Las nueve musas
Creador

Creador versus creativo

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“Creatio ex nihilo” llamaba el mundo antiguo a la capacidad de crear desde la nada. Un poder sólo atribuible a Dios. Nosotros, sus criaturas, no podemos imaginar la nada ni pensar la inexistencia. Mucho menos podemos enfrentarnos a la idea de un todo que abarque sin limitación. Por lo tanto, el creativo no obtiene un producto de la nada, sino que, partiendo de lo que está a su alcance, consigue transformarlo en otra cosa diferente de lo que ya preexistía. Tal vez podamos hablar de un dios creador y una criatura innovadora.

Creativo
Creativo

Lo que no deja lugar a dudas es que los pilares de nuestra realidad fueron construidos creativamente por la ciencia, la tecnología, las religiones, la filosofía o las artes. Obras asombrosas, invenciones y transformaciones en todos los campos nos han traído hasta este presente histórico. La creatividad es una clave humana que no podemos obviar, aunque no sea fácil averiguar de dónde saca el creativo, como por arte de magia o por influjo divino, sus creaciones.

Si nos asomamos a la historia, el concepto CREATIVIDAD evoluciona a lo largo de los siglos tratando de responder a preguntas cada vez más exigentes. ¿Es la creatividad un don celestial, un rasgo de la personalidad, un entrenamiento que nos permite hacer ilusionismos, una actitud frente a lo establecido, un impulso que puede o no desarrollarse?

Vamos a rastrear, brevemente, esta evolución del concepto desde la Grecia clásica hasta nuestros días:

Dijo Aristóteles: “La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica”.

Se hablaba de inteligencia, conocimiento y destreza porque en la Grecia clásica (S. V y IV a.c) se carecía del concepto de creatividad. A pesar de que la filosofía vivió el momento más innovador de la historia humana, la palabra para designar la acción de “crear” era KATASKENÉ – (κατασκευή), que significa “fabricar”, porque lo que se valoraba en el autor era la maestría, o destreza, y no la originalidad o la individualidad. Basándose en su teoría mimética, o sea, imitación de la naturaleza como modelo, los autores eran instruidos por maestros conocedores de normas y cánones para alcanzar la perfección natural.

La Roma Clásica (hasta S. V d.c) compartía este pensamiento, aunque concediendo espacio para la fantasía creativa (como dijo Filóstrato: “La poesía y el arte tienen en común la imaginación”) y también se valoró la valentía, lo que dio en llamarse “audacia” por la famosa expresión de Horacio: “quod libet audendi» (que yo quiero ser audaz).

Fue en el Renacimiento (S. XV y XVI), cuando los autores comenzaron a ser conscientes de su independencia, libertad y personalidad. Miguel Ángel dijo: “Vi al ángel en el mármol y tallé hasta que lo dejé en libertad”.  El artista ya confiaba en su propia mirada. El pintor Rafael dijo que adaptaba el cuadro a su pensamiento; Leonardo, que utilizaba formas inexistentes en la naturaleza; Zuccaro, que el artista configuraba nuevos paraísos; Cesariano llegó a decir que los arquitectos eran semidioses.

Creatividad
Zuccaro pintado por Fede Galizia

En esta época se produjo una gran demanda de obras, ya no sólo para las iglesias sino también para las Cortes, los mecenas, los nobles y los burgueses. El autor ya no escondía su sensualidad y dejó de ser anónimo. Por eso, los renacentistas probaron varias expresiones como «excogitatio», término que significa invención.

A lo largo del siglo XVIII, el concepto de creatividad, aunque todavía sin nombre, empieza a ampliarse a otros sectores, como el científico. La imaginación y la inspiración son cada vez es más valoradas. Goethe dijo: “Die Kunst ist eine Vermittlerin des Unaussprechlichen” (El arte es un mediador de lo inexpresable). Y Víctor Hugo: “La libertad es, en la filosofía, la razón; en el arte, la inspiración”

Podríamos decir que en el siglo XIX se consolida la figura del autor-creador. No se olvidan del todo los parámetros tradicionales de naturalismo y destreza, pero se imponen la libertad, la experimentación y la originalidad.

Sin embargo, el término “creatividad” no aparece en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española hasta 1.970, nacida como neologismo del inglés “creativity” (que en 1875 menciona un tal A.W. Ward en uno de sus libros refiriéndose a la creatividad poética de Shakespeare).

La creatividad se asocia en nuestros días con la novedad y con lo lúdico. Konrad Lorenz dijo: “¿Qué hace el científico en el laboratorio si no jugar?”. Se enriquece con la acepción de energía mental, definida de distintas maneras por diferentes autores (impulso, imaginación constructiva, pensamiento divergente, flujo de energía) y se le exige que cumpla la función de necesariedad social.

LA HISTORIA DE LA CREATIVIDAD marca una parábola que parte de la imitación o copia de la naturaleza y persigue la conquista de un universo de libertad para la expansión del espíritu humano. La creatividad, innovadora, constructiva y transformadora es el motor de la evolución cultural.

Quizás debemos concluir esta reflexión diciendo, ¿por qué no?, que Dios es el responsable de la Creación, pero tú eres el encargado de la creatividad.

(Fragmento de la conferencia ofrecida

en el Museo de Bellas Artes de Álava,

dentro del ciclo “Hablemos de Cosas”,

coordinado por Guadalupe Serrano Berrotarán).

Ángela Mallén

Ángela Mallén

ÁNGELA MALLÉN (Alcolea del Río, Sevilla). Poeta, narradora y aforista. Actualmente reside en Vitoria.

Licenciada en Psicología Clínica por la Universidad de Valencia. Con estudios de Filología y Pedagogía. Ha trabajado como funcionaria, profesora de alemán y traductora.

Ganadora del Premio Internacional de poesía “Juan Bernier” del Ateneo de Córdoba con el poemario En el parque de las jacarandas (2017). Ganadora del II Premio “Leonor de Córdoba” con el poemario Courier -Los trenes del Sur- (2003). Finalista en el Premio Internacional “Poesía Amorosa” del Círculo Bellas Artes Palma de Mallorca con Ángel o Diávolo (2007) y en el XXXV Concurso Internacional de Cuentos “Hucha de Oro” con Los leucocitos de Aurora y Rosalino (Madrid, 2008).

Otras publicaciones en poesía: Palabra de elefante (2007). La noche en una flor de baobab (2009). Cielo Lento (2011). Novela: Los caminos a Karyukai (2005). Narrativa breve: Bolas de Papel de Plata (2014), Entretanto, en algún lugar (2020). Aforismo: Microorganismos (2022).

Como coordinadora del taller de Escritura Creativa de ASAFES dirigió el Proyecto Vectores y la publicación de la antología Como crecen los lirios en el agua (2017).

Ha colaborado en numerosas revistas literarias nacionales e internacionales y ha participado en más de una quincena de antologías, como, por ejemplo, La escritura plural -Antología actual de Poesía Española-(Ars Poetica (Oviedo 2019). Ha sido invitada a numerosos festivales, eventos y ciclos poéticos (Cosmopoética, Poetas en Mayo, Cita con la Poesía…). Ha dirigido el Club de Poesía Vital-Obra Social de Fundación-Vital-Fundazioa y el taller de Escritura Creativa de ASAFES. Ha impartido cursos de poética en la UPV/EHU (Universidad del País Vasco).

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