Trastorno por atracón
—Vamos, yo invito —dijo Andrea.
Bajaron del gimnasio al nivel de parqueaderos, vestidas con leggins y brasieres deportivos. El espejo del ascensor se topó con la imagen de Carla, una mujer joven, de piernas bien contorneadas, glúteos y senos henchidos de orgullo, acompañada de…
—Una omelette de espinacas y jamón y un batido de frutas especial.
—A mí una avena.
Consumidos los alimentos y los comentarios insustanciales, otro pedido surgió en boca de Andrea:
—Un panzerotti de queso y champiñones, otro batido y una galleta de chocolate.
Las mujeres se marcharon al terminar. Andrea en su convertible, henchida de soledad.