Las nueve musas

Kandinsky. Composición VIII (1923)

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El sonido musical tiene acceso directo al alma. Inmediatamente encuentra en ella una resonancia porque el hombre <<lleva la música en sí mismo>> ( Goethe)

Pocas veces el mundo y la humanidad se han visto tan convulsionados como en el siglo XX. En especial Rusia se convirtió en paradigma. La caída del zar, los diez días que conmocionaron al mundo, la guerra civil entre rojos y blancos, dieron lugar a una épica que nos ha acompañado a lo largo del siglo.

Este estado de cosas, sueño o una pesadilla, dio lugar a un cambio continuo en las artes plásticas, la arquitectura, las modas, el diseño, el trabajo. Ha afectado al interior doméstico y también al interior del hombre. El mundo de ayer: memorias de un europeo: 44 (El Acantilado)  que diría Stefan Zweig, se tambaleaba y estaba a punto de desparecer. Y sucedieron las Vanguardias, comienzos del XX, primera línea de combate. Lo viejo frente a lo nuevo, la desacralización del arte. Queda atrás el Modernismo, entramos en el Futurismo, Dadaísmo, Cubismo, Surrealismo, Creacionismo, Ultraísmo…

Kandinsky
Wassily Kandinsky

Kandinssky mantiene con el mundo que le rodea una relación constante. Colores, formas y sonidos existen porque vibran, porque por su impulso él mismo vibra. Se crea así una comunión tanto sensual como mística. Esta actitud del artista aparecerá siempre en sus obras. Reflexiona sobre la tela vacía, donde alude al temblor que siente ante el espacio en blanco.

Así como hay ópera o canciones, letra y melodía, también hay melodía sin letra. Del mismo modo hay cuadros sin objeto, abstractos.  Se diría que mantiene esa constante pedagógica de hacer y dar cuenta de lo que hace, su obra no es un producto casual, tal como esas figuras que vemos surgen del caleidoscopio, sino que son el resultado de una intencionalidad razonada.

En un cuadro es necesario que el objeto se nos ofrezca como algo ajeno a su valor de uso. Juan Gris, maestro fundador del cubismo junto con Braque y Picasso en una conferencia que ofrece en la Sorbona, años veinte, comienza su exposición preguntando a los espectadores ¿Con qué se hace un clavo? Formulaos esa misma pregunta y quizá responderéis, un clavo se hace con hierro, con bronce, con acero, de este modo sólo hablaríamos de la materia, porque con hierro, bronce, acero podemos obtener miles de objetos, de ahí que Juan Gris conteste: un clavo se hace con la idea de un clavo. Es la idea lo que representa el cubismo no el objeto.

Ahora leamos el poema de Juan Ramón, Inteligencia, (ETERNIDADES OBRAS JR JIMENEZ 17 (SIN COLECCION) , 1918):

¡INTELIGENCIA, dame
el nombre exacto de las cosas!
Que mi palabra sea
la cosa misma.
creada por mi alma nuevamente.
Que por mi vayan todos
los que no las conocen, a las cosas;
que por mi vayan todos
los que ya las olvidan a las cosas;
que por mi vayan todos
los mismos que las aman, a las cosas…
¡Inteligencia, dame
El nombre exacto, y tuyo,
y suyo, y mío, de las cosas.

Hay en este texto una emoción intelectual, no hay objeto.

Hoy, basta bajar a la calle, para que consideremos el primer paso de cebra, la raya continua o discontinua, los diferentes triángulos que marcan el tráfico, sus indicadores. Por supuesto, el punto rojo, ámbar o verde, que ordena la circulación. Decoraciones que, en establecimientos comerciales, fueron insólitas, hoy forman parte de la ciudad, y a nadie escandalizan. Por último, hay una hora en la que, encendidas las luces de la ciudad, aparecen puntos amarillos, rojos, azules, agrupaciones que se constituyen como su esencia por oposición al campo. La ciudad hoy es otra, organizada en distritos postales, ajenos a las parroquias y a aquellas capillas románticas, donde se velaba al santo protector de la calle.

¿Quién es este pintor?

Almiar (1891)
Almiar (1891) – Monet

Kandinsky, 1866-1944,  fue un buen estudiante de derecho y economía, tiene conocimientos de piano y violonchelo, desde adolescente cultiva el dibujo, excelente profesor, al que se le ha ofrecido una cátedra, pero abandona a los 30 años, tras haber visitado la exposición de Monet en Moscú, 1895, extasiado ante “el Almiar”, que en principio no sabe qué representa, decide convertirse en pintor, inicia el viaje hacia la abstracción, de la que es considerado uno de sus padres, este descubrimiento es paralelo a su asistencia a la representación de Lohengrin de Wagner en el Bolshói, La ópera como arte total. Por último destacar como precedente su participación en el viaje etnográfico a la provincia de Vólogda, 1889, donde entiende que el arte debe ser una experiencia espiritual.

Comparte su abstracción con Delauny, Malévich y Mondrian,  quizá un camino semejante al de Gauguin, una opción de vida que tiene un fuerte componente romántico y que da idea de la disponibilidad con que se vive en Rusia en esos momentos. Anarquismo que, con el asalto al palacio de invierno, pasará a bolchevismo, una revolución que afectará de un modo u otro a todo el mundo.

Kandinsky pertenece a aquellos que, en el arte, en la pintura, encuentran el camino, porque se han reconocido andando y no sabían a dónde iban. Tiene una cosa clara: La naturaleza, el objeto no va a constituir el fundamento de su pintura. Persigue una pintura no figurativa, que llamará real o concreta. Coincide con los suprematistas, que ajenos al objeto, componen sus cuadros con figuras geométricas.

Kandinsky  convierte al cuadro en un campo de experimentación. Pero no se limita a investigar sobre el color, la línea o la tela, sino que teoriza, escribe sobre sus pasos y los convierte en libros. Así en el primero, titulado:  De lo espiritual en el arte, 1910, distinguirá entre el interior y el exterior, un modo de relación mística.  La capacidad interior del hombre y su relación con el color o la forma:

El amarillo contemplado directamente (en cualquier forma geométrica) inquieta al espectador, le molesta y le excita y descubre el matiz de violencia expresado en el color, que actúa descarada e insistentemente sobre su sensibilidad. Esta característica del amarillo, que tiende de siempre a los tonos más claros puede acentuarse hasta un grado de fuerza y estridencia insoportables para el ojo y el alma. Así potenciado el amarillo suena como una trompeta tocada con toda la fuerza o un tono de clarín. El amarillo es un color típicamente terrestre que no tiene gran profundidad. Enfriado con azul adquiere, como dijimos un tono enfermizo. Comparado con el estado de ánimo de un hombre, podría corresponder a la representación cromática de la locura; no de la melancolía o la hipocondría, sino de la locura furiosa, la rabia ciega, el delirio.                        

Rebajas

Entre el color y la música, el sabor, el tacto, nos lleva a una sinestesia total, una manera de relacionarse con el mundo en plenitud. La sinestesia consiste en una percepción múltiple. Aquello que percibimos por el ojo, pasamos a oírlo, o bien dotamos de sentimientos a colores y formas, así decimos colores chillones o montañas tristes.

Su segundo libro: Punto y línea sobre el plano, es el resultado de sus experiencias como profesor en la Bauhaus, escuela alemana de arte y artesanía a la que me referiré más adelante. Un excelente manual para todo pintor.

Por último: La gramática de la creación. El futuro de la pintura. Colección de artículos que encierran su trayectoria.

Hay más: manifiestos, diarios, cartas, apuntes. Sin embargo, creo que estos son suficientes para hacerse una idea tanto de su estilo como de su posición ante la pintura y la música.

Marcha a Alemania, 1896, y se instala en Múnich, forma parte del Puente y del Jinete azul, grupos innovadores. Suprematistas, caracterizados por sustituir la figura por elementos geométricos: cuadrados, triángulos, cruces, círculos. Blanco sobre blanco y Negro sobre negro de Malévich. Los colores adquieren un valor en sí que rebasa el objeto, desaparecido éste, estamos ante una abstracción.

Sus obras en esos años marcan diferentes proyectos de transición, con diferentes estilos. Las llama: impresiones, improvisaciones y composiciones. Siendo la composición el resultado final de un proyecto.

Su primera acuarela abstracta es de 1910. En la composición número II, 1907, aún hay elementos de paisaje. No obstante, en este tiempo se ve como obra de un loco, o surgida bajo los efectos de la morfina o el hachís. Una justificación semejante al defecto visual que falsamente fue atribuido al Greco.

Kandinsky
Composición número II Kandinsky

En su evolución señala tres etapas: (Gramática de la Creación)

Bajo la constante eliminación del objeto, el parecido. Y pendiente siempre de esas vibraciones que le constituyen como autor. Autor, dice Ortega, en La deshumanización del arte e Ideas sobre la novela y otros ensayos (El libro de bolsillo - Bibliotecas de autor - Biblioteca Ortega y Gasset) , 1925, es el que aumenta, todo cuadro es una nueva realidad que se agrega al mundo.

1ª Antes de la primera guerra mundial. Dramática, explosiva, manchas que se enfrentan violentamente, líneas desordenadas, erupciones, estallidos, catástrofes.

2ª Tranquilidad, frialdad, necesidad de rigor, frena colores ardientes, formas duras, frías, insignificantes. Es el periodo de la Bauhaus, del que afirma, sin embargo: corría el agua hirviendo bajo el hielo.

3ª El periodo del cuento de hadas puramente pictórico, donde tiene la impresión de ser artista. Una vez en posesión de su lenguaje (vocabulario y gramática) empieza a expresar con tranquilidad lo que le inquieta.

Composición IV - Kandinsky
Composición IV – Kandinsky

En la composición número IV, 1911, se acentúa su tendencia abstracta. Regresa a Moscú, en 1914, al estallar la primera guerra mundial. Con el triunfo de los bolcheviques, el mundo asiste a la aparición de una aurora universal, la igualdad de la revolución francesa se ha materializado, hay un momento mágico en el que la ruptura con los privilegios, la lucha por la hermandad, incluye a los artistas plásticos, a los poetas, a los músicos, a los dramaturgos, todos marchan hacia un nuevo mundo, hacia la libertad.  Sin embargo, su espiritualidad le aleja del materialismo del régimen, el cuadro Cuatro puntas, 1919, revela su incomodidad con la política  soviética, opuesta a su manera de entender la vida y el arte.

Cuatro puntas
Cuatro puntas

En 1922 vuelve a Alemania, y se incluye en el proyecto de la Bauhaus, escuela fundada por el arquitecto Gropius, que poco después pasa a ser dirigida por Mies van der Rohe y tiene como objetivo la creación artística de espacios y objetos cotidianos. La vida puede ser arte, así la silla, el balcón, la cafetera, la taza. En ella permanece hasta que los nazis la cierran en 1933, entonces se traslada a Francia, se nacionaliza francés 1939. Muere en 1944.

La Bauhaus, a modo de cuento

En los años veinte del pasado siglo, una vez finalizada la primera gran guerra, los jóvenes que en ella han participado, se inclinarán por la vida. El deporte, la música de jazz, el cine, automóviles, aeroplanos, teléfono, radio, la ciudad, la situación de la mujer, todo va a cambiar. Hay en la enseñanza una revolución asombrosa. En España tendremos nuevos modelos de comunidades de estudiantes, así la Residencia de Estudiantes, en Madrid inspirada por Francisco Giner de los Ríos, donde se reúnen alumnos y profesores.

En Alemania, en Weimar comienza la experiencia de la Bauhaus, que transformará el concepto de arte y artesanía. Suponen que la arquitectura, la ciudad, el diseño, los objetos domésticos, cuadros, mesas, sillas, lámparas, platos, tapices, alfombras, condicionan la vida, el pensamiento. Y para ofrecer los elementos imprescindibles se funda la Bauhaus, En ella figura como profesor Kandinsky.

Bauhaus
Vestíbulo de la Universidad-Bauhaus de Weimar con escalera Jugendstil.

Situémonos en el comedor de la Bauhaus, alumnos y profesores conversan tras haber pasado unas horas en sus clases-taller. Hace muy poco que hemos abandonado Weimar, las tensiones políticas no nos han sido favorables, pocos años después en esa ciudad se instala el campo de concentración nazi de Buchenwald.

Estamos en Dessau, alumnos y profesores han colaborado en la construcción de los pabellones de la nueva Bauhaus. Dirigidos por el arquitecto Walter Gropius, todo se ha hecho con cemento, hierro  y cristal.

Walter Gropius
Walter Gropius

El cemento puede ser modelado y es tan duro como la piedra, el hierro, aquí en tubos que no rompen la armonía rectilínea del edificio, de tres plantas, las habitaciones, los cuartos de baño han eliminado todo lo que no es funcional e higiénico. La luz nos acompaña durante todo el día, a través de los cristales contemplamos la lluvia. Las aulas son talleres, donde pensamos, cambiamos impresiones, ideas, colores, líneas, a veces alguien hace una demostración que nos asombra por haber aportado una solución tan simple que nadie había pensado. El artesano se ha impuesto, ha dado con la clave: no es la inspiración, sino el trabajo. Los muebles los hemos diseñado con tubos, son cómodos, son ligeros, las lámparas son tan simples que parecen ideas que se hubiesen convertido en objetos.

Detengámonos en uno de los cuadros que hay sobre las paredes limpias del comedor, óleo de 140 por 201 cms, del profesor Kandinsky, un curioso rectángulo que encierra: líneas, triángulos, puntos, círculos, cuadrados, hay también colores: amarillo, azul, rojo, verde, negro. Casi todos mis compañeros coinciden en que les ayuda a pensar, es sereno, no les distrae, les parece que encaja perfectamente con las mesas, las sillas, platos y tazas, luces y ventanales. Aquí adentro estamos dedicados a pensar en los materiales y los proyectos que vamos a componer, afuera, la naturaleza, el paisaje. No es que este lugar sea un punto y aparte, por el contrario, formamos una línea que se eleva sobre el plano de la casa.

Composición VIII
Composición VIII

Kandinsky, Malévich, Chagall, Gropius y la Bauhaus, no tratan con la naturaleza, árboles, frutos, paisajes, sino con la materia, como si hubiesen reducido el mundo a su constitución atómica.

¿Qué vemos en este cuadro? Rayas rectas paralelas o no, que forman cuadrados, triángulos, y círculos. Sin duda no es un arte figurativo. Sin embargo, no es fácil comprender este cuadro. A muchos les cuesta creer que no se trata de un cartel que anuncia nuestros productos, otros lo rechazan sin más, y somos unos pocos los que vemos en él, el arte del futuro.  Con este cuadro me gusta establecer un diálogo.

El cuadro ahí quieto, permanece mudo, pero puesto que está ante mis ojos parece que me invita a desentrañar lo que hay dentro. Su amigo Malévich recordaréis que había hecho un cuadro blanco sobre blanco, ¿qué pretendía? Como Magritte y ese cuadro que representa una pipa donde añade: esto no es una pipa, quizá quería decir esto es un cuadro, no pertenece a la naturaleza, es obra mía, por tanto, está abierto a todo, nos deja ver lo que hay o puede haber, como cuando abrimos una puerta y el sol nos deslumbra de tal modo que sólo vemos el blanco.

Parece que nos dijese: el mundo está ahí, como algo dispuesto para ser descubierto. Claro que también cabe pensar que se trata del punto cero, como si dijese: un mundo de recuerdos sagrados que se conserva en los museos, corresponde al pasado, ya no es habitable, debemos encontrar nuestro propio mundo.

Dado que el punto, si se extiende, puede ser plano, y que este punto no tiene por qué ser redondo, sino que adquiere múltiples formas, desde el triángulo al cuadrado, creo que podemos trasladar este cuadro al plano de una ciudad, donde distinguimos un doble espacio, el temporal y el estático, dicho de otro modo, el espacio y los ciudadanos. En el primero podríamos interpretar líneas y puntos como calles y plazas.

Reflexionemos sobre el punto. A menudo cuando oigo <<y punto>>, no me gusta, parece que cortamos no sólo la comunicación, sino también la reflexión. Convertimos el punto en un límite, un cuchillo que parte dos realidades, ya sea preocupación, rutina, acción, ruido, melodía, o silencio. El punto es el silencio final.

La existencia del punto nos lleva a la concepción del mundo. No se trata de un continuo, sino que puede ser fragmentado. La visión del hombre no capta todo, la omnisciencia queda reservada a un dios, el hombre se reconoce limitado y, por tanto, fragmento. El espacio y el tiempo no los concebimos como infinitos, sino como parcela, escalones, compartimentos.

¡Qué es lo que no hay en este cuadro? No vemos paisaje, personas desnudas o vestidas, guerras, productos vegetales, animales, elementos urbanos. En resumen, no hay figuras que podamos identificar dentro de la fauna y la flora convencional de los cuadros, que contemplamos en el museo o en cualquiera de las exposiciones que la ciudad nos ofrece. Tenemos ante nosotros una narración que al parecer carece de argumento. Recordemos que Ortega dice: La poesía es hoy el álgebra superior de las metáforas. Especie de sublimación matemática.

Kandinskyno muestra un paisaje, aunque podría parecerse a un planetario, a esas vistas o accidentes que, Alfonso Cuarón, presenta en su película Gravity, se diría que es algo que podemos pensar, que podemos soñar. Un proyecto cuya realidad aún no hemos conocido.

Sin embargo, hay también quien dice que podría tratarse de cualquiera de esos castillos de fuegos artificiales que hemos visto. He dicho fuegos artificiales, es decir inventados por el hombre, ideados para que ganen su admiración, por el más difícil todavía, un fuego con ruido, un ruido que podría ser música. Luego la música y el fuego, esas líneas rectas y curvas que conforman los cohetes y destacan sobre el negro de la noche, podrían ser descritas a partir de los sonidos, más o menos fuertes, más o menos sincopados, que conforman esa melodía mixta de luz y sonido, lo que en el siglo XIX se llamó correspondencia de las artes y dio lugar a que Wagner considerase la ópera como arte total.

Esta efervescencia, rompe reglas, rompe modelos. En el arte nada hay permanente. El mundo figurativo y su imitación ya no son el camino, Es preciso volver a empezar y para ello nada mejor que partir de la nada, volver al cero, lo que Picasso llamará volver a ser niño. En él está el principio. Quizá por eso cuando, al ver un cuadro se dice esto lo hace un niño, seguramente tienen razón, aunque se trata de un hombre que se ve siendo niño, por su entusiasmo, por su ingenuidad, por su frescura.

Sigamos con la composición VIII, representa un juego abstracto, en el que todo ha quedado reducido a líneas rectas, curvas, círculos, puntos. No hay una historia, no hay un relato, si acaso hay un esquema, Todo el contenido se expone en estas líneas.

¿Se trata de una nueva escritura?

Pongamos ahora este nuevo alfabeto en relación con el autor y sus circunstancias

A veces me parece que este cuadro representa el viaje, ese cruce de intereses, de horarios que es la ciudad. donde podemos habitar la compañía o la soledad, pero también donde no podemos encontrarnos De ahí que se haya suprimido la historia, porque esta no es posible. Ahora detengámonos, recordad a Gregorio  Samsa, el protagonista de La metamorfosis y otros relatos de animales (Austral Singular)  de Kafka, o Habitación de hotel del americano Hopper, en ambos se consultan horarios de viaje

De toda esa mezcla de calles y plazas, de semáforos, de ciudadanos surge una relación que podríamos interpretar como musical. Sin embargo, para Kandinsky nada está perfecto, acabado, si, como decía Henri Rousseau no escucha la voz de su difunta esposa. Sin duda, es algo interior quien decide. Cada obra es hija de su tiempo, cada ciudad tiene su singular sinfonía urbana.

Los libros forman parte de una melodía interior. Mientras he compuesto estas páginas, leía Tus pasos en la escalera (Biblioteca A. Muñoz Molina) , novela de Antonio Muñoz Molina, entre sus páginas, la 167, he encontrado este texto que conecta, sin duda, con Kandinsky:

Le dio terror no saber si estaba dormido o estaba despierto. El cielo se llenaba de las deflagraciones de colores de una aurora austral. Volvió a la cabaña y puso en el gramófono la Novena Sinfonía de Beethoven. Sintió al asomarse de nuevo que la música y las luces eran la misma materia y que se confundían entre sí, que los colores se organizaban y atravesaban el cielo según el fluir de la música y que la música misma irradiaba los colores.

Hace unos días, camino de la playa, por los campos cultivados que se extienden por estas tierras cerca del mar, veía a los trabajadores  como puntos sobre un plano blanco. Este es mi homenaje:

 NADADORES

Como si anduviesen  sobre las aguas
en su trabajo, como si nadasen,
bajo un sol implacable.
Puntos sobre este plano,
sobre los plásticos ardientes
recogen el fruto, recogen algo
que no han plantado,
que no han visto crecer.
Productos que la tierra multiplica
y el mercado consume

Vasily Kandinsky
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Vasily Kandinsky
  • Benesch, Evelyn (Autor)
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JOSÉ LUIS MARTÍNEZ VALERO

José Luis Martínez Valero

José Luis Martínez Valero. Águilas, 1941

Catedrático de Enseñanza Media de Lengua y Literatura Españolas.

Ha publicado: Poesía (1982), La puerta falsa (2002), La espalda del fotógrafo (2003), Tres actores y un escenario (2006), Tres monólogos (2007) Plaza de Belluga (2009) El escritor y su paisaje (2009) Libro abierto (2010), Merced 22 (2013), Daniel en Auderghem (2015), Puerto de Sombra (2017), Sintaxis (2019), Otoño en Babel (2022).

Ha coordinado el ciclo de Poesía en el Archivo (2007, 2008 y 2009).

Guionista en los documentales: Miguel Espinosa y Jorge Guillén en Murcia.
Aguafuertista e ilustrador.

Corrección de textos

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