Las nueve musas
Manuel López Azorín

Las palabras como sanación: Baluartes y violines, de Manuel López Azorín

Promocionamos tu libro

En el inicio de su interesante obra La curación por la palabra (1958), Pedro Laín Entralgo refiere a cómo la medicina es llamada muta ars  —esto es, “arte muda”— en referencia a “la resolución con la que la medicina técnica de Grecia y de Roma había proscrito el empleo de ensalmos y encantamientos musicales”. Y sigue: “La oposición entre este modo de considerar la acción terapéutica y el modo hoy vigente, al que con vínculo tan esencial e indisoluble pertenece la psicoterapia verbal, no puede ser más notoria”. Además de ensayista y filósofo, Entralgo fue médico y director de la Tesis en psiquiatría realizada por Luis Martín-Santos sobre las bases del conocimiento del enfermo mental desde una perspectiva histórica.

Baluartes y violines
comprar en la editorial

Qué duda cabe de que la curación puede llegar también a través de la palabra. Y más, si el objetivo a sanar es la mente, la cual puede llegar a convertirse en nuestro peor enemigo. Quienes hemos conocido sus sombras —Miguel Sánchez-Ostiz lo denomina como “el misterio del murciélago”— sabemos a lo que nos referimos. Por eso, el libro de poemas de Manuel López Azorín Baluartes y violines constituye, en el sentido expuesto, un caso ideal para reflexionar sobre ello. Publicado por Lastura, se trata de un volumen donde lo que queda escrito “no es ficción” sino “real, letra viva”: “Canta luces y sombras / en palabras de amor, / como la vida misma”. Palabras éstas extraídas del Introito con el que da inicio este poemario, coronado a su vez por el excelente prólogo de Félix Maraña. En él, refiere a la poesía de López Azorín como “síntesis y sintaxis del mapa de la vida”: “Sus poemas son endechas dirigidas a la curación interior y se nos presentan como exordio del capítulo central de la existencia humana, la arquitectura de la emoción, la luz, la claridad”, expresa.

Nada puede haber más elogioso que apreciar de un libro su importancia para con el conocimiento del ser humano. Sin ánimo de querer ser reiterativo —ya lo he expuesto en anteriores escritos—, la poesía debe cantar a la verdad, ser en suma una recopilación de los intereses del individuo, para llegar a través de lo particular a lo general. “De la uña, el león”. Es evidente que para tratar algo universal siempre hay que trabajar desde lo concreto. Esto puede ser un pensamiento —referente a algo que inquieta a quien lo piensa— o un diálogo, como los que estableció Platón de la forma más natural. Y es que sólo a través de la palabra, como le enseñó su maestro Sócrates, puede llegarse al entendimiento, a conocer otras realidades y hacerlas también propias. Al tratamiento de lugares comunes. Clama y proclama Azorín: “Si escribo es por salvarnos, / por escuchar violines / pues la felicidad no llega con frecuencia / y su canto es la dicha del instante”. Una tarea doblemente encomiable, pues —en palabras de Rafael Soler— el cuidador no tiene quien le cuide: “A veces me resiento. Un amigo me dijo: / ¿Quién cuida al cuidador, quién le protege? / Y yo no supe entonces responder”.

En el caso de Manuel López Azorín su destinataria, a quien dirige los poemas de su libro, será Ana. Pero, a su vez, sus palabras se publican —es decir, se hacen públicas— para llegar a otras personas. Se trasciende el ámbito privado para convertirlas, mediante el lenguaje poético, en un compendio de reflexiones y conclusiones. El tema, como decimos, es la curación del alma, del ánimo, cuando parece que los nubarrones acechan y llegan, sin ánimo de marcharse. La Naturaleza se presta inmejorable para abordar esta cuestión tan delicada desde la óptica lírica. Sus elementos son figuras recurrentes en estos poemas, así como otras procedentes de ámbitos diferentes, y que en suma conforman un particular inventario simbólico. Son dos imágenes relevantes las que conforman el título del poemario; de una parte, esos “baluartes” de los que Maraña afirma que tienen “la noble acepción de ser amparo, pero también, proyección, aspiración y divisa del horizonte”. Baluartes éstos que se transformarán en refugio o albergue, hogar o casa donde “la palabra conduce la electricidad moral que alumbra a sus moradores”. Así, en Como si fuera de ladrillo y piedra, el poeta dice: “Como ese gran misterio / que se intuye, / por dentro, en sus paredes, / sin saber qué desvela su magia / de semánticas piedras, de palabras, / edifico mi casa / y dejo abiertas / las puertas, las ventanas, / por si quieren venir /a visitarla / las ideas, conceptos, las imágenes…” De otra parte, los “violines” representan los instrumentos capaces de emitir melodías armónicas, con las que disolver cualquier disonancia amenazante. Es el violín uno de los instrumentos de voz más cálida y noble —puedo testimoniarlo como violinista “que nunca supo hacer un vibrato”—. Hay quien dice, incluso, que es el que más se aproxima a la voz humana. Según investigaciones recientes, es posible que los Stradivarius fuesen concebidos con la finalidad de imitar a las sopranos. Dice Azorín en el poema Nómbrame y ya seré lo que quieras que sea: “Si me nombras vendrá la amanecida / y en tu canto de sílabas / sonarán los violines”. También hará referencia a las “músicas aladas”, que podrán venir de las aves (“alondras golondrinas / —concierto de violines que te anuncia—”, o “los lamentos sin alas se nos vuelven violines / y ejecutan el canto de los pájaros”).

En cualquier caso, se trata de una música que también enraíza con los elementos naturales. Así lo ilustra la bella portada de esta obra, con aquel violín verde sobre fondo idéntico en color, del que parecen brotar y estallar flores de distintas formas y tonos. Además del baluarte como casa, del violín o de los pájaros, está el amanecer constante como preludio de esa luz que aleja la negritud, las estaciones del año secundándose en un constante renacer (“en la naturaleza / la vida nace y muere y se renace / porque cíclicas van como los vientos / y regresan…”) e, incluso, el vestido nuevo, también hecho de flores, con el que recibir una nueva vida (“la vida es un vestido que no quieres ponerte. / Customiza la vida / (ese vestido que, dices, no te pones / porque ya no te gusta”, o “Te crecen, como trenzas, violetas azuladas. / Descansan en tus hombros y visten verde intenso, / alegre, luminoso / y tu cuerpo, que es barro agradecido, / se renueva y florece”). La rosa es también protagonista como la destinataria, representación de lo bello y delicado (“mi alegría se nubla con la sombra / y yo clamo la luz para la casa / porque sé que la rosa… la rosa sin la luz nunca florece”, o “¿de qué sirve la rosa si tú no floreces?”). Metáforas que, en la lógica del libro, se suceden y repiten, haciendo de su sentido un fuerte andamiaje, un vocabulario propio que fascina al lector.

Hablábamos de la palabra como instrumento con el que proceder a la curación psicológica, pero ésta carecería de sentido si no mediase entre un sujeto y otro el amor (“el amor, donde apoyarse, / parapeto de besos y caricias / que limpian y que salvan. / Haz justicia en la luz, en su equilibrio, / frente al miedo que azota los sentidos / y en el amor se alía”, o “el amor es el fármaco / preciso y efectivo en estos casos / de sombras y de miedos”). Es el amor el que anima al coraje y saca todo lo bueno que hay nosotros para luchar contra lo injusto: “Este libro es un grito / frente a los sueños rotos, emociones / vencidas, laberintos, dudas, / sentimientos de abandono, cansancio, / y ese temor que anuda el pensamiento / cuando todo parece derrumbarse”. Es el amor el carburante propulsor de las buenas acciones, algo que nunca pasa de moda afortunadamente, por más universal que sea: “porque el amor es siembra y nos florece, / con sus días y noches de luces y sombras, / en la memoria viva”. El amor es primo hermano de la ilusión, la esperanza y, sobre todo, el entusiasmo, que aturden a sus enemigos, el miedo, la impotencia o el temor. Es la luz que arrincona a la sombra: “Es preciso entusiasmo. / La clave de la vida está en las ilusiones. / por mal que anden las cosas, / si abrazas la ilusión habrá contagio, / vendrá la claridad a iluminarte”.

Dejémonos, pues, contagiar por el entusiasmo volcado por López Azorín en Baluartes y violines, para sanarnos con el bálsamo de su poesía.

Rebajas
Tiempo de silencio (Contemporánea)
  • Martín-Santos, Luis (Autor)

Última actualización de los productos de Amazon el 2024-02-23 / Los precios y la disponibilidad pueden ser distintos a los publicados.

Javier Mateo Hidalgo

Javier Mateo Hidalgo

Javier Mateo Hidalgo. Madrid (1988).

Es Doctor en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, investigador independiente, crítico cultural y poeta.

A lo largo de su trayectoria ha publicado artículos académicos en diversas revistas especializadas como Síneris, Femeris, Asri, E-Innova, Archivos de la Filmoteca, Re-Visiones, Cuadernos para la Investigación de la Literatura Hispánica, Aniav, Quaderns de Cine, Miguel Hernández Communication Journal o Espacio, Tiempo y Forma, Anales de Literatura Española.

Así mismo, ha participado como ponente en diferentes congresos nacionales e internacionales organizados por prestigiosas instituciones como el Instituto Cervantes, la Universidad Complutense o la Autónoma de Madrid, la de Alcalá de Henares, la Politécnica de Valencia o la de Huelva.

También colabora en revistas digitales como Ethic, Zenda (XL Semanal), Mutaciones, Cualia, Culturamas o República de las Letras, en medios de prensa como El Imparcial, El periódico de aquí o Crónicas de Siyâsa, y en el programa radiofónico Frecuencia 7 de Los 40 Principales, en la Cadena Ser.

Entre sus libros publicados, destacan los poemarios El mar vertical (galardonado con el accésit del Leopoldo de Luis en 2019), Ataraxia (Almadenes, 2022) o La imagen sonora (Vitrubio, 2023).

También es autor del volumen sobre séptimo arte De la llegada en tren a la salida en caravana: 126 hitos de la Historia del cine (1895-2021) (NPQ Editores)

Actualmente compagina estas actividades con su trabajo como docente.

informes de lectura

Añadir comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

  • Cuando crecen las sombras

  • El último experimento
  • palabras
  • ayer-soñe-coverv1-1epub
  • La ópera de México
  • La Apoteosis de la inercia

  • Dadme a vuestros rendidos
  • Entretanto, en algún lugar

  • Poemas del Botánico
  • Espacio disponible para tus productos o servicios
Raiola Networks