Arte o sacrificio
Terminada la obra la exhibes, la das a leer o a escuchar. Y me pregunto cuántos soles, sinsabores se han consumido en el proceso, cuánta vida le ha sido robada al autor. Luego serán el desprecio, la alabanza, la gloria eterna o el olvido postrero. Y pienso qué justifica el arte: ¿ha evitado una guerra? ¿Salvó acaso a un puñado de la enfermedad? ¿Han erigido por obra suya un camposanto inhabitado?
El arte es apenas un mecanismo que libera al iluso, sensible, irredimible desdichado, de morir por dentro. Y como el mundo está lleno de gente así, vale la pena.