Correas tensas
Llegaron. El corazón de Pirata, el Bull Terrier, saltaba emocionado, la lengua de chicle ondulando sin cesar. Sonó el timbre y tras la puerta, un ladrido: Paloma, la Poodle blanca con su chompa rosada en crochet, desesperaba por salir. La chica debió apurarse al tensarse las correas.
En el parque, un Pitbull negro olfateaba a Paloma. «¡Quieto —advirtió la chica—, con ella nada!». El animal rastrilló con las patas, enfiló peligroso el hocico. Pirata le mostró los colmillos, gotas rodaban de su lengua. Las voces gritaron alarmadas, tensas de nuevo las correas: «¡Gavilán!».
Todo se calmó. Luego llegaría Predador.