Las nueve musas
nueva ópera
Du Yun

Formatos híbridos en la ópera contemporánea

La nueva ópera o bien la ópera contemporánea, vive un proceso de insumisión y exploración constante, en donde se reinventa y recrea frecuentemente.

La estética empleada poco tiene que ver con tradición operística decimonónicaconsiderada como una de las más prolíficas en el mundo de la ópera ya que en la ópera actual impera la imaginación y la búsqueda por oscilar entre nuevas tecnologías, además de arriesgarse y optar por diversas posibilidades escénicas, musicales, teatrales, etc.

Si bien es cierto que en los últimos 50 años hemos tenido óperas fantásticas, que claramente tienen que ver con la tradición operística convencional, la narrativa claramente ha cambiado y con ella la estética misma. Varias de estas óperas han sido   innovadoras en su lenguaje, por ejemplo la ópera “Los fantasmas de Versalles” de John Corigliano, “Jakob Lenz”, de Wolfgang Rihm, “Lear” de Aribert Reimann, la “Ghost Opera” de Tan Dun, “Cold Mountain” de Jennifer Higdon, “Dead Man Walking” de Jake Heggie entre otras. Sin embargo, hoy en día existen óperas—sobre todo en el siglo XXI— que ya no obedecen necesariamente al formato preestablecido de lo que era la ópera tradicional. La ópera moderna pues,  puede suceder y coexistir de distintas maneras, en diversas plataformas o espacios y esto es debido principalmente, a que hay una importante inmersión en la tecnología y esta misma puede llegar a definir la dirección de la ópera del futuro.

Este el caso de la ópera “Angel’s bone” de la compositora china-americana Du Yun, Ganadora del premio Pulitzer en el año 2017, en la que utiliza una fusión de música de cámara, teatro, música pop, cabaret, ruido y varias artes audiovisuales para componer su partitura (Pulitzer, 2017) y el libreto, creado por el libretista canadiense Royce Vavrek, desarrolla el tema de trata de personas y esclavitud sexual. De acuerdo al crítico de música clásica Joe Cadagin (2018) “Du ha desarrollado un lenguaje musical esquizofrénico fracturado, que reúne fragmentos pirateados de varios estilos y géneros” y es en este tipo de híbrido escénico,  en donde la nueva ópera halla su nicho y hacia dónde aparentemente se dirige este género para alcanzar nuevos públicos.

Otro ejemplo en este estilo es la ópera “Blank Out” (2013), del compositor holandés Van der Aa, que utiliza contenidos dramáticos y se comunica con la ayuda de técnicas de proyección 3D, en combinación con actuaciones en vivo, además de material musical pregrabado y procesamiento de sonido” (Kallionpää, M., Chamberlain, A., & Gasselseder, H., 2018).

Otro método común para desafiar lo habitual en la ópera — también mencionado por los autores Kallionpää, et al., (2018)— es el “utilizar técnicas de composición algorítmica, así como introducir diferente material musical y narrativa, dependiendo […] de dónde se ubican el intérprete y los oyentes”. Y hablando de narrativa, es preciso también mencionar, que el tipo de temática utilizada en nuestro tiempo en la ópera es muy distinto al de la tradición del siglo XIX, ya que en la actualidad, se prioriza el utilizar historias reales—en lugar de historias del pasado—que nos resultan más relevantes.

El  reconocido musicólogo Nicholas Till (2004) afirma que “las dramaturgias del siglo XIX ya no sirven como vehículos con los que comprometerse con la vida en el siglo XXI”. Debido a esto precisamente tenemos cada vez más óperas que se acercan en cuanto a temática a una sociedad contemporánea.

Un ejemplo de esto es la reciente ópera ganadora del Pulitzer titulada “The Central Park Five” (2019), por del compositor americano Anthony Davis, con libreto de Richard Westley. Esta ópera está inspirada en sucesos reales y narra la historia de cinco jóvenes afroamericanos y latinos, quienes en 1980 fueron sentenciados injustamente a prisión por violación y encarcelados por 13 años  hasta ser liberados por evidencia de ADN (Pulitzer, 2020).

 

El compositor finés Miika Hyytiäinen afirma que hoy en día “las palabras [en los libretos] usadas deben ser limitadas, y sus significados cristalizados” (Hyytiäinen citado por Kallion, Et al, 2018).

Incluso hay quienes afirman que para que la ópera siga vigente, se tiene que catalogar y asumir exclusivamente como un movimiento “post-operático” (Till, 2004). Es decir, para que la ópera sea vigente, necesita alimentarse de una tradición, pero la ópera actual debe de considerarse un movimiento distinto. Porque aunque está basada en el pasado también da origen a una nueva tradición.

Ahora bien, la ópera tiene una tradición centenaria que es tal vez inquebrantable, entonces, la pregunta sería, ¿Es posible obtener nuevas audiencias y al mismo tiempo tiempo mantener interesados ​​los ya fanáticos de la ópera tradicional? (Kallionpää, M., Chamberlain, A., & Gasselseder, H., 2018).

De acuerdo a Theodor Adorno (1999, citado por Till, 2004) “la ópera se encuentra en la cúspide de todo un conjunto de valores culturales […] y continúa dominando una posición socioeconómica grotescamente inflada dentro de nuestra cultura”. Adorno también afirma que la ópera está asociada con un arte de “alta” categoría y clase. Por lo que de momento  no creo que esta asociación y tradición desaparezca del todo, aunque sí hay un movimiento muy importante de nuevos formatos híbridos, que se encuentran en una evolución constante en el mundo de la ópera.

Por lo tanto, la ópera contemporánea se encuentra confrontada con la realidad de una nueva estética y es este nuevo entorno de híbridos escénicos, en donde es preciso romper con las tradiciones. Quizás es necesario inclusive romper con el género mismo de la ópera para acudir a nuevos recursos— como librerías digitales, distintos espacios escénicos, plataformas, etc.—, ya que estos recursos pueden resultar en óperas interesantes. Sin embargo, en la nueva ópera, caben tanto la música experimental como la tradicional, así como los sonidos más transgresores existentes o los más sutiles. Pero sobre todo, la nueva ópera está ideada para los compositores que tienen el atrevimiento y el vigor para intentar un formato digital nuevo, con distintas temáticas que rompan con las convenciones y que nos acercan a una realidad más nuestra.

Por esto y todo lo demás mencionado, el género de la ópera contemporánea le resulta a varios compositores el más exquisito de nuestro tiempo.


Cadagin, J. (2017). Du: Angel’s Bone. Opera News Magazine. January 2018Vol.82, No.7

Kallionpää, M., Chamberlain, A., & Gasselseder, H. (2018). Under construction – contemporary opera in the crossroads between new aesthetics, techniques, and technologies. Association for Computing Machinery University of Nottingham, UK..doi:10.1145/3243274.3243306

Till, N. (2004). “I don’t mind if something’s operatic, just as long it’s not opera” A Critical Practice for New Opera & Music Theater”.Contemporary Theatre Review, 14 (1), February 2004

The Pulitzer Prizes, (2020). Columbia University, 709 Pulitzer Hall, 2950 Broadway, New York, NY 10027.


 

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Alfonso Molina

Alfonso Molina

Alfonso Molina (b.1980) compositor mexicano de ópera, música orquestal, música de cámara, teatro musical, música de cine y otras artes visuales, de Sonora, México.

La música de Molina utiliza elementos y técnicas expresivas del siglo XXI, así como influencias populares impulsadas desde el pasado, para crear música. Mientras vivía en Nueva York, Molina estableció numerosos trabajos de colaboración con coreógrafos, compañías de teatro y cineastas. Realizó sus estudios profesionales con Rudolph Palmer y David Tcimpidis en The Mannes Conservatory, The New School for Music y obtuvo su Maestría en Música, estudiando con Richard Danielpour y Marjorie Marryman en la Manhattan School of Music. Los estudios adicionales incluyen estudios con Samuel Zyman y Ladislav Kubik y tiene un doctorado de la Universidad de Arizona que estudia con Daniel Asia.

Sus trabajos han sido realizados en Nueva York, California, España, Brasil, República Checa, Arizona, entre otros lugares por la Orquesta de Philarmonia de MSM, la Filarmónica de Jazz, el Cuarteto de Mivos, AtonalHits, Músicos Asociados de Create New York (AMF Local 802) / RMA, la Orquesta de Cámara de Bellas Artes (OCBA), la Orquesta Sinfónica de Sonora (OFS), los jugadores de cámara de la Orquesta Filarmónica Checa y varios solistas. En México, sus obras se han realizado en el Palacio de Bellas Artes, el Museo Tamayo, entre otros lugares.

Su primera ópera titulada "Alienidad ilegal" (2014) ganó reconocimiento internacional en los Estados Unidos y en México desde su estreno en Arizona. La ópera trata temas de inmigración como la xenofobia y el derecho a la propiedad privada y recibió el Premio a la Defensa por parte de la Boston Metro Opera (BMO) y es parte de los programas educativos en curso de Boston. En 2016, se realizó en Alamos, México, como parte del Festival de Música Ortiz Tirado (FAOT). Molina también escribió un musical titulado Monarch, un musical mexicano-estadounidense, sobre Dreamers en los Estados Unidos, así como las luchas que los latinoamericanos enfrentan hoy en día en los Estados Unidos mientras son perseguidos.

Molina ha recibido numerosos premios, entre ellos, ASCAP, la Fundación Carolina, el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes de México (FONCA-CONACYT), entre otros. Sus trabajos incluyen bandas sonoras como “De Nadie-Border Crossing (2006) Ganador del Premio del Público en Sundance, Proof of Birth (2007) y otros.

Actualmente, Molina está haciendo una residencia en Barcelona España, gracias a una beca de la Fundación Carolina, en la Escuela Superior de Música de Cataluña (ESMUC), que trabaja con Artes Visuales Musicales.




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