El poeta Jaime D. Parra ha escrito el desierto que traemos, las dunas que nos entierran, la arena que nos cierra la garganta. El desierto no llegó solo. / Vino con la Persona / que trajo consigo / su sed de silencio…

El poeta ha escrito la respiración del fuego y el perfil “Gioconda” de la luna.
El poeta ha escrito la soledad que nos vuelve ausentes, el sueño que nos hace amantes, el lenguaje que nos convierte en rumor.
El poeta ha escrito la serpiente de la melancolía, la música del pensamiento, la resurrección de las orquídeas. Y tú, padre Inhdhal, / no tienes nada que decir? ¿Eh? / ¿Qué piensas hacer? ¿Eh? / ¿No tendrás un gesto para la lluvia?
… Y el desierto avanza… Con sus identidades. Un poeta pobre, nómada, entre gentes de Otras Partes se hace sitio a la luz de los espejismos Ramblas grises. / Rumor de ausencia. / Paisaje de western. / Un horizonte eterno: intemperie / Ni una cabaña, / ni un árbol /, ni un ser / entre tierra y aire. / Espacio detenido. / Bajo el sol ciego hierven las tarántulas. El desierto le presta su voz de arena, su calor de animal febril, su viento que lo nombra extranjero.
Pero amanece el páramo tras la arquitectura de la eternidad, bajo las estrellas que florecen El firmamento se volvía / un trazo inconmensurable … Sol, / me acribillas…
En la soledad a medio filmar,
Había una casa desierta.
Había una cisterna.
Había una chumbera.
Había una higuera.
Había una palmera.
Y había una flor
Roja,
Sola,
En medio del desierto
Abierta.
Y la identidad se enroca en sus símbolos, se empeña en caminar por la tierra quemada y forastera de las palabras.
La palabra es la casa en el desierto coronado por galaxias. Palabra es la palmera, el espejismo, el escorpión.
Las puertas del exilio siempre están abiertas. Círculos concéntricos de líneas discontinuas. El viajero es sólo el movimiento. El momento. Un trazo de fuego, hielo y sombra. La tríada fugaz.
Y el nómada se volvió naturaleza cuando olvidó los cálculos, los caminos, las fronteras, sus casas y sus palabras. Sólo así nació el poeta, en la desnudez del desierto.
Y en las afueras del desierto, encontró una casa blanca / con los zócalos azules.
El errante entró en “el sitio” y el desierto regresó con el ausente.
Las hormigas se ocultan / bajo la tierra beige.
Una lectura de Ángela Mallén para Papeles del desierto, de Jaime D. Parra
PAPELES DEL DESIERTO, de Jaime D. Parra
Prólogo: Luis Alberto de Cuenca
Ed. Los libros del Mississippi. Madrid 2023
100 páginas

















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