Las nueve musas
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Lee Friedlander

Luis Gordillo. El arte de la realidad imposible

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“Un cuadro es un lugar de encuentro entre múltiples imposibilidades”
Luis Gordillo. Little memories. 2010

 “El arte no es lo que ves, sino lo que haces ver a los demás”
Edgar Degas

En la Sala Alcalá 31 de Madrid se ha celebrado una magnífica exposición del pintor Luis Gordillo, que debido al éxito de público se alargó unos meses más.

La muestra llevaba el título de Luis Gordillo. Dime quien eres yo, donde se pudieron contemplar una selección de obras creadas estos últimos veinte años, entre pinturas, dibujos y fotografías. Ha sido comisariada por Bea Espejo que ha querido analizar e investigar los diferentes recorridos del artista sevillano.

Luis Gordillo
Vista de la sala. Foto Guillermo Gumiel

La exposición se aproxima principalmente al “laberinto psíquico, emocional y artístico de su personalidad”. Si tenemos en cuenta que tiene 89 años, una edad en la que mucha gente suele tener el deseo y la esperanza de que su devenir diario transcurra de la manera más placida posible, a él le ocurre todo lo contrario, ya que sigue estando activo y con la idea de transmitir su conocimiento a las nuevas generaciones de artistas. De hecho, esta exposición es de las más importantes que se han realizado de su obra, después de la retrospectiva que tuvo lugar en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en 2007, año en que se le concedió el Premio Velázquez de Artes Plásticas. En 1999 el MACBA mostró otra gran antológica donde exhibió unas trescientas obras que sirvieron para que el público barcelonés conociera de cerca su obra, de la que Olga Spiegel señalaba que se ha forjado a partir del hecho de que la mutación es “uno de los rasgos fundamentales de su trabajo”, así como su lealtad por la pintura.

 Luis Gordillo

La comisaria ha querido unir la exposición del Reina Sofia con la de Alcalá 31 a través de la obra Martirologio cromático (2006), a pesar de que la que la cerraba era Iceberg tropical. Precisamente la intención de Bea Espejo es la de comprometer al espectador “de manera activa y mostrarle las tensiones y energías que desprende el trabajo del artista desde dentro”.

 Luis Gordillo. Desde el pop al informalismo y la geometría

 Luis Gordillo (Sevilla, 1934) estudió derecho y música, aunque luego se decantó por la pintura formándose en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla. A finales de los 50 marcha a París, donde residirá dos años que le permitirán profundizar en el mundo de los museos y del cine. Él mismo declara que su primer viaje a la capital francesa le sirvió para ver “obra de vanguardia de una forma directa. Al volver a Sevilla las cosas se hicieron más difíciles para mí porque ya no me creía muchas cosas que podía haberme creído antes”. Pero no será hasta 1963 que vuelve a dedicarse a la pintura, sobre todo en el terreno del pop-art como, por ejemplo, la serie Grandes cabezas, de la que se exhiben aquí algunas obras. Descubrió esta corriente artística a través de una revista de arquitectura y a partir de imágenes en blanco y negro, por lo que es “curioso lo que se puede ver en una mala imagen cuando uno está preparado para ser sorprendido”.

Más adelante, o sea a principios de los 70, ya se interesa por ampliar su gama cromática y a la vez explicar lo contrario que se piensa en realidad, como es la ironía. Es el momento que forma parte del grupo Nueva Generación, promovido por el pintor y crítico madrileño Juan Antonio Aguirre que se mantuvo activo hasta los Encuentros de Pamplona de 1972, de los que el Reina Sofia se hizo eco en 1997 a través de una excelente exposición que sirvió para dar a conocer la situación de las vanguardias en los últimos años del franquismo y que también ayudó a entender mejor la relación existente con las nuevas tendencias internacionales, principalmente las concernientes al arte conceptual. Según Gordillo es cuando nace la idea de pintar ya que “siempre he actuado sobre el papel de una manera muy libre, directa, y casi únicamente en mera línea, mero contorno; los mejores cuadros proceden de esbozos meramente lineales, sin volúmenes”.

Ya en los 80 el color se va desvaneciendo en sus cuadros, aunque se vuelve más expresionista, próximo a las propuestas de Dubuffet, Tàpies o Michaux, pero con la salvedad que incluye en sus creaciones diversas técnicas, caso de la fotografía, de la que se muestran diversos ejemplos en la exposición, el offset y el ordenador, lo que representa que, aun siendo un artista consagrado, tiene la tentación de enfrentarse a las nuevas tecnologías y sintiendo la necesidad de modificar determinadas imágenes y los mass media.

Cabezoides
Cabezoides

En la década de los 90 hay menos reminiscencias figurativas y más complejidad simbólica. Es el momento de la aparición de las dualidades, de las superposiciones, de las seriaciones, los collages y las formas alveoladas y meándricas, todas ellas ocupan la mayor parte de sus cuadros. Su manera de pintar es totalmente directa, sin utilizar el recurso del esbozo.  Los elementos geométricos sobresalen en la mayoría de sus obras, caso de los objetos que parecen tubos, recordando al Léger de la etapa “tubista”.

Al margen de la concesión del Premio Velázquez, ha recibido otros reconocimientos por su trayectoria plástica, entre los cuales destacan el Premio Nacional de Artes Plásticas, 1981; la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, 1996; el Premi Ciutat de Barcelona d’Arts Plàstiques, 2000 y la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid, 2004, además de haber recibido la Orden de Caballero de las Artes y las Letras de Francia.

Abstracción objetual
Abstracción objetual

Su primera exposición tuvo lugar en la Sala de Información y Turismo de su ciudad natal en 1959. Desde los años ochenta su obra se ha exhibido  habitualmente en Barcelona en la galería Joan Prats, aunque anteriormente ya se había podido ver en la galería Maeght de la misma ciudad. Se dio la circunstancia de que en un mismo año, o sea en 2003, cuatro galerías importantes de Madrid exhibieron sus obras: Marlborough, Guillermo de Osma, Antonio Machón y Estiarte. Por ello Francisco Calvo Serraller destacaba que esta tetralogía alzaba las “descargas de electricidad cerebral a la categoría de una épica de lo subjetivo, que deviene fogonazos icónicos de entramados neuronales, el relámpago cegador y la persistente huella de su cimbreante dibujo que se graba en la retina…”.

En 2010 se realizó una exposición en la antigua sede de la Fundación Suñol de Barcelona en la que se mostraron obras de los años 70 y 80, de la que Gordillo comentaba que tenía “un trasfondo sentimental y nostálgico; histórico o historicista, diríamos. Una relación de afecto Suñol-Vijande, más un agregado, que yo represento”. El motivo de estas palabras obedece a que, al margen de ser amigos, Suñol fue el mayor coleccionista de su obra y Vijande su galerista durante décadas y quien valoró mejor su capacidad creativa.

Unos años más tarde el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) de Sevilla, ubicado en el monasterio de Santa Maria de las Cuevas, mostró una gran retrospectiva en la que reunió seis décadas de su obra bajo el título de Confesión general. De hecho, era la primera gran exposición que se celebraba en su ciudad, en la que se pudieron contemplar obras de su primera etapa en París hasta su etapa más actual.

De modo más reciente, la anterior exposición que vi de Gordillo fue en la galería Joan Prats, titulada Re/encuentro, de la que Juan Bufill destacaba que sus cuadros “se yuxtaponen, superponen y acumulan fragmentos y formas que parecen que proliferan como un organismo a veces ciego y, en algunos momentos, visionario. El gordillismo es intransferible. Puede ser un ismo hijo de madre surrealista y padre complejo y difícilmente etiquetable”.

Luis Gordillo. Dime quién eres yo

 La exposición exhibe un conjunto de obras de estas dos últimas décadas que permite comprobar la enorme creatividad atesorada en el transcurso de los años, demostrando una manera de trabajar que le hace ser fácilmente identificable, a pesar de los cambios que ha experimentado. Precisamente Bea Espejo señala que “su modo de pintar sigue siendo el mismo: el artista está en la pintura, pero no siempre está pintando. Gordillo ha tenido cierta aversión a situarse dentro de un cauce único…”

Por ello el conjunto de obras que se exponen sigue el camino de aunar lo moderno con lo contemporáneo según destaca la comisaria, ya que recoge sus experiencias de las vanguardias de mediados del siglo pasado con las actuales, lo que implica que su mente se mantiene plenamente abierta a los cambios estéticos que van apareciendo como, por ejemplo, ocurre con su manera de enfrentarse a las nuevas tecnologías caso del arte digital, ya que el collage y la fotografía ya los había experimentado anteriormente.

La pieza Martirologio cromático (2006) que abre la exposición está realizada con diferentes técnicas: acrílico e impresión digital sobre lienzo y lona plástica microperforada. Se trata de una obra que va más allá del concepto de lo que entendemos como pintura, ya que se aproxima más a la instalación.

Lee Friedlander in the sixties (2008) es una especie de homenaje al fotógrafo norteamericano que estaba interesado sobre todo por el caos existente en la vida cotidiana de la generación de los años cincuenta y sesenta. Aquí Gordillo se adentra en un terreno casi cinético, ya que divide el cuadro en nueve franjas verticales en las que aparecen diversos elementos abstractos y por tanto inidentificables, pero que forman parte de su ideario estético. Las formas geométricas tan dispares se combinan perfectamente con los colores habituales que surgen en sus composiciones.

Nube de tierra
Nube de tierra

En cambio, en J+C (jirafas + caballos) (2021) sí que hay dos elementos figurativos como son una jirafa y la cabeza de un caballo que ocupan prácticamente toda la composición. Se trata de una obra que podríamos incluirla dentro del surrealismo, pero también del pop-art. Teniendo en cuenta que la creó hace solamente tres años, demuestra que aún le sigue interesando, o bien, no se ha olvidado de la época en que empezó a ser reconocido internacionalmente.

 Como hemos comentado anteriormente una de sus series más importantes es Grandes cabezas, que desde mediados de los setenta ha ido pintando en diversas ocasiones. Aquí se exhibe Cabezoides C (2018) donde el duplicado de las imágenes tiene como razón de ser “diseccionar su pintura”, tal como Conxita Oliver señalaba con motivo de la exposición que realizó en la Fundación Suñol en 2010.

Otras obras en las que la figura el mundo animal es Infinitivo de oso (2021) y respecto a la naturaleza es Nubes de tierra B (2020), indicando que su manera de pensar no se ciñe solamente en mostrar elementos geométricos, sino que hay otras maneras de representar el entorno que nos rodea, aunque ello no es óbice para que sepa en cada instante unir ambas formas de manifestar la realidad o irrealidad de sus planteamientos creativos. De todos modos, siempre ha procurado que haya un diálogo entre cada una de sus propuestas plásticas, en las que el color también adquiere un gran protagonismo.

Ramón Casalé Soler
La artista Laura Iniesta con Ramón Casalé Soler (autor del artículo)

En consecuencia, el suyo es un mundo paradigmático, rodeado de cierto confusionismo intelectual. No nos hemos de olvidar que Gordillo, es abogado y estudioso del psicoanálisis, y puede ser que estas circunstancias personales se encuentren implícitamente dentro de su obra, creando una especie de metalenguaje plástico, para que el público lo pueda interpretar de la manera que crea más conveniente.

Cabecera: Lee Friedlander in the sixties

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Ramón Casalé Soler - Artes plásticas

Ramon Casalé Soler

Ramón Casalé Soler (Barcelona. 1955)

Museólogo, historiador y crítico de arte

Miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA)

Miembro del Consejo Internacional de Museos (ICOM)

Licenciado en Geografía e Historia, especialidad en Historia del Arte (Univ. Barcelona)

Máster en Museología y Patrimonio Cultural (Univ. Barcelona)

Curso de Anticuario (Barcelona)

He formado parte de la Junta Directiva, con el cargo de Tesorero, de la Asociación Catalana de Críticos de Arte (ACCA), durante el período 2001-2016

Colaborador del programa de radio “Formas y Ängulos en las cadenas Onda Cero y COPE de Barcelona durante 7 años

Excoordinador de Artes Plásticas del Museo de la Marina de Vilassar de Mar (Barcelona)

Exdirector artístico de la Galería de Arte Sant Pol Art, de Sant Pol de Mar (Barcelona)

Fui corresponsal en España de la revista italiana ARTE IN de Venecia durante 20 años

Formaba parte del Comité de Redacción de la revista digital Mur Crític (ACCA)

Actualmente también soy crítico de arte de la revista BONART de Girona, de la revista ARTE por EXCELENCIAS de La Habana, de la revista digital EL TEMPS DE LES ARTS de Valencia , del periódico L’INDEPENDENT DE GRÀCIA de Barcelona y del FULL INFORMATIU de la Societat Catalana d’Arqueologia de Barcelona.

Asimismo, he sido crítico de las revistas Batik, Arte Omega, Marte de Barcelona, Papers d’Art de Girona, Zerovuittresquaranta y Vilassar Actiu de Vilassar de Mar (Barcelona), entre otras publicaciones, desde los años 1987 hasta la actualidad

Reseñas literarias

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