Tribulaciones de un escritor
No soportaba los ruidos, los goznes hirientes, la puerta que rastrilla el dintel; los tacones punzantes, la tos que desgarra en aludes, el murmullo acompasado de una voz; la palabra violenta, la tormenta que obnubila los destellos, la mínima llovizna con su grito asordinado en el asbesto; el silbo agudo, incisivo, empalagoso en la oreja; el feroz zumbido del zancudo, el vecino aprendiz de saxofón y sus vientos lastimeros; la moto que cruza con estrépito retando al Guinness de los decibeles; la goma obsesiva del borrador, el sonido que arruga la hoja, el estruendo de las ideas llenando el tarro.