Las nueve musas

La mujer en la narrativa de Juan Marsé

promocionamos tu libro

Este artículo trata de estudiar el sitio y el papel de la mujer en la narrativa de Juan Marsé durante el franquismo marcado por la escasez.

A tal fin, nos hacía falta comprobar los arquetipos de los personajes femeninos con su condición de subalternas prácticamente  en la dictadura. Así, vuelven dos tipologías de mujeres a saber, la mujer burguesa y ganadora y la mujer anarquista y perdedora de la contienda.

Juan MarséEl propósito de estas observaciones acerca de la imagen de la mujer en la narrativa de Juan Marsé viene de nuestra lectura de una conversación entre los periodistas Jordi Gracia y Marcos Maurel (Dossier Juan Marsé, Conversación con Juan  Marsé, p.45-57, octubre 2002, p.45) y el novelista, Juan Marsé. Así,  Maurel abre la entrevista con una observación acerca de los personajes femeninos de Marsé a través de estas palabras:

“M.Maurel: De entre las constantes de tu universo narrativo que reiteradamente ha destacado la crítica hay una en la que creo que no se ha puesto el suficiente énfasis. Me refiero a la fascinación por lo femenino que destillan muchas de tus páginas…

J.Marsé: Es verdad. Yo recuerdo un comentario de hace bastantes años que salió a raíz de la publicación de La oscura historia de la prima Montse. Era un artículo de Salvador Clotas en la época que Clotas no se había metido en política, es decir, no se había << escoñado >>, y ejercía de crítico literario en Camp de l’Arpa o en Destino, no recuerdo bien. Era un comentario muy libre por su parte a propósito de la publicación de la novela en el que ponía mucho énfasis en la importancia de los personajes femeninos de mis novelas. Venía a decir que casi siempre tenían más importancia que los personajes masculinos…”

Boletín semanal

A todas luces, vemos la importancia de los personajes femeninos marseanos pero sí que se encuentran en unas tremendas condiciones de vida a lo largo de la posguerra española. Siempre, Juan Marsé ha tratado -y/o lo ha logrado- denunciar los malos que desgarran al pueblo español durante la dictadura. Y el escritor de El Carmelo sabe paulatinamente, y lo afirma, que “descubrir la realidad sin falsearla es lo primero que debe imponerse todo novelista. Aunque sólo fuera en eso, serviría yo a mi tiempo. Pero además, entre otras muchas razones, para mí escribir novelas es defender siempre alguna causa. Como hacen la mayoría de los escritores de mi generación, yo intento dejar bien clara una denuncia de la sociedad española actual, llamando la atención sobre las estructuras que hay que revisar que hay que echar abajo por inservibles. En esta labor crítica, yo, como denunciante, tengo escaso mérito: la realidad pide a gritos una transformación. El mérito del escritor está, en todo caso, en lo puramente formal, en la eficacia de la exposición y en el logro artístico… Reflejar lo real sin falsearlo es seguir un terreno, ya que la realidad, en sí misma, es siempre progresista. Mi sola misión, hoy y mañana, es procurar ser veraz”. Olmos García, Fernando. « La novela y los novelistas españoles de hoy ». Cuadernos americanos, 4, julio – agosto1963.

Así, nuestro aporte consistirá en llevar a cabo nuestras investigaciones acerca de las violencias, de la marginación, de la desigualdad y de la falta de libertad de que son víctimas las mujeres marseanas en el ambiente sórdido del franquismo y también de su papel dentro de la sociedad.

En el universo narrativo de Juan Marsé, la imagen de la mujer sigue siendo gran preocupación y de hecho existen varias maneras para concebir el sitio de la mujer durante la dictadura franquista. Por lo tanto, unas aclaraciones sobre las posturas en las que se mantiene el personaje femenino resultan interesantes ya que mujeres tales como Tina, Teresa, Montse, Balbina, Aurora, Rosita, Rosa, Anita, Susana, Pauli, Norma, Nuria, la señora Mir, entre otras, desempeñan distintos papeles según su representación. Tenemos, por una parte, unas burguesas, ganadoras de la contienda, y por otra, la mayoría, son anarquistas y perdedoras y muchas veces  se dedican a la prostitución.

La mujer marseana víctima de violencia

Después de la contienda y más precisamente en la inmediata posguerra, las nuevas autoridades han perpetrado numerosos actos violentos contra las mujeres, sobre todo, contra las perdedoras desde el punto de vista moral, físico, sexual y psicológico. De hecho, es muy importante considerar a las mujeres igual que Aurora, Balbina, Rosa como las primeras víctimas del régimen despótico y no segundas con la ausencia del marido o del padre porque han padecido directamente.

En la mayoría de las novelas de Juan Marsé, el personaje femenino siempre es víctima de persecuciones de cualquier especie debidas a los enfrentamientos y las torturas durante la dictadura y además de la restauración del Código Civil de 1889 por Franco en que se enfatiza el patriarcado.

Y partiendo de la definición del término de la violencia como una acción física que pretende ofender o amenazar hacerlo, podemos decir que las violencias y las persecuciones contra dichas mujeres son unas formas de agresiones y de abusos. A veces, el personaje femenino cual un ser débil no puede escaparse de la crueldad de las autoridades franquistas. Es justamente lo que Juan Marsé parece enseñarnos  en Si te dicen que caí (2010, p.184) con la caza y la captura de Aurora Nin por los falangistas: “Aurora fue siempre una muchacha honesta, y cuando pasó lo que pasó, cuando su tío trajo el luto a nuestra casa, no creas que disminuyó el aprecio que le teníamos a esta chica… ¿Qué fue lo que pasó, doña? Ay, hijo, no hablemos de desgracias, aquellos días había sonado la de la venganza para tantos resentidos…”

Además, nos damos cuenta de que, a lo largo de la dictadura de Franco, los niños, las  mujeres, los ancianos, los minusválidos o los enfermos constituyen las poblaciones frágiles y resultan más afectados. Buen ejemplo resulta el caso de Susana en El embrujo de Shanghái que está muy delicada de salud.

En Marsé, la mayoría de los personajes femeninos pertenecen a la banda de los republicanos, de los vencidos de la guerra civil y son víctimas de marginación, discriminación y persecuciones por parte de los nacionalistas. De allí, estas mujeres con la ausencia del padre, por un lado, y por otro con la escasez siguen sufriendo e incluso se dedican a la prostitución para poder sobrevivir en una España conservadora y patriarcal.

En obras como Si te dicen que caí, Un día volveré o Ronda del Guinardó, las mujeres se prostituyen para no perdurar en la miseria como sucede con Ramona:

“Java notaba el corazón de Ramona latiendo bajo los costurones del pecho, y un leve cambio de ritmo en la respiración de ella, y durante un rato olvidó todo: que la perseguían con saña y odio y que él no sabía por qué, que no era una puta como las otras, que tenía dos nombres y un miedo antiguo, un sudor de desgracia inminente en la piel degradada”.

Sin embargo, si tomamos el caso de Rosa Batra, la pelirroja en Rabos de lagartija (2000, p.24), a pesar de sus tremendas condiciones de vida con la huida de su marido, sigue siendo una mujer con mucha valentía, una mujer abnegada, disciplinada, sumisa como lo dicen los vecinos en estas palabras:

“Que si patatín y que si patatán. Que si la han visto llorar, que si es hipertensa y diabética y fuma como un hombre, que si ella y su hijo viven con dos reales al día…Bueno, será como dicen, pero oiga, nunca la verá usted quejarse, aunque está de la espalda peor que yo, y pálida no digamos, hay días que su carita está más amarilla que este limón y así y todo no la verá nunca torcer el gesto. Hace milagros con la ropa vieja y una aguja. Y que lo digas. La señora Bartra es una mujer muy animosa. Siempre tan atenta y amable, una bellísima persona, y además muy instruida. Nombre y apellidos, venga. Dicen que había sido maestra de escuela. La costurera pelirroja es una mujer todavía joven y muy guapetona. Una mujer sola que se las apaña ella sola, Rufina. Una de tantas, hoy día”.

En efecto, la violencia física afecta a todos los estratos de la sociedad y más peculiarmente a los vencidos mientras que la violencia sexual sólo se aplica a las mujeres como un medio para poder humillarlas. Dichas violencias sexuales, muy a menudo, originan violencias psicológicas porque estas dolencias así como estas agitaciones siempre dejan heridas indelebles y psíquicas en las mujeres perdedoras. Y los testimonios procedentes de los personajes femeninos a través de los relatos marseanos y que son víctimas de abusos sexuales lo demuestran cabalmente. En Ronda del Guinardó (1984, p.124), vemos la miseria y la prostitución de la protagonista, Rosa, a través de su peregrinaje:

“Consideró entonces la falacia ambulante que representaba la huérfana, la añagaza piadosa de su peregrinaje con la capilla, su solitaria ronda al borde del hambre y la prostitución y esa última e involuntaria aportación a la mentira: sólo con mirarla, enviaba a este infeliz al anonimato, enterrado bajo una espesa capa de cal en la pedregosa ladera de Montjuich”.

Las violencias psicológicas afectan, sobre todo, la conciencia de numerosas mujeres al dedicarse a la prostitución padeciendo muchísimo de esas brutalidades psíquicas causadas por los vencedores que no dejan de perseguir y amenazar a los vencidos por todas partes.

Otro hecho que constituye una amenaza psicológica  en la mayor parte de los personajes femeninos marseanos  queda la ausencia del marido, muy a menudo, encarcelado, asesinado o exiliado. Las persecuciones resultan ser generalmente las principales causas de los sufrimientos de las mujeres anarquistas que se sienten humilladas por la gente de ambos bandos. Buen ejemplo es el caso de Susana, hija de Kim, y Denis, antiguo compañero ideológico del padre de la joven en El embrujo de Shanghái (1992, p.246) en que los dos son subalternos y forman parte de la banda vencida. Pero Denis la humilla a través del comentario del narrador:

“Y cierta curiosidad morbosa al pensar en Susana, al imaginarla esforzándose por borrar de su mente y de su sangre el oficio y los resabios de puta que aprendió en brazos de su chulo, preguntándome si después de un año recluida con las monjas se habría curado de eso totalmente lo mismo que se había curado de la tuberculosis o si le quedaría ya para siempre algún estigma en la mirada o en el trato con los hombres”.

Sin embargo, el personaje femenino siempre va acompañado de otros seres ya que, como lo subraya Michel Raimond (2015), un personaje novelesco nunca está sólo, va relacionado con otros personajes; lo que muestra que así en  buen número de novelas se trata de la historia de los personajes; personajes segundarios, episódicos, actantes y también personajes principales o protagonistas y héroes porque desempeñan papeles muy importantes en el relato como se lo nota en las obras de Marsé.

A semejanza de varios novelistas de la posguerra civil española, Juan Marsé se interesa por los relatos de denuncia social pero con la particularidad de contar las historias partiendo no de ideas sino de imágenes como suele decirlo en varias de sus entrevistas. En Si te dicen que caí, unos niños aseguran las voces narrativas porque son ellos mismos que cuentan las historias vividas u oídas de que vienen representados, muchas veces, como actores o testigos.

En efecto, las mujeres burguesas o perdedoras y heroínas o anti heroínas son narradoras homodiegéticas como lo dijo Gerard Genette en Figuras III ya que suelen ser presentes en las historias que cuentan. Sin embargo, la narradora hetereogética resulta ausente de la historia que narra como sucede con la pelirroja en Rabos de lagartija. Rosa Batra desaparece del relato y de allí son las vecinas las que hablan y hacen testimonios. A través de la conversación del inspector y las vecinas en Rabos de lagartija (2000, p.28), oímos lo siguiente:

“esa buena mujer, la costurera, decía, no será una santa, porque santos hoy en día ya sólo se ven en los altares, pero le puedo jurar que no es rencorosa ni se siente engañada por su marido, y además he de decir que tampoco es una pelandusca ni una estraperlista ni una roja de aquellas que todos hemos conocido, vaya, que no, que es una señora y se le nota de lejos, las cosas como sean, a ver si me entiende usted”.

Los personajes femeninos marseanos como los demás personajes son seres creados por el autor con determinados nombres y apellidos y desempeñan varios  papeles a lo largo del relato. Pues, resultan necesarios los personajes con la estructura de las novelas. Es precisamente lo que sostiene Yves Reuters (2005, p.27) en su análisis del relato al afirmar, al respecto, que “los personajes tienen un papel esencial en la organización de la historia. Permiten las acciones, las asumen, las sufren, las unen y las dan sentido”.

De hecho, partiendo de esta definición, podemos decirnos que cualquier personaje se ve atribuido un determinado papel narrativo. No obstante, los papeles desempeñados por estos últimos varían desde el del héroe o de la heroína hasta al del personaje episódico. Y el personaje femenino no es el único ente en los relatos dado que la novela, como queda dicho anteriormente, es  la historia de los personajes. Pero son personajes cuyos papeles, en la acción, son imprescindibles porque si los narradores los omitiesen, el texto perdería parte de los acontecimientos narrados. Además, son los personajes y sus acciones que otorgan al texto sentido y vitalidad.

Pues, un relato hecho sin personajes quedaría exento de sentido común en la medida en que son las distintas acciones de los personajes que constituyen la historia y forman parte de las características esenciales de cualquier obra y así son necesarios.

La imagen de la mujer marseana

Siempre la mujer ha sido vista y considerada como un ser dependiente del hombre en parte o por completo a lo largo de la historia de España y de los españoles a pesar de los numerosos replanteamientos acerca de su sitio dentro la sociedad. Dicha dependencia de la mujer se ha acentuado con el franquismo- con las declaraciones de José Antonio recogidas por Carmen Alcalde en su obra titulada Mujeres en el franquismo. Exiliadas, nacionalistas y opositoras. (1996, p.56) “No somos feministas. No entendemos que la manera de respetar a la mujer consista en sustraerla a su magnífico destino y entregarla a funciones varoniles. A mí siempre me ha dado tristeza ver a la mujer en ejercicios de hombre, toda afanada y desquiciada en una rivalidad con los hombres, entre la morbosa complacencia de los competidores masculinos, y que lleva todas las de perder”.- ya que las nuevas autoridades franquistas restablecen el Código Civil de 1889 que aumenta los poderes del hombre poniendo fin a la aspiración de las mujeres libertarias y luchadoras por su emancipación como solemos verlas a través de las obras de autoras femeninas como Simone de Beauvoir en El Segundo Sexo (1957), Betty Friedan en The Feminine Mystique (1974), entre otras y también los movimientos feministas de los años 60, 70, 80 con los aportes de Gayatri Chakravorty Spivak (1987).

Sin embargo, conviene precisar que casi todas las novelas e incluso cuentos marseanos se desarrollan en este ambiente franquista morboso en que la mujer resulta ser marginada y humillada como sucede con varios de los personajes femeninos tales como Montse, Ramona, Balbina, Susana, Rosa, Rosita o la señora Mir.

De allí, la mujer marseana burguesa, anarquista o perdedora resulta ser subalterna en la sociedad franquista. Aunque son heroínas o figuras centrales como Rosa Batra, Balbina o Norma, ellas permanecen silenciadas durante todo el periodo de la dictadura en que el discurso sigue siendo patriarcal al basarse en la Iglesia Católica y el ejército encabezado por el Caudillo.

Así, en ambas entidades franquistas y sobre todo la iglesia, se nota la presencia de la figura de la Virgen de la Inmaculada Concepción, de la Virgen María y la del Pilar y enseñan la manera como el pueblo ha de venerar, honrar y glorificar a la Señora. Y con toda evidencia, a través de estas veneraciones, la mujer tiene que ser sumisa y obediente a la vez.

Por lo tanto, la mayor parte de las mujeres en la narrativa marseana tienen la actitud de María Magdalena, la prostituta redimida; resulta ilustrativo el caso de Susana en El embrujo de Shanghái (1992) al intentar “borrar de su mente y de su sangre el oficio y los resabios de puta… preguntando si después de un año recluida con las monjas se habría curado de eso totalmente”. Y mujeres marseanas como Rosa Batra o Montse representan a la Virgen María, madre de Jesús.

De allí, ambas tipologías de mujeres y más particularmente la de María Magdalena se multiplican en su narrativa. Sin embargo, todas estas mujeres permanecen subalternas aunque, a veces, son heroínas o figuras centrales de los relatos e intentando cambiar las diferencias entre las castas.

Esta condición de subalternas afecta aun a las mujeres de la alta clase de la burguesía catalana. Buenos ejemplos son los casos de las mujeres pertenecientes a la clase vencedora como la famosa heroína de Marsé, Teresa Serrat, la que muchos críticos consideran que es el personaje femenino más importante en su obra, Montse o Norma, heredera de la fortuna de sus padres tras un terrible accidente. De todos modos, los personajes femeninos que usa Marsé a lo largo de su narrativa son numerosos y quedan distintos según el papel que desempeñan si nos referimos a su pertenencia.

Así, lo interesante es que la narrativa de Juan Marsé constituye, según el lugar que ocupa la mujer, un conjunto de obras de rabiosa actualidad donde éstas ejercen una especie de influencia decisiva para la historia narrada.

La mujer siempre, en la narrativa, permanece en casa; a lo largo del periodo franquista, se caracteriza por la sumisión y la docilidad. De allí, su principal función es, pues, la de dar a luz, la de educar, alimentar y cuidar a los niños dentro del hogar.

Sin embargo, el padre o el marido asesinado, encarcelado, exiliado o escondido ya no logra la subsistencia común de la familia, tampoco lo asegura. Sin lugar a dudas, podemos decir que el novelista nos ha mostrado  que la mujer, durante la dictadura franquista, nunca ha tenido un lugar destacado. El mérito de Marsé como contador de historias es, pues, intentar denunciar y romper con la concepción franquista de la mujer según la que ésta no es más que un objeto para satisfacer las necesidades sexuales.

No obstante, pensar en la mujer de hoy, es pensar en el feminismo en la igualdad, la paridad. Pero, si la mujer ha sido descartada es porque, muy a menudo, se confunde los términos de igualdad e identidad. De desaparecer esta confusión, la idea de igualdad y paridad participaría en el combate llevado por la mujer para poner fin a la injusticia social, política y económica de que ha sido víctima durante casi treinta y seis años.

A lo largo de nuestra reflexión, se ve el modo como Juan Marsé, a través de su narrativa, concibe la mujer durante el régimen totalitario. Pero con la muerte de Franco y con la transición democrática, vemos el avance hecho por las mujeres en la política social del país y otras investigaciones venideras podrán profundizar en esta cuestión.

Oumar Mangane
Atlantic International University

Alcalde, Carmen. Mujeres en el franquismo. Exiliadas, nacionalistas y opositoras. Barcelona: Flor del Viento, 1996.

Amell, Samuel. La narrativa de Juan Marsé, contador de aventis. Madrid: Playor, 1984.

Beauvoir, Simone de. Second Sex. Translated and edited by H.M. Parshley. New York: Alfred A. Knopf, 1957.

Friedan, Betty. The Femenine Mystique. New York: W.W.Norton & Company Inc, 1974.

Genette, Gérard (1972), Figuras III, trad. Carlos Manzano, Barcelona: Lumen, 1989.

Gracia, Jordi y Marcos Maurel. “Conversación con Juan Marsé”. Cuadernos Hispanoamericanos ,n° 628: 45-57.  Octubre 2002.

Marsé, Juan.

  • Esa puta tan distinguida. Barcelona: Lumen, 2016.
  • Noticas felices en aviones de papel. Barcelona: Lumen, 2014
  • Caligrafía de los sueños. Barcelona: Lumen («Areté»), 2011.
  • Canciones de amor en Lolita’s Club. Barcelona: Lumen («Areté»), 2005.
  • Rabos de lagartija. Barcelona: Lumem («Areté»), 2000. El embrujo de Shanghai.  Barcelona: Plaza & Janés, 1993.
  • El amante bilingüe. Barcelona: Planeta, 1990. Ronda del Guinardó.  Barcelona: Plaza & Janés, 1984.
  • Un día volveré. Barcelona: Plaza & Janés, 1982.
  • La muchacha de las bragas de oro. Barcelona: Planeta, 1978.
  • Si te dicen que caí.  Barcelona: Seix Barral, 2010.
  • La oscura historia de la prima Montse.  Barcelona: Seix Barral,    1970.
  • Esta cara de la luna.  Barcelona: Seix Barral, 1962.
  • Encerrados con un solo juguete.  Barcelona: Seix Barral, 1960.

Olmos García, Fernando. « La novela y los novelistas españoles de hoy ». Cuadernos americanos, 1963.

Raimond, Michel. La crise du roman. Des lendemains du Naturalisme aux années vingt. Paris: Librairie José Corti, 1967.

Reuters, Yves. Introduction à l’analyse du roman. Paris : Nathan, 2005.

Sherzer, William M. Juan Marsé: entre la ironía y la dialéctica. Madrid: Fundamentos, 1982.

Spivak, Gayatri Chakravorty. “Subaltern Studies: Deconstructing Historiography” In other worlds :essays in cultural politics. New York: Metheuen, 1987.

Última actualización de los productos de Amazon en este artículo el 2021-05-18 / Los precios y la disponibilidad pueden ser distintos a los publicados.

La revista agradece sus comentarios. Muchas gracias
Reseñas literarias
  • ... Y Magallanes encontró el Estrecho
  • Espacio disponible para tus productos o servicios
  • Espacio disponible para tus productos o servicios
  • Espacio disponible para tus productos o servicios
  • Espacio disponible para tus productos o servicios
  • ayer-soñe-coverv1-1epub
  • Espacio disponible para tus productos o servicios
  • El libro del búho
  • El sueño del escultor

Lo + vendido en amazon

Última actualización de los productos de Amazon en este artículo el 2021-05-17 / Los precios y la disponibilidad pueden ser distintos a los publicados.

Mensaje de AdBlocker

Nuestro sitio web mostrar anuncios en línea a nuestros visitantes. Es una gran ayuda para la supervivencia del mismo. Considere apoyarnos desactivando su bloqueador de anuncios.