Las nueve musas
rezar

Rezar es una actividad la cual desde pequeños nos enseñan a realizar sin explicarnos su sentido real.

En la mayoría de las ocasiones se reza para que D/os o los dioses solucionen los problemas, dejando la responsabilidad de los propios actos a las deidades, soltando y dejando que estos sean enmendados por los dioses, semidioses o santos, quedándose en la mente la creencia de las mitologías donde el destino dependía de sus decisiones, sin embargo, rezar va más allá de ser una simple actividad, especialmente porque se fundamenta en la esperanza, pero, esta voz no implica esperar sino tener claro que la vida y la existencia tienen su fortaleza en las propias decisiones y no en el carácter voluble de los dioses mitológicos. Siendo esta la diferencia entre la mitología y la religión, la primera se edifica en el destino, el hombre no tiene voluntad, en cambio la religión se fundamenta en el libre albedrío, en la esperanza de que el Hombre tenga la sabiduría para actuar responsablemente.

sentido realRezar tiene su origen en el latín recitare, al formarse del prefijo re reitera la acción de citar, de poner en movimiento la palabra, este movimiento crea una energía con el universo la cual se une con los siete lenguajes del ser humano (corporal, emocional-sentimental, sensorial, instintivo, racional-intelectual, sexual y espiritual). Esta raíz latina se relaciona con la indoeuropea Kei, que también significa poner en movimiento, hacer mover y se une al griego Kinein mover o Kinesis movimiento, es así que el acto rezar no se realiza para dejar que las deidades realizar el trabajo que el ser humano debe de realizar, sino que rezar es un acto que se hace con todo lo que es el ser humano para unirse con la vida, con la existencia y ambas con el universo.

Cuando una persona reza retorna a sí misma al encontrarse con su origen, la mente se expande y se une con los lenguajes mencionados, es en cada rezo donde el ser humano toma conciencia de lo qué es, para lo que fue creado y sobre todo, entiende cómo actuar, por esta razón, rezar se  aleja de la actividad de creer y de tener confianza, porque rezar no es una actividad que filosóficamente sería el accidente, rezar es una acto que da potencia, es decir, un movimiento el cual hace fluir una energía que limpia, purifica y fortalece.

Además de esta circunstancia, Rezar une la trinidad o triada religiosa, Palabra, Escucha y Silencio. Cuando el ser humano reza, se expone a sí mismo, se escucha y guarda Silencio en espera de la respuesta de D/os, por ello, este acto conlleva una gran responsabilidad, porque al rezar se acepta ante lo sagrado que se debe de trabajar interiormente para resolver, ofrecer y sanar, quien reza desde la fe concibe que la espiritualidad es el acto que mayor trabajo necesita.

acto de rezarA lo largo de la historia de las religiones se han instituido rezos para acercarse a la divinidad, para pedir, agradecer, sin embargo, si este acto  no se realiza desde la fe se convierte en una actividad de irresponsabilidad, es decir, rezar desde la confianza  y la creencia pretenderá que lo divino resuelva los problemas, las circunstancias  y cada una de las actividades que el ser humano hace dañando a otro, esto desgraciadamente ha sido promovido por el mal enfoque  y entendimiento de una de las más bellas religiones como lo es el cristianismo católico, por ejemplo, los santos, quienes simplemente son ejemplos de vida, muestran al creyente que quien hace de la religión una forma de vida puede llevar una vida y existencia desde la bondad, la verdad, la alianza, el amor y la misericordia, palabras sagradas de cada una de las religiones, no para ser adorados o para ser intercesores, creer esto provoca que las personas se alejen de la responsabilidad de sus actos, así, por ejemplos, poner a san Antonio de cabeza, o ponerle candados a san Ramón para eliminar chismes, hace que el creyente se lave las manos creyendo que D/os y los santos le resolverán su problema, pero esto, corrompe el acto del rezo, porque las enseñanzas de los Libros Sagrados demuestran que la falta de responsabilidad es la causa por lo cual el ser humano fue expulsado del paraíso.

Para el judaísmo, la caída no tiene relación con la mujer ni con la lujuria,  sino con la falta de responsabilidad, porque cuando D/os pregunta a Adaham, ¿cómo sabes que estás desnudo?, el hombre culpa a la mujer, la mujer a la serpiente y está a D/os, ante esta falta de conciencia de los propios actos, D/os expulsa al ser humano, porque quien culpa a su semejante de su propia falta no puede ser parte del paraíso o del Reino de D/os. Como se puede ver, este texto narrado en el Séfer Bereshit o Libro del Génesis no narra una historia del tiempo, sino una enseñanza ética, la cual da respuesta a la interminable pregunta, ¿Si existe D/os por qué existe el mal?, la respuesta es porque la voluntad y los actos del ser humano así lo han querido, D/os no tiene nada que ver en estos actos.

Este proceso de conciencia y de reencuentro con uno mismo lo otorga el acto de rezar, llegando a su clímax cuando la persona se somete a D/os y acepta que todo lo se vive y experimenta será para bien porque viene de D/os y aunque no se entienda en el momento con el tiempo se comprenderá, pero este entendimiento conlleva más trabajo en cada uno de los siete lenguajes, porque implica poner atención en todo, porque D/os siempre responde sobre todo en lo más pequeño y quizá por decirlo así insignificante, de esta manera al analizar las principales oraciones de las religiones comprenderemos el sentido y la fortaleza ética no moral que conlleva el acto de rezar.

En el budismo cuando se pronuncia OM MANIPADME HUM, se crea un trabajo interior el cual significa:

  • Om – meditación para depurar del orgullo y del ego, sanando para llegar a la sabiduría
  • Ma – paciencia para purificar de la envidia y de la lujuria, obteniendo la unión con la compasión
  • Ni – la disciplina para purificar la pasión y el deseo y así crear calidad y verdad en cada acto del cuerpo, del habla y del pensamiento.
  • Pad – sabiduría para expiar de la estupidez y los prejuicios, creando empatía y ecuanimidad.
  • Me – la generosidad la cual purifica y libera de la ambición del poder y de la pobreza espiritual, construyendo la dicha.
  • Hum – la diligencia para alejar del odio, de la ira, de toda violencia que produzca agresión, haciendo resurgir la compasión.

En el hinduismo la voz OHM se recita para entrar en contacto con la divinidad, no sin antes realizar ofrendas, particularmente comida para los necesitados. Otra de las palabras con las cuales comienzan los rezos es Shanti, es decir, Paz, la cual significa un compromiso en donde cada acto se realice a través de la paz ante uno mismo y ante otro ser humano, de ahí la importancia del yoga, el cual puede considerarse un rezo que comienza en el cuerpo y el cual recorre los siete lenguajes.

En el judaísmo el rezo central es Shema Israel IHVN Eloeinu, IHVN Ejad,, es decir, Escucha Israel, Adonay es nuestro Señor, basado en el libro del Deuteronomio, es decir, escucha a tu D/os, en tu interior, en tu semejante. Por otra parte, recuerda amar y cumplir con responsabilidad los preceptos o mandamientos.

El cristianismo tiene como rezo central el Padrenuestro, en donde al pronunciarlo se crea toda una responsabilidad social, porque al mencionar D/os es mi padre, inmediatamente se acepta que el semejante es mi hermano y ante ello se tiene una responsabilidad con todo su acontecer.

El islam, al comenzar con la Basmala, en el nombre de D/os el Clemente, el Compasivo, el Misericordioso, recuerda la responsabilidad de hacer todo a partir de la clemencia, la compasión y la misericordia, porque si D/os actúa de esta manera con mayor razón el ser humano.

Como se puede percibir, en cada una de las religiones el acto de rezar se aleja de la pasividad, rezar lleva a la acción, a trabajar, porque las bendiciones sin trabajo no existen.

Rezar otorga al creyente la humildad y la honestidad para trabajar desde la verdad, alejándose de la soberbia, la vanagloria y el deseo de poder.

Rezar es un acto revolucionario, cercano a la verdadera anarquía, porque rezar hace al Hombre consciente de sus responsabilidades para sí mismo, para su comunidad y para el mundo.  El ser humano que reza no necesita de leyes, de un Estado, ni de un gobernante que le solucione la vida responsabilizándose por él, quien reza tiene claro lo que debe hacer para el bien de su comunidad, esto es el origen de la anarquía, demostrarle a un Estado, a un gobierno que no es necesario.  Así lo enseña el libro de Samuel, cuando el pueblo le pide a Samuel un rey, este profeta les dice, pero, para qué queréis un rey, este les quitará sus riquezas, sus tierras, sus mujeres, ¡Queremos un rey!, insiste el pueblo, así D/os le dice, dales lo que quieren, no te niegan a ti sino a mí, es decir, al negar a D/os, se aleja el hombre del rezo y de la responsabilidad hacia el otro. Es importante entender las palabras de los profetas cuando rezan y hablan para concebir la fuerza que tiene el rezo. Este dejar de rezar encuentra su sentido en la Muerte de D/os de Nietzsche, quien ha leído toda su obra más de una vez, particularmente la Gaya Ciencia, comprende que la muerte de D/os, la cual tiene su raíz en el jasidismo, implica que D/os muere cuando se hace a un lado, se ignora o se olvida la responsabilidad hacia el otro.

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Por otra parte, los momentos de oración otorgan al ser humano un tiempo para comprender que el mundo continúa a pesar de que uno se pare, dándole valor a las palabras de Confucio al exclamar en ocasiones lo que le toca al ser humano es no hacer nada, por esta razón muchos rezos se han convertido en mantras, porque la repetición otorga concentración, un retorno a la raíz, al principio proporcionando fortaleza para volver a comenzar desde el trabajo.

Quien reza crea un camino de trabajo donde la vida se entrelaza con la existencia, donde las emociones y los sentimientos se entretejen con la sexualidad y la razón, donde los instintos se expanden en la espiritualidad. Quien reza, escucha la voz de la naturaleza, de la Creación, de los seres vivos y por ende del ser humano, y quien escucha percibe al otro y quien observa al otro ya no puede dejar de tomarlo en cuenta, quien reza desde la fe trabajara día con día para crear un mundo donde cualquier realidad se dignifique. Quien reza trabajará para no criticar, para no abusar de su prójimo, trabajará para alejar de su interior cualquier acto de maldad. Quien reza sabe que cada amanecer implica trabajar en sí mismo para crear una comunidad armónica. Todo aquél que reza desde la fe y el enamoramiento hacia D/os, sabe que sus palabras no son para dejar a la divinidad el trabajo, sino que reza para que lo divino se introduzca en sus siete lenguajes soltando todo lo que carga, porque sólo de esta manera se tendrá la pureza para comenzar cada día. Quien reza sabe que quien se burla retando a que D/os solucione un problema no ha entendido que el amor comenzando con el propio tiene su origen en el trabajo, la responsabilidad y la honestidad.

Por ello, Marianne Williamson escribió, Todas las mañanas, al despertar, podemos bendecir el mundo. Podemos orar para lograr ser hoy los seguidores de algo realmente sagrado y verdadero. Podemos respirar profundo y entregarnos al Plan de D/os por toda nuestra vida. Y, cuando lo hagamos, experimentaremos los milagros.

El acto de Rezar tiene en sí mismo la explicación de por qué amar a D/os pertenece a la religión y a la neurociencia y no a la filosofía, siendo parte de la respuesta que la filosofía es idealista, se queda en la pasividad, en la mente, en cambio la religión es utópica, y la utopía provoca y conlleva trabajar cada día, y porque rezar abre canales cerebrales donde el cerebro tiene reacciones que la ciencia aun no puede explicar creando una unión con el misterio de D/os…

La revista agradece sus comentarios. Muchas gracias
Martha Leticia Martínez de León

Martha Leticia Martínez de León

Martha Leticia Martínez de León

Hermeneuta en Libros Sagrados y Lenguas Antiguas.

Maestra en Ciencias Bíblicas y Hebreo Antiguo. Maestrante en Estudios Judaicos por la Universidad Hebraica. Licenciada en Ciencias Religiosas por la Universidad Pontificia de México. Especialidad en islam por la Universidad de Al Azhar de El Cairo, Egipto.

Especialidad en el Pensamiento del Papa Francisco y el Libro del Apocalipsis por el Boston College.

Especialidad en Música Contemporánea (Piano-guitarra).

Generación XXXII de la Sociedad de Escritores Mexicanos (SOGEM).

Ha publicado treinta y siete libros en México, España, Estados Unidos e Italia en diversos géneros literarios y teológicos.

Conferencista a nivel internacional.

Creó y desarrolla la teología del Silencio y de la Carne la cual entrelaza con la investigación mística, científica y musical bajo el nombre de “Lectura gemátrica, pitagórica y cuántica del Séfer Bereshit 1-3 -Hashem se revela a través del Big Bang-

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