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La ópera yucateca: tres fuentes bibliográficas

La ópera mexicana es un vasto campo de estudio, insuficientemente explorado aún por la musicología del país.

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Es así que las investigaciones que se centran en ella son escasas y tienen muy diversos alcances y la mayoría se limita a compilar listas de las obras interpretadas en los teatros del país, con un claro enfoque eurocentrista y/o decimonónico. Sin embargo, algunas excepciones se pueden encontrar en trabajos sobre repertorio específico, como las investigaciones de Eugenio Delgado y Áurea Maya, quienes han descubierto y dado herramientas a intérpretes para la ejecución de obras de Morales y Paniagua.[1] Mención aparte merece el trabajo de Luis de Pablo Hammeken, La República de la Música, en el que el autor hace un análisis de las prácticas, los entresijos sociales y algunas nociones como modernidad y civilización en las representaciones operísticas del siglo XIX.[2]

Otras labores investigativas sobre repertorio específico de la ópera mexicana son las ediciones críticas de obras del siglo XX, como la de La mulata de Córdoba de José Pablo Moncayo[3] o la de Severino (reciente trabajo hecho por mí en el marco de la Maestría en Interpretación musical del posgrado en Música de la UNAM)[4] que tienen como fin específico poner al alcance de los intérpretes interesados las partituras e incluyen aspectos como una introducción histórica, libretos y aparato crítico.

Uno de los campos menos estudiados dentro de la ópera mexicana es la yucateca del siglo XX, que está constituida con al menos, una veintena de títulos. La península de Yucatán gozó de gran actividad lírica desde mediados del siglo XIX, debido en gran parte al comercio del henequén y por ser puerto de paso entre la Habana y la Ciudad de México o de países sudamericanos hacia los Estados Unidos de América. A pesar de la gran actividad, no sólo de intérpretes locales y extranjeros, la historia de la ópera yucateca, rastreable desde mediados del XIX hasta las primeras décadas del siglo XX, ha sido estudiada solamente dos investigadores: Jesús C. Romero y Mario Quijano.

Jesús Romero, en 1944 escribe una entrada en la Enciclopedia Yucatanense[5] en la cual abordaba someramente la historia de la música en Yucatán,[6] desde la Colonia hasta mediados del siglo pasado. El capítulo X del escrito de Romero lleva por nombre «Los compositores de ópera» y en él el investigador hace una muy completa enumeración de autores y obras hechas por yucatecos hasta 1943.

El texto de Romero incluido en la «Yucatanense», fue posteriormente reutilizado para la publicación de la monografía La ópera en Yucatán.[7] Si bien el investigador utilizó parte de su anterior trabajo, el libro es un resumen de la historia de la ópera en territorio mexicano, desde las primeras noticias hasta 1947, año que fue editado. Contrario a la difusión limitada de su escrito en la «Yucatanense», como toda enciclopedia editada en varios tomos, La ópera en Yucatán tuvo mayor difusión al interior del país y ayudó en dar a conocer, al menos por su nombre, varias de las óperas escritas en territorio peninsular y una valorización estética de las obras mencionadas, al menos por parte de los libretos, ya que como antes he mencionado, la música, a casi cien años de creada, continúa sin conocerse.

Mario Quijano en una reciente investigación doctoral, aborda sistemática y profundamente los antecedentes y la evolución de dos géneros líricos que tuvieron gran aceptación entre el público yucateco: la zarzuela y la ópera.[8] Es de destacar la amplia revisión documental del autor, que abarca de 1863 hasta 1930, en la cual repasa la historia de las compañías líricas que pisaron territorio yucateco, trayendo obras de la lírica internacional, algunos títulos a menos de un año de su estreno y otros con cercanía particular: así fue que se estrenaron en la península yucateca zarzuelas hispanas y mexicanas como  Una fiesta en Santa Anita de Luis Arcaraz, estrenado en Mérida tres meses después de su estreno en la capital o la ópera mexicana Romeo e Giulietta de Melesio Morales apenas tres años después de su primera escenificación. La tesis de Quijano también aporta información valiosa sobre la producción, creación, escenificación del repertorio y la trayectoria de artistas y compañías locales que contribuyeron al gusto por los diferentes

Pero ¿quiénes son los compositores yucatecos de ópera que se mencionan en los trabajos? Como parte de la labor de difusión que persigue este texto y medio  me permito transcribir aquí los nombres de autores y obras. Desgraciadamente algunas de las piezas no se conocen, no sólo por falta de grabación (algunas incluso no se estrenaron) o las partituras han sido perdidas u olvidadas en algún archivo familiar o institucional. Sin embargo algunas obras han sido localizadas y el autor de estas líneas planea, en el marco de estudios de posgrado, realizar un estudio pormenorizado de la música de algunas de las óperas que abajo se mencionan.

Los autores y obras son: Domingo María Ricalde Moguel (1848-1932), autor de varias óperas, entre ellas Lucia di Lamermoor con libreto de Salvatore Cammarano,[9] La cabeza de Uconor, Un amor de Hernán Cortés, Gil Gonzáles de Ávila, todas con texto de José Peón Contreras y La vergine del lago con texto de G. Costellani; Arturo Cosgaya Ceballos (1869-1937), compositor de la primera ópera con tema maya, Xunán tunich, con libreto de Álvaro Brito y Tabaré, obra que quedó incompleta a su muerte; Gustavo Río Escalante (1880-1963), autor de la música y libreto de dos óperas, ambas con tema yucateco Kinchí e Xtabay; Cornelio Cárdenas Samada (1888-1957), compositor y libretista de tres óperas: Escenas itzalanas, Chichen Itzá y Ya yaax can y de algunas zarzuelas, Santita, Mirza, El cometa, El tesoro del mar, El marquesito enamorado;[10] Efraín Pérez Cámara (1892-1985), autor de varias óperas y zarzuelas (Bertha,[11] Sueño de verano y Tzentzontli).[12] El último compositor operístico yucateco fue Fausto Pinelo Ríos (1893-1966), quien escribió su ópera Payambé con texto de Luis Rosado Vega.

Emmanuel Pool


Enciclopedia Yucatanense, Tomo IV, 2ª ed., (México: Edición Oficial del Estado de Yucatán, 1977).

Romero, Jesús C., La ópera en Yucatán, México: Ediciones “Guión de América”, 1947.

Pareyón, Gabriel, Diccionario Enciclopédico de Música en México. Tomo 2 (Zapopan: Universidad Panamericana, 2007)

Quijano Axle, Mario Roger, «Zarzuela y ópera en Yucatán (1863-1930). Actividad de teatro lírico y creación local». Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid, 2015. La tesis puede consultarse en internet

[1] Gracias al trabajo de edición e investigación histórica de Delgado y Maya se pudo interpretar la ópera Ildegonda de Melesio Morales (Ildegonda, Melesio Morales, Fernando Lozano (dir.), Orquesta Sinfónica Carlos Chávez, s: Violeta Dávalos, t: Raúl Hernández, mz: Grace Echauri, Bar: Ricardo Santín; t: Edilberto Regalado, b: Noé Colín, Coro de la Escuela Nacional de Música, José Antonio Dávila (dir.), 1994, CONACULTA, UNAM). Maya, por otro lado, ha contribuido al estudio de la ópera mexicana del XIX con la edición e interpretación de la ópera Catalina de Guisa en 2019.

[2] Luis de Pablo Hammeken, La república de la Música. Ópera, política y sociedad en el México del siglo XIX (México: Bonilla Artigas Editores, 2018).

[3] Lázaro Azar, coord., José Pablo Moncayo. Edición conmemorativa del centenario de su nacimiento (México: CONACULTA, 2012).

[4] Emmanuel Pool, «Nunca esperei muita cosa… Edición crítica de la ópera Severino de Salvador Moreno», (tesis de maestría, UNAM, 2020).

[5] Aunque impresa en Ciudad de México, la Enciclopedia Yucatanense fue pensada para distribución y

consumo en territorios peninsulares.

[6] Enciclopedia Yucatanense, Tomo IV, 2ª ed., (México: Edición Oficial del Estado de Yucatán, 1977). Ver especialmente el apartado Los compositores de ópera, pp.763-772.

[7] Jesús C. Romero, La ópera en Yucatán (México: Ediciones “Guión de América”, 1947).

[8] Mario Roger Quijano Axle, «Zarzuela y ópera en Yucatán (1863-1930). Actividad de teatro lírico y creación local», (tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 2015).

[9] «en 1899 marchó a Italia, en donde sufrió gran decepción, al ver que la casa Ricordi, editora de la Lucía de Donizetti, se opuso a su representación [de la Lucia de Ricalde] y por sentencia judicial le decomisó la partitura», Romero, La ópera…, 69.

[10] Romero no consigna la creación de zarzuelas de Cárdenas Samada, sin embargo aparecen citadas en la entrada de diccionario del compositor en Gabriel Pareyón, Diccionario Enciclopédico de Música en México. Tomo 2 (Zapopan: Universidad Panamericana, 2007), 181.

[11] Esta obra no fue mencionada por Romero, pero sí aparece en Gabriel Pareyón, Diccionario…, 822.

[12] La obra fue editada, junto con otras del compositor, con prólogo del propio Romero: Efraín Pérez Cámara, Tzentzontli, Suite Infantil, El Mayab (México: Editorial Cvltura, 1947). Pareyón la denomina primero como zarzuela y al final de su entrada como «fantasía teatral».

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