Fuera de lugar
1
Corría en su mente la idea obsesiva: entrar por el sótano… tomar el ascensor, piso dieciséis… subir uno más por la escalera hasta la terraza donde nadie debería haber… Finalmente, superar la baranda de protección.
2
«Pocas veces subía a la terraza a observar. No era sitio para rondas, pero esa mañana quise echar una mirada. Desenfundé el revólver al oír ruidos: era el doctor. Comprendí de inmediato. No quiso escuchar y me le fui encima sin pensarlo. En el forcejeo la gorra cayó al vacío y mi arma se disparó. Ahora lo llevan esposado y yo me marcho, eternamente confundido».