administración del partido conservador Nueva Democracia hemos visto un control total de la prensa, que nos ha llevado a la posición 108 de la clasificación mundial de libertad de la prensa, o sea bajo países como Qatar, por ejemplo, según los periodistas sin fronteras, el hecho que se tilda a todos los que se atrevan a criticar al gobierno de conspiranoicos o traidores, que simplemente quieren denigrar a su propia patria, táctica implementada primero por la dictadura, vigilancia ilegal de ciudadanos, rivales políticos y militares, mediante el software israelita Predator, fiestas lucrativas de los representantes del capital local, incluso asesinatos de testigos claves en casos de escándalos monstruosos, en los que el gobierno está involucrado hasta la médula, como el accidente-crimen ferroviario de Tempi que tuvo lugar hace 2 años en Grecia, dejando a más de 57 muertos, estudiantes y jóvenes en su mayoría.

Dichos jóvenes murieron, por un lado, por falta de sistemas de seguridad porque los buitres del gobierno ya habían gastado todos los recursos correspondientes, provenientes de la Unión Europea, y por otro, porque un tren de pasajeros chocó con uno de mercancías, parte del cual, contenía hidrocarburos que sirven para la modificación de combustibles, es decir, puro objeto de contrabando, en el que el gobierno está involucrado. De ahí, desde hace 2 años hemos estado viendo una tentativa de encubrimiento y depreciación de las víctimas y sus familiares, nunca vista antes.
El gobierno, desde la primera hora del accidente, se deshizo de una enorme cantidad de tierra para eliminar cada rastro de la sustancia ilegal, o sea, de cada prueba de su participación en el contrabando, que, por casualidad horrorosa, contenía los restos de los muertos también.
Aquí es imperativo resaltar el papel de la iglesia que no dijo NADA tras el sacrilegio antes mencionado, mientras que consideró necesario intervenir en algún momento, totalmente inoportuno, diciendo que el “ruido” no muestra respeto a las víctimas, aconsejando, prácticamente a los familiares que se callen. Entretanto, un cura decidió que era necesario reprochar a una madre de una víctima por su pelo cuidado, ¡como si acabara de salir de la peluquería! Según este cura, obviamente, una mujer doliente está obligada a aparecer descuidada y sucia para poder convencer de su luto. La iglesia, una vez más, eligió apoyar lo que siempre apoyaba. Al poder y a los fuertes, en lugar de los improvistos, en pleno contraste a lo que predicó Jesucristo.
El resultado? Tal como muchas de las Abuelas de Plaza de Mayo o de Chipre, o aquella abuelita en España, los padres de las víctimas en Grecia siguen exigiendo justicia y los restos de sus hijos y el Estado griego les responde, de su manera, que les va a entregar los restos, y concederles la justicia que hace 2 años que han estado anhelando, “cuando la rana eche pelos”.

















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