Baloncesto
A fuerza de practicar ya eres todo un experto, apuntas y encestas una y otra vez. Recreas un escenario para tu gesta, ese lanzamiento memorable. Besos y aplausos. Te imaginas un personaje, una historia y te preguntas si algún día harás realidad tu sueño.
Sentado al escritorio, tecleas en la vieja máquina Underwood (sí, eres uno de esos románticos empedernidos). Te esfuerzas en afinar unas líneas inspiradas que escapen de la monotonía y honren la ortodoxia gramatical. A las once, por lo general, el cesto de la basura revienta. Bostezas. Te levantas confiado en que mañana, por fin, lograrás acertar.