Películas
Me las hago todo el día, de distintos metrajes: Un arma se dispara, el anciano resbala, un avión cae, la presa se desborda, el sol se disuelve en migajas y abrasa la tierra… Las consecuencias, generalmente, son funestas. Imágenes terribles, sí, pensamientos obsesivos que emanan espontáneos de mi cerebro magnético y atraen como imanes. Temo un cortocircuito de tanto proyectarlas.
De pronto, clic: mi mente se apaga y quedo sumido en un negro intenso; entonces puedo descansar. Luego llega alguien con un control en la mano y las enciende de nuevo. Me pregunto cómo de tanto hacerme películas no enloquezco.