Las nueve musas

Depresiones

Según el DSM-5 un trastorno de depresión mayor exige para su diagnóstico un mismo período de dos semanas durante el cual estén presentes cinco o más de una lista de nueve síntomas entre los que están:

  • La presencia de un estado de ánimo deprimido (tristeza, vacío, desesperanza) durante la mayor parte del día.
  • Disminución del placer o interés por las cosas.
  • Pérdida o aumento de peso y disminución o incremento del apetito.
  • Insomnio o hipersomnia casi todos los días.
  • Agitación o retraso psicomotor casi todos los días.
  • Fatiga o pérdida de energía.
  • Sentimientos de inutilidad o culpabilidad excesiva.
  • Menos capacidad de pensar o concentrarse y tomar decisiones.
  • La presencia de pensamientos de muerte recurrentes o de suicidio o intentos de suicidio o planes específicos para ello.
Depresión
Melancolía, cuadro de Edgar Germain Hilaire Degas.

Todo ello debe suponer un cambio en el funcionamiento previo de la persona y esos síntomas deben causar un malestar clínicamente significativo y deterioro en la esfera social o laboral. Nada de lo anterior puede atribuirse a los efectos de un tóxico o a una afección médica ni puede ser explicado por la presencia de un trastorno psicótico. En la historia de la persona nunca ha habido un episodio maníaco o hipomaníaco; de lo contrario cabría pensar en un trastorno bipolar.

Suele ir de la mano, en mayor o menor grado, de ansiedad. Es común en nuestra práctica la etiqueta diagnóstica síndrome ansioso-depresivo.

Fue Sir Richard Blackmore quien en 1725 rebautizó el cuadro con el término actual de depresión aunque el origen del término ya se encuentra en Hipócrates.

Hasta hace unos años se utilizaba mucho la disociación endógena/exógena referida a posibles orígenes internos/externos. En la actualidad está en desuso porque se tiende a aceptar que cualquier depresión tiene, al menos en parte, ambos orígenes.

En los niños y adolescentes este cuadro puede sufrir variaciones y en vez de tristeza pueden manifestar más bien irritabilidad. Pueden simular estar enfermos, no querer acudir al colegio, jugar menos o dejar de hacerlo, ansiedad por separarse de los padres, etc.

Hace años estuvieron algo de moda los planteamientos culturales al respecto en el sentido de afirmar que había algo en este cuadro de occidental. De algún modo se venía a afirmar que era la enfermedad de la clase burguesa, ociosa, insatisfecha, consentida y neurótica (para un acercamiento heterodoxo al tema vean alguna de las películas de Woody Allen) que era capaz de deprimirse sin aparente causación externa. En el otro extremo, las clases trabajadoras y campesinas de otros lugares del globo que, en efecto, habían sentido tristeza o desgana varios días seguidos en su vida y, sin embargo, no habían ni escuchado la palabra depresión. Más allá de reflexiones iatrogénicas (mi círculo gremial ha generado en ocasiones necesidades para de alguna forma vivir de ellas, como tantas otras profesiones liberales) el trastorno existe y se aprecia clínicamente.

En general, la literatura científica avala la idea de que el tratamiento más eficaz es el combinado de farmacoterapia y psicoterapia cognitivo-conductual.

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Pedro Rico

Pedro Rico

Pedro Rico nació en Gijón; sin embargo, se crió y creció en Oviedo (Asturias), en cuya Universidad se licenció en Psicología en 2006.

Psicólogo clínico, ha trabajado en una unidad de corta estancia, una unidad de rehabilitación y hospital de día para trastorno mental grave, centros de salud mental para adultos, infanto-juveniles y toxicomanías, servicios de interconsulta en dos hospitales generales con incidencia en apoyo a la Oncología, un centro de atención primaria, un centro de daño cerebral y un centro psicogeriátrico.

Me formé en la utilización de técnicas provenientes de las escuelas más importantes, como el conductismo, el cognitivismo, la terapia familiar y sistémica o las perspectivas más filosóficas y humanistas.

Tuve la oportunidad de poner en práctica dichos conocimientos, así como dirigir terapias grupales orientadas a diferentes patologías.

Este recorrido desembocó en mi paso por la Unidad Asistencial de Formación e Investigación en Psicoterapia del Hospital Universitario La Paz en Madrid. Esta unidad articula un programa formativo para psicólogos y psiquiatras basado en la integración de conceptos y herramientas de las perspectivas más válidas en la atención a la salud mental en diversos servicios asistiendo a personas ingresadas por distintos motivos médicos, a familias y a grupos.

Cuaderno de bitácora de una cuarentena




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