Tiene su pepa el aguacate
Nos detuvimos a almorzar en un restaurante del pueblo: los comensales miraban la televisión. Hablaban del aguacate Hass, el “oro verde” cultivado en la tierra en que andábamos. No faltó en la ensalada, claro.
«Por su creciente demanda —decía el reportero— quemaron los bosques para aumentar la producción…
—Delicioso, pura mantequilla, ¿verdad? —dijo David.
»Requiere grandes cantidades de agua y mucha madera para transportarlo…
—La verdad, empieza a saberme mal —dije.
«Alcanza precios exorbitantes, por eso muchos agricultores han relegado los cultivos tradicionales…».
Nos fuimos sin acabar la ensalada. La pepa de ese aguacate se nos atascó en la garganta.