Los zapatos
Los hicieron filar para que se fueran acercando. En una mesa —las cajas apiladas— las muñecas aguardaban por abrazos. En la otra, los carros; ya imaginaban, correteando por ahí, mil aventuras.
Sus corazones saltaban emocionados: era el primer regalo de navidad, quizás el único que recibirían ese año. Un señor sonriente, encorbatado, y una mujer entusiasta los estaban entregando. Los papás, mientras, charlaban sentados.
La fila era un coro de risas y agitación. Para Yamile —la mirada avergonzada—, una dolorosa procesión. Al recibir su muñeca, sonrió apurada, sin ganas; no podía dejar de pensar en lo rotos que estaban.