Cumbia caliente
Concluido el ciclo impecable de la lavadora, las prendas, felices en el tendedero, ejecutan la más vistosa coreografía. Despercudidas y oliendo a bueno bailan una cálida cumbia impulsadas por el viento que se alegra con ellas y las acompasa en dos tiempos.
Muy pronto las cuerdas callan; el pentagrama, que oficia de tendedero, enmudece. Más rápido de lo que ellas quieren unas manos hacendosas las reclaman: las palpan demasiado calientes. Una a una, son retiradas en el cesto, obligadas a la oscuridad del guardarropa y su olor a encierro. Ellas no entienden que el sol, por esos días, calienta demasiado.