Miopes
«Entiende, Pipe, tienes gafas. No puedes jugar al fútbol».
El niño contuvo una lágrima. Era su cumpleaños y había anhelado ese balón desde que viera a Cristiano hacer aquella finta imposible. Ahora sus padres salían con semejante regate: «¡mira qué lindo microscopio, hijo! ¡Podrás ver insectos, bacterias, cosas increíbles!». Pero al “científico” del salón no le interesaba. Cuando jugaba en la arenilla del colegio soñaba lucir algún día la camiseta del Real.
Hasta que un día le sacaron la roja: era imposible ocultar los lentes destrozados. Al parecer, ellos nunca supieron de los futbolistas ciegos que competirían en las paralimpiadas