Rabo de paja
El pato Donald lucía un vistoso copete de plumas amarillo. Era curiosa su manera de andar: el rabo, lo tenía de paja.
Un encuentro inquietante con otro animal lo desvelaba. Llegado el día, cada uno apareció por su lado. Al verlo se amedrentó un poco: se trataba de un Pit Bull impetuoso y engreído como él. Ambos poderosos, cada uno a su manera.
Todos rieron cuando el indiscreto Donald trompeó al Pit Bull con su rabo de paja. Más que sorprendidos, quedaron alarmados. No era la primera vez que el pato fanfarrón alborotaba el mundo al agitar irresponsable su plumero.