Dice el lorito
«Me cansé de sus andanzas; del enigmático parche, la mirada perversa y las falacias. Me harté del bullicio de las escuadrillas, las imprecaciones a babor y estribor; de las borracheras, las carcajadas grotescas; del maligno tablón de iniquidades, de las tempestades en noches eternas; de las dagas y mosquetes prepotentes, la pata de palo azarosa. ¡Basta ya!, me dije. No más la ridícula galletita subrepticia que compensa las cartas fraudulentas. Entonces me largué a volar.
»Hace poco le colgaron una soga al cuello. Las olas murmuran, el océano se agita de nuevo.
¿Será que se alegran? O acaso… ¿planean venganza?».