Maestro Joel
—Tenemos llamada —dijo el maestro Joel—. ¿Quién habla? ¿De dónde…?
—Barrio El Salado… soy Maribel —la voz sonó lejana, timorata.
—¡Alegría, hijita de Dios! Dame tu fecha de nacimiento, la mano al corazón.
Al escucharla continuó en el tono conveniente a su propósito.
—Me la tienen alumbrada, claveteada. ¡Hay mucha envidia a su alrededor!
Un silencio cabizbajo, suplicante aguardaba.
—Juegue este número y me visita mañana. El talismán sagrado y unos baños le darán prosperidad. Vaya con Dios, hermana. ¿Tenemos llamada?…
Y colgó Maribel.
¡Alumbrada! ¡Claveteada! Desvelada pensando qué empeñar en la mañana para pagar por sus afamados servicios.