Alicia a través del espejo
A Alicia Pérez
In Memoriam
Los créditos comenzaron a deslizarse lentamente como ascendiendo al cielo. Entonces me acordé de Alicia.
Alicia pintaba, bebía café oscuro y fumaba… mucho. Tenía por mascota un hámster que apuraba el tiempo en la rueda sin poderlo alcanzar. El tiempo, ese cruel bandido que asalta la vida en sus manecillas traperas, nos privó temprano de sus lienzos y pasteles, de su agradable y relajada conversación. Sus pinturas eran ese país de las maravillas adonde solía escapar. Sus cabellos rizados, su sonrisa tranquila, su diálogo pausado atravesaron el espejo opacado por el ominoso tiempo. Tiempo que hace muchos años osara robarla.