Códigos y barras
Año 2035. Aprovechando la moda irrefrenable de los tatuajes, y la asombrosa tecnología, el gobierno implementa un nuevo mecanismo de identificación ciudadana: a los niños recién nacidos (y a los adultos, progresivamente) se les graba un código QR indeleble justo en la frente. Adiós huellas digitales, adiós reconocimiento facial, cédulas de ciudadanía, trámites, demoras. En adelante, nadie deberá preocuparse por extraviar su documento. Se podrá acceder de inmediato a la historia clínica y familiar, hacer seguimiento laboral, crediticio, judicial… Por motivos técnicos —razones dérmicas— se excluyen los ancianos.
Muchos marchan indignados, pero acaban recluidos tras un inoperante código de barras.