Las nueve musas
pensamiento marxista

Opio del pueblo: ¿Marx? ¡No!, palabra de Dios

promocionamos tu libro

A lo largo del tiempo y a partir del pensamiento marxista se ha enfatizado la frase “la religión, como opio del pueblo”, la cual ha sido utilizada miles de veces para desacreditar creencias y a la Iglesia católica

Opio del puebloEl problema principal, es que esta frase se sustrae y se maneja de una manera individual dejando atrás el contexto del cual viene, el otro problema es que se ha utilizado para criticar a la Iglesia, sin tomar en consideración que religión no tiene que ver con el concepto Iglesia -Magisterio, porque así como se puede amar a Dios sin tener una religión, se puede seguir una religión sin ser parte de una Iglesia, entonces, ¿cuál es el significado de esta frase? Y por otra, ¿no se está malinterpretando esta frase al confundir religión con religiosidad?

Antes de entrar al tema de origen, es prescindible explicar el contexto de la frase, la cual Marx escribe en la Contribución a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel, en 1843/4. En este texto dice:

“La miseria religiosa es a la vez la expresión de la miseria real y la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el sentimiento de un mundo sin corazón, así como el espíritu de una situación sin alma. Es el opio del pueblo. Se necesita la abolición de la religión entendida como felicidad ilusoria del pueblo para que pueda darse su felicidad real. La exigencia de renunciar a las ilusiones sobre su condición es la exigencia de renunciar a una condición que necesita de ilusiones. La crítica a la religión es, por tanto, en germen, la crítica del valle de lágrimas, cuyo halo lo constituye la religión. Renunciar a la religión en tanto dicha ilusoria del pueblo es exigir para éste una dicha verdadera. Exigir la renuncia a las ilusiones correspondientes a su estado presente es exigir la renuncia a una situación que necesita de ilusiones. Por lo tanto, la crítica de la religión es, en germen, la crítica de este valle de lágrimas, rodeado de una aureola de religiosidad”.

Pero, ¿en qué sentido la religión es un opio?, porque así como el opio es una droga que adormece y causa adicción provocando la destrucción de la persona, por otra parte, el opio es un extracto natural que se ocupa en la medicina para aliviar dolor.

Ahora, bien, si reflexionamos sobre la critica hecha y nos dirigimos a la esencia original de las palabras comprenderemos que existe una diferencia clara entre religión y religiosidad, ya que esta última nos lleva a comprender que el conflicto no es la religión sino la manera en la cual el Hombre la interpreta y la utiliza, es decir la religiosidad con la cual actúa, así, criticar la religiosidad nos acerca a lo desarrollado por una Iglesia, doctrina o Magisterio, pero no a la esencia de lo trazado en los Libros Sagrados.

Existe un dicho que dice: Dime como rezas y te diré como es tu fe y tu comportamiento con tu prójimo, así la frase de Marx: la crítica de la religión, es en germen, la crítica de este valle de lágrimasrodeado de una aureola de religiosidad, tiene un sentido claro de juicio hacia una parte de la sociedad hipócrita que ha alterado el orden de lo sagrado para su conveniencia, haciendo de Dios y de la religión, sea cual sea, religiosidad.

Las religiones en su pureza, ¿cómo podrían ser el opio de los pueblos?, en su naturaleza las religiones, son caminos, enseñanzas para el ser humano que  lo hacen pensar, reflexionar, y le demuestran la diversidad y belleza de la realidad a través de símbolos, mitos, poesía, historia, son un regalo del tiempo para conocer pueblos, pensamientos antiguos, donde se reaviva el sentido de la Creación y la importancia de los seres vivos en la vida del ser humano, religiones como el Hinduismo, el Budismo (aunque es filosofía más que religión), el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam, las cinco grandes religiones de las cuales se tiene registro y testimonio a partir de libros sagrados como los Vedas, el Tanaj, la Biblia, el Corán, de las cuales han surgido las religiones, de qué manera podrían ser un opio que adormece, cuando es por estos libros que se tiene un conocimiento histórico, antropológico, lingüístico, y donde la belleza se hace presente tanto que a partir de ellos se han creado las más bellas obras de arte. El cine, la literatura, la pintura, la música, la arquitectura, el teatro, han tomado como base pasajes de estos libros.

Es claro que para quienes no toman las palabras al pie de la letra y saben interpretar la enseñanza, el mensaje y la reflexión, la religión se convierte en un fundamento que ayuda a construir un camino en base a la justicia y la búsqueda de la verdad, pero para aquellos que no se sumergen en el conocimiento, y no dudan ni se cuestionan quedándose sólo con lo que deja trazada la tinta en el papel, la religión se convertirá en religiosidad y no sólo eso sino que utilizará las palabras para crearse una realidad conformista que no tiene interés en buscar ni en desarrollarse como ser humano, pero esto no sólo sucede con los creyentes de cualquier religión, pasó y sucede con todos aquellos que convirtieron el pensamiento marxista en una idolatría sin profundizar en los textos, en sus fuentes y en los pensadores de quien se apoyaba.

Esto significa que así como el opio puede sanar si se toma con conciencia, o destruir si se utiliza sin una causa o razonamiento, de la misma manera una religión que no se lleve a cabo con el conocimiento, profundidad y búsqueda caerá en religiosidad, y una doctrina que no se conozca y de la cual sólo se tomen líneas sin conocer el contexto, se volverá fanatismo y terminará siendo absolutismo.

Es necesario comprender que cada persona tiene una gran responsabilidad en lo que habla y expone, las palabras sanan o destruyen, dan conocimiento o sumergen en la ignorancia, ofrecen paz a un pueblo o alterar su estabilidad. La opinión de cada persona es sagrada, no sólo porque se está ejerciendo el libre albedrío, sino porque se da la posibilidad de enseñar y aprender del otro.

Espacio disponible

Por esta razón  cuando se habla de un tema es preciso tener un conocimiento sobre lo que se está diciendo porque, ¿alguien que nunca ha leído el Corán, la Biblia, los Vedas, tiene el derecho de hablar sobre la religión, o aquél que no ha profundizado en el pensamiento de Marx, Hegel, o  Feuerbach, debe hablar de su pensamiento?, ¿acaso esto no es una traición?, es claro que se tiene el derecho, pero, ¿se debe?, ¿no es también una manera de actuar que tiene las consecuencias de un opio mal utilizado?

Pero este tipo de opio no tiene su nacimiento en estos pensadores, esta crítica está implícita en los Libros Sagrados y en la esencia de las religiones, pero no se basa solamente en las instituciones religiosas, sino en todos los actos humanos que alteraran la justicia y la búsqueda de la verdad, porque la religiosidad no es sólo lo que daña a una sociedad, sino también la indiferencia ante el pobre, la agresividad al juzgar y criticar la fe de las personas, el querer hacer propio los prototipos que venden en los medios de comunicación sin importar que se está utilizando a las personas y a la naturaleza como instrumentos desechables, el no  percibir el trabajo como una donación del otro para nuestro beneficio, el ignorar la situación de los migrantes y refugiados, el negarnos a ayudar al otro, entre otras cosas.

Cuando se tiene un acercamiento a los libros sagrados de manera profunda no se  encuentra un opio que dañe, al contrario, se encuentran diversidad de enseñanzas  para vivir en una verdadera paz y no en una simulada ausencia de guerras. Los libros sagrados hablan, exponen y juzgan todo aquello que daña al otro. Por ejemplo:

En cuestiones económicas: en el Salmo 41 (40) está escrito: “¡Dichoso el que cuida del débil y del pobre!, en Éxodo 22, 24, “Si prestas dinero a uno de mi pueblo, al que habita contigo, no serás con él un usurero; no le exigirás interés”; en Levítico 25, 35, “Si tu hermano se empobrece y vacila su mano en asuntos contigo lo mantendrás como forastero o huésped para que pueda vivir junto a ti, No tomarás de él interés ni usura, antes bien teme a tu Dios y deja vivir a tu hermano junto a ti”; Deuteronomio 23,30 ¡No prestarás interés a tu hermano!; Zacarías 7, 10 “¡No opriman a la viuda, al huérfano, al forastero ni al pobre; y no maquinen mal uno contra otro en sus corazones.

Compasión: 1 Corintios 12,26 “Si sufre un miembro, todos los demás sufren con él. Si un miembro es honrado, todos los demás toman parte en su gozo”.

Justicia: Mateo 23, 23 ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la menta, del aneto y del comino, y descuidan, lo más importante de la Ley: La justicia, la misericordia y la fe!; Mateo 7, 6 “Bien profetizo Isaías de ustedes, hipócritas, según está escrito; este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí”; Proverbios 3, 27 “No niegues un favor a quien es debido, si en tu mano está el hacerlo. 28. No digas a tu prójimo, “Vete y vuelve mañana te daré”, si tienes algo contigo. 34. No te rezagues ante los que lloran, y con los afligidos muéstrate afligido.  35. No descuides visitar al enfermo; Eclesiastés 29, 20, Acoge al prójimo según tus recursos y cuida de no caer tú mismo. Mateo 5, 42 “A quien te pida da, al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda”. Deuteronomio 15, 7 “Si hay junto a ti algún pobre de entre tus hermanos, en alguna de las ciudades de tu tierra que Yahvé tu Dios te da, no endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre, 8, sino que le abrirás tu mano y le prestarás lo que necesite para remediar su indigencia.

VERDAD: Levítico 19, 16, “No andes difamando entre los tuyos; no demandes contra la vida de tu prójimo”. Eclesiastés 4, 9 “Mas valen dos que uno solo, pues obtienen mayor ganancia de su esfuerzo. 10. Pues si cayeron, el uno levantará a su compañero; pero-, ¡ay del solo que cae!, que no tiene quien lo levante. 11. Si dos se acuestan, tienen calor; pero él solo, ¿cómo se calentará? 12. Si atacan a uno, los dos harán frente.  La cuerda de tres hilos no es fácil de romper.

Lo escrito anteriormente es una pequeña muestra de las enseñanzas del Tanaj y del  Nuevo Testamento, ninguna de las palabras anteriores pueden causar daño o ser opio de quien las lleva a cabo y las hace una forma de vida, la sabiduría que se centra en las religiones nos ayudan a caminar acompañados, siempre cuidando que nuestros pasos abran un sendero nuevo al que camina al lado o a distancia de nosotros.

Es claro que muchas de las críticas sociales que han hecho infinidad de pensadores tiene un interés en el bienestar de las sociedades, pero lo dicho por ellos es algo ya escrito en los Libros Sagrados muchos años antes, la pregunta es, ¿por qué el Hombre no ha aprendido de la Historia?, y quizá una de las respuestas sea que al cegarse en comentarios superfluos sin profundizar en la verdad él mismo se convierte en el opio de sí mismo, de su familia, de su comunidad y de su pueblo, porque todo aquél que habla sin conocimiento se convierte en una droga maligna que perjudicará a una sociedad.

Para concluir diré que no sólo la religiosidad que daña la esencia y enseñanzas de las religiones se vuelve opio del pueblo, sino todas aquellas palabras y actos que llevan en sí mismas la ignorancia y el engaño, y esto ya está escrito en los Libros Sagrados de las grandes religiones, por lo cual, el contexto de “Opio del pueblo no es una frase nacida de grandes pensadores como Marx, sino se encuentra implícita en Palabra de Dios, sea cual sea su nombre”.

“Porque hemos sido llamados a la libertad; sólo que no tomen esa libertad como pretexto para hacer daño; antes al contrario, sírvanse por amor los unos a los otros”.
Gálatas 5, 13

“Haz lo bueno, renuncia a lo malo, atente a las doctrinas de Buda.  Si con continuo esfuerzo sigues el camino de la autodisciplina, podrás poner fin al sufrimiento”.
Buda Shakyamuni.

Alá os ordena que restituyáis los depósitos a sus propietarios y que cuando decidáis entre los Hombres lo hagáis con justicia. Sura (An-Nisa 4) Corán.  Alá prohíbe la deshonestidad, lo reprobable y la opresión.
Sura (An-Nahl 2). Corán.

Última actualización de los productos de Amazon en este artículo el 2021-12-08 / Los precios y la disponibilidad pueden ser distintos a los publicados.

Martha Leticia Martínez de León

Martha Leticia Martínez de León

Hermeneuta en Libros Sagrados y Lenguas Antiguas.

Maestra en Ciencias Bíblicas y Hebreo Antiguo. Maestrante en Estudios Judaicos por la Universidad Hebraica. Licenciada en Ciencias Religiosas por la Universidad Pontificia de México. Especialidad en islam por la Universidad de Al Azhar de El Cairo, Egipto.

Especialidad en el Pensamiento del Papa Francisco y el Libro del Apocalipsis por el Boston College.

Especialidad en Música Contemporánea (Piano-guitarra).

Generación XXXII de la Sociedad de Escritores Mexicanos (SOGEM).

Ha publicado treinta y siete libros en México, España, Estados Unidos e Italia en diversos géneros literarios y teológicos.

Conferencista a nivel internacional.

Creó y desarrolla la teología del Silencio y de la Carne la cual entrelaza con la investigación mística, científica y musical bajo el nombre de “Lectura gemátrica, pitagórica y cuántica del Séfer Bereshit 1-3 -Hashem se revela a través del Big Bang-

Corrección de textos

Añadir comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

  • diecinueve plegarias
  • El precio del agua
  • Espacio disponible para tus productos o servicios
  • mela-300
  • la-gracia-del-delfín
  • Espacio disponible para tus productos o servicios
  • El sueño del escultor
  • palabras
  • Hombre Korsacoff, Los umbrales y el tanka sordo, Piel atópica
Escritores Híspanos
  • Espacio disponible para tus productos o servicios
  • Espacio disponible para tus productos o servicios
Promocionamos tu libro